Regresar

Catedral de la Inmaculada Concepción

Matehuala

Resulta que a mediados del siglo XIX, el entonces obispo de San Luis Potosí ordenó demoler la Parroquia de Matehuala debido al deplorable estado en que se encontraba.

Pero para que el adiós a la vieja iglesia valiera la pena, se mandó llamar a Adamo Boari, un genio de la arquitectura de aquellos años para que se luciera con el nuevo edificio religioso. Sin embargo, siendo este un hombre ocupado con otras grandes obras como el Palacio de Bellas Artes, le pareció buena idea hacerle un “tributo” a la Iglesia de Saint Joseph de Brotteaux de Lyon, construida por otro top, Gaspar André, en el mismo siglo.

Ya en 1906 se puso la primera piedra pero tuvieron que pasar muchos años –y la Revolución Mexicana, básicamente– para que la obra llegara hasta donde la conocemos. Fue a la mitad del siglo XX cuando esto ocurrió y, sin embargo, aún no está terminada.

Pero su belleza –inconclusa–, monumental y única, le valieron para elevarse a la categoría de catedral a finales de los 90 en el siglo pasado.

Cuando la visites, observa las formas y el paso de luz que se genera a través de su nada discreto rosetón de 10 metros de diámetro. Esta inteligente entrada de luz, es responsable del resplandor que ilumina toda la nave, permitiendo que tanto como los enormes arcos, como el altar permanezcan visibles e imponentes.

Por su estilo, la iglesia carece de ornamentación, excepto a los lados donde podrás observar algunos vitrales que narran pasajes religiosos, salvo esto lo demás es amplitud, una magnífica representación visual de la paz. Piedra azul, piedra natural y blanco absoluto.
Resulta que a mediados del siglo XIX, el entonces obispo de San Luis Potosí ordenó demoler la Parroquia de Matehuala debido al deplorable estado en que se encontraba.

Ver más información


Pero para que el adiós a la vieja iglesia valiera la pena, se mandó llamar a Adamo Boari, un genio de la arquitectura de aquellos años para que se luciera con el nuevo edificio religioso. Sin embargo, siendo este un hombre ocupado con otras grandes obras como el Palacio de Bellas Artes, le pareció buena idea hacerle un “tributo” a la Iglesia de Saint Joseph de Brotteaux de Lyon, construida por otro top, Gaspar André, en el mismo siglo.

Ya en 1906 se puso la primera piedra pero tuvieron que pasar muchos años –y la Revolución Mexicana, básicamente– para que la obra llegara hasta donde la conocemos. Fue a la mitad del siglo XX cuando esto ocurrió y, sin embargo, aún no está terminada.

Pero su belleza –inconclusa–, monumental y única, le valieron para elevarse a la categoría de catedral a finales de los 90 en el siglo pasado.

Cuando la visites, observa las formas y el paso de luz que se genera a través de su nada discreto rosetón de 10 metros de diámetro. Esta inteligente entrada de luz, es responsable del resplandor que ilumina toda la nave, permitiendo que tanto como los enormes arcos, como el altar permanezcan visibles e imponentes.

Ver menos

Atractivos turísticos cercanos
Reserva tu viaje al mejor precio
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Escribe una palabra clave