Regresar

Panteón de Tzintzuntzan

Tzintzuntzan

Sin duda, esta celebración atrae cada año a miles de visitantes hasta tierras michoacanas, que maravilladas por la iluminación nocturna sobre el Lago de Pátzcuaro y conmovidas por la danza de los pescadores se desvelan para presenciar la “Fiesta de las ánimas”, como se le conoce en la región purépecha al Día de Muertos.

Tzintzuntzan, junto con los pueblos e islas que rodean al Lago de Pátzcuaro, forma parte de uno de los eventos más significativos y de identidad mexicana que han adquirido el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la Unesco.

De noche, el panteón de Tzintzuntzan se impregna de una estela aromática que invade con la fragancia del cempasúchil, las velas se mantienen encendidas para mostrar el camino a casa y reencontrarse con los que ya no están, abrazándose con la fuerza de la fe, contándose a través de las canciones en tarasco cuánto se han extrañado.

Las tumbas están decoradas con flores y ataviadas de comida, de dulces típicos y fotografías, ninguna se queda vacía, como demostrando que a los muertos de Tzintzuntzan jamás les faltará quién los añore. En el camposanto no hay llanto, el dolor se transforma en esperanza y recuerdos gratos, en promesas de verse cuando llegue el día.

Entre las guitarras y los violines puedes escuchar a las voces de los niños que le cantan a los abuelos, a sus tatas. La Fiesta de las ánimas como dicen los purépechas, es un motivo de celebración y de agradecimiento.

Sin duda, esta celebración atrae cada año a miles de visitantes hasta tierras michoacanas, que maravilladas por la iluminación nocturna sobre el Lago de Pátzcuaro y conmovidas por la danza de los pescadores se desvelan para presenciar la “Fiesta de las ánimas”, como se le conoce en la región purépecha al Día de Muertos.

Ver más información


Tzintzuntzan, junto con los pueblos e islas que rodean al Lago de Pátzcuaro, forma parte de uno de los eventos más significativos y de identidad mexicana que han adquirido el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la Unesco.

De noche, el panteón de Tzintzuntzan se impregna de una estela aromática que invade con la fragancia del cempasúchil, las velas se mantienen encendidas para mostrar el camino a casa y reencontrarse con los que ya no están, abrazándose con la fuerza de la fe, contándose a través de las canciones en tarasco cuánto se han extrañado.

Las tumbas están decoradas con flores y ataviadas de comida, de dulces típicos y fotografías, ninguna se queda vacía, como demostrando que a los muertos de Tzintzuntzan jamás les faltará quién los añore. En el camposanto no hay llanto, el dolor se transforma en esperanza y recuerdos gratos, en promesas de verse cuando llegue el día.

Entre las guitarras y los violines puedes escuchar a las voces de los niños que le cantan a los abuelos, a sus tatas. La Fiesta de las ánimas como dicen los purépechas, es un motivo de celebración y de agradecimiento.

Ver menos

Atractivos turísticos cercanos
Reserva tu viaje al mejor precio
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Rango de precio
Calificación
No hay Productos para este servicio. Por favor verifique otros destinos.
Escribe una palabra clave