MÉXICO, LA EXPRESIÓN ÚNICA DE LA GASTRONOMÍA INTERNACIONAL

Consideraba como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, desde el 16 de noviembre de 2010, la gastronomía mexicana ofrece al mundo sabores, colores, aromas, texturas y incluso sonidos que muy pocos países en el mundo podrían presumir.

No hay otro país que tenga una gastronomía tan increíblemente diversa, con tanta historia y tradición, que desde 2004 buscaba ser considerada por la UNESCO, aún antes que el organismo internacional tuviera la categoría de Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad, la cual fue creada hasta abril del 2006.

Antes que la UNESCO lo tuviera registrado, México ya buscaba el reconocimiento, con un documento llamado “Pueblo de maíz, la cocina ancestral de México”, pero en su primer intento en 2004 no lo consiguió.

Seis años más tarde el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, una ONG avalada por la UNESCO para la investigación, logró que finalmente después de casi un año de gestión, ese 16 de noviembre de 2010, el organismo mundial le diera la etiqueta a México por su increíble gastronomía y de ahí en adelante, día a día, cada vez más gente en el mundo lo reconoce.

A nadie sorprende encontrar hoy en día los sabores, aromas, texturas, sonidos y colores de la gastronomía nacional en las ciudades más importantes del mundo, reconocidos con estrellas Michelin, como Carlos Gaytán el primer mexicano en lograrlo en 2013, con su restaurant Mexique de Chicago.

Le siguen Cosme Aguilar, cofundador del único restaurant latino que tiene una estrella Michelin, Casa Enrique en Nueva York, que en 2014 ganó su primera estrella y en 2016 alcanzó el máximo logro con Tres Estrellas Michelin.

LOS SABORES DE MÉXICO

Pero ninguno de ellos habría triunfado en México o en el Mundo, si no contarán con la inspiración de la cocina mexicana, única por sus colores. En muy pocos países puedes encontrar colores tan brillantes como el verde del aguacate, los nopales y los chiles, el rojo oscuro del betabel, el amarillo del maíz o los pimientos, el rosa de los piñones, el negro del zapote, el rosa mexicano de la pitahaya.

Si no se tuvieran los aromas de la tierra, de las frutas, del chocolate, de las flores, porque en México las flores no son sólo un adorno para las mesas, son también platillo que aporta delicados sabores.

No habría inspiración si no tuvieran las texturas de los platillos más tradicionales, como un mole que llega a tener hasta 100 ingredientes; o un pipián; o un adobo. Y ni qué decir de un champurrado, un tradicional atole muy espeso, elaborado con maíz machacado y chocolate oscuro.

Porque todos los elementos están servidos en la mesa, para que México siga mostrando al mundo su gastronomía, esperando que propios y extraños sigan descubriéndola y disfrutando con Visit México.