Sonora

Testigo de grandes cambios históricos para el país, artífice de magnos eventos revolucionarios, grandes luchas indígenas y un espacio de transito comercial muy importante en México. Esta tierra ha dado cobijo a un sinnúmero de inmigrantes europeos, asiáticos, americanos, indios y familias de todas partes del mundo que buscaban encontrar un hábitat similar al de su proveniencia.

Sonora ha sido testigo de grandes cambios históricos para el país, artífice de magnos eventos revolucionarios, grandes luchas indígenas y un espacio de transito comercial muy importante en México.

Esta región es objeto de estudio de arqueólogos e historiadores que continúan encontrando vestigios prehistóricos, huesos fósiles muy grandes que indican que en Sonora abundaban las zonas boscosas, que servía de guarida y paso migratorio, tanto de personas como de especies.

Esta tierra ha dado cobijo a un sinnúmero de inmigrantes europeos, asiáticos, americanos, indios y familias de todas partes del mundo que buscaban encontrar un hábitat similar al de su proveniencia, es así como se plantaron semillas de innovaciones tecnológicas en el campo y la fruticultura, minería, ganadería, procesos industriales, forja de hierro, tejido e hilado, nuevas herramientas para fabricar accesorios de guerra y otros grupos cuya labor fue fincar en muchos pueblos la religión que profesaban.

Un breve relato de nuestra historia

Sonora se constituyó como entidad Federativa por Ley del Congreso General el 13 de octubre de 1830, pero fue hasta el 14 de marzo de 1831 cuando se hizo efectiva y se instalaron las primeras autoridades.

Al crearse como “entidad”, Sonora y Sinaloa estaban unidas en el llamado Estado de Occidente, formado en el año de 1824 mediante Acta Constitutiva de la Federación.

Somos el resultado de las capitulaciones celebradas en marzo de 1637, entre el General Pedro de Perea y el virrey de la Nueva España, duque de Escalona.

El General de Perea, ante sus incursiones y conquistas, aseguró el dominio español en esta región que denominó la “Nueva Andalucía”.

El nombre de Sonora se impulsó hasta 1648.

Una gran aventura de conquista misionera se llevó a cabo en Sonora cuando prevalecían grupos étnicos que profesaban otras prácticas religiosas; aquí se realizaron fabulosas campañas de concientización, largos trayectos a caballo por lugares abruptos y eminentemente desérticos, luchas frontales con grupos extraños que se dedicaban al saqueo a transeúntes, capacitación moral y técnica y muchas cosas que fincaron las bases del cambio a niveles regionales, dónde poblados enteros se fueron transformando bajo éstas expectativas, todo ello nos inculcó el Padre Jesuita Don Eusebio Francisco Kino, con sus 40 expediciones a lo largo de 24 años, dejando así un gran legado de obras y rutas ampliamente reconocidas.

Fue fundador y organizador de las misiones del norte del estado, como la Pimería Alta; cabe mencionar que en todo su trayecto construyó un sinnúmero de iglesias, como parte de su gran legado.

26 años después de la Consumación de la Independencia de México, Sonora sufrió la pérdida de una importante parte de su territorio. Cuando se declaró la guerra con Estados Unidos en 1847, perdimos más del 50 por ciento de sus tierras, 109 mil 574 Kilómetros cuadrados, en el “Tratado de La Mesilla”.

En la época de la Reforma, el Estado sufrió otra invasión en marzo de 1865 del Ejército Francés. La batalla se libró en Álamos, por ello se le denomina “La Batalla de Álamos”.

A Hermosillo llegaron también grupos de soldados Franceses que fueron desalojados en 1866. En estas batallas sobresalieron los generales republicanos Ignacio Pesquería, Jesús García Morales y Ángel Martínez.

Ya en la época de la Revolución, Sonora destacó como la cuna de la Revolución por ser el lugar donde se levantó el primer movimiento obrero con la huelga de Cananea en 1906, inspirando posteriormente la huelga de Río Blanco en el estado de Veracruz y luego la lucha armada de 1910, cuando inició la Revolución Mexicana.

En 1929 los generales sonorenses Álvaro Obregón, Abelardo L. Rodríguez, Benjamín Hill y Plutarco Elías Calles, elaboraron el “Plan de Agua Prieta” el 13 de abril de 1920, en contra del Presidente Venustiano Carranza.

A partir de este mismo año cuatro sonorenses ocuparon la presidencia de la República: Adolfo de la Huerta en 1920; Álvaro Obregón en el mismo año; Plutarco Elías Calles en 1924 y Abelardo L. Rodríguez en 1932.

La historia de Sonora está llena de capítulos de gran relevancia que nos hablan de un pueblo rico en tradiciones, esfuerzo y la perseverancia para vencer los retos naturales.

Nuestro estado ha servido de inspiración para muchos autores musicales, himnos y ha propiciado además el desarrollo de grupos “norteños“ cuya identidad es exclusiva por sus talentos y tipo de música.

Hoy, Sonora destaca por su modernidad y por combatir las adversidades climáticas con rotundo éxito.

Encanta a los visitantes con sus numerosos espacios turísticos, la hospitalidad de su gente, gastronomía y con los rastros de historia que prevalecen en construcciones, petroglifos, fósiles y tradiciones indígenas convirtiendo esta tierra en un lugar mágico.

¡Viva Sonora!

 

Etnias

Conocidos con el nombre que le dieron los colonizadores, la mayoría de los grupos indígenas de Sonora se llaman a sí mismos en sus lenguas “la gente”. De los nueve pueblos en los que se dividían originalmente, aún permanecen unidos ocho de ellos, en su mayoría autóctonos y otros con una estancia poco mayor de 100 años en el Estado. Las ocho etnias vivas son Pimas, Cucapás, Mayos, Guarijíos, Kikapús, Yaquis, Pápagos y Seris. Esta “gente” se ha caracterizado por su persistencia y su notable habilidad para adaptarse a un medio ambiente demasiado hostil y demandante. Si bien sus culturas hoy en día tienen respeto y reconocimiento, muchas de ellas están en peligro de desaparecer como los Cucapá, situados en el municipio de San Luis Río Colorado, que tiene una población de poco menos de 80 habitantes. Y los Kikapoo, originarios del Noreste de Estados Unidos pero asentados en el pueblo de Bacerac hace poco más de un siglo; su población es alrededor de 90 personas.

Por otro lado los Yaquis (yoheme), la cultura más representativa de Sonora, es una etnia que tiene una población de 33 mil habitantes y está distribuida en ocho pueblos en el Sur de la entidad. Sus vecinos, los Mayos (yóreme), son el pueblo más numeroso (75 mil personas) y está distribuido en los municipios de Huatabampo, Etchojoa, Navojoa, Quiriego y Álamos. Ambas etnias son ricas en artesanías y tradiciones, mantienen vivas sus lenguas y tienen un profundo sentido religioso que puede apreciarse en sus ritos y fiestas durante la Semana Santa.

Los Seris (Comca’ac), posiblemente los más antiguos pobladores de estas tierras, se localizan en la costa centro de la entidad y en la Isla del Tiburón. Tienen una población de 650 habitantes pero su cultura es rica en tradiciones y sus artesanías hechas de palo fierro y torote prieto son mundialmente conocidas.

También existen otras etnias como los Pápagos (Tohono o’odham), en el desierto entre los estados de Sonora y Arizona; los Guarijíos (Makurawe), que habitan en las faldas de la Sierra Madre Occidental y los Pimas (O’ob), dispersos en algunas zonas entre Yécora y pueblos en el estado de Chihuahua. También es importante destacar que existe una comunidad indígena Triqui proveniente del estado de Oaxaca asentada en la costa de Hermosillo. Pocos o numerosos, a estos pueblos indígenas se les debe muchas de las tradiciones que hemos heredado y debemos ayudarles a preservar su cultura.

Las danzas indígenas más importantes son la Danza del Venado, la de la Páscola y la de los Matachines, que se presenta principalmente al sur del Estado.

Festivales

Algunos de los festivales culturales más importantes del estado son el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) en Álamos, las Fiestas del Pitic en Hermosillo, las Fiestas de San Francisco en Magdalena de Kino y el Carnaval de Guaymas.

Museos

Los museos más representativos de Sonora son Museo de Arte de Sonora (Musas) y Museo de Culuras Populares en Hemrosillo, el Museo Costumbrista de Sonora en Álamos, el Museo Casa del General Álvaro Obregón en Huatabampo, el Museo Étnico de los Yaquis en Cócorit, Cajeme; el Museo Comca'ac (de los Seris) en Bahía de Kino, Hermosillo; el Museo Regional de Historia Ures en Ures, el Museo Silvestre Rodríguez en Nacozari de García y el Museo de la Lucha Obrera en Cananea.

CARNE ASADA

El tradicional asado al carbón de la carne de res, acompañado de salsas mexicanas, frijoles y tortillas de harina, es el platillo sonorense más popular en fiestas y eventos de todo el Estado. Hermosillo es considerada la capital de la carne asada; incluso, ha ostentado el Récord Guinness por la “Carne Asada Más Grande del Mundo”.

MARISCOS

Ya sea fresco o cocinado, los mariscos forman parte de la oferta culinaria de los principales destinos de Sonora, se playa o ciudad. Coctelería, tostadas, tacos, almejas y ostiones en su concha, entre otras delicias del mar, conforman el menú de un sinnúmero de establecimientos, desde carretas hasta galardonados restaurantes.

HOT DOGS

Originalmente un platillo norteamericano, el hot-dog, perro caliente, jotcho o dogo ha sido tropicalizado en Sonora al incluirle ingredientes como frijol cocido, salsa mexicana, champiñones o guacamole, por ejemplo. Cada ciudad tiene su propio estilo, por lo que buscar el más delicioso es un ejercicio gastronómico divertido y lleno de sabor.

CECINA

Ciudad Obregón posee una de las mejores cecinas del país. Por fortuna, este platillo puede ser encontrado también en la capital y en algunas otras ciudades del Estado. Es carne de res curada al sol, con limón y sal; una vez ya curtida, es asada para firmar la obra maestra. Pruébala con sus frijoles, panelas de queso asado y salsas varias.

WAKABAKI o COCIDO

Preparado con carne y hueso de res, garbanzo, frijol, calabaza, zanahoria, ejotes, repollo, elote y especias; acompañado con tortillas de harina sobaqueras.

BACANORA

Es un destilado originario del municipio del mismo nombre, en Sonora. Se elabora a partir del cocimiento, fermentación y destilación del agave, al igual que el tequila y el mezcal. Tras recientes certificaciones, el bacanora sonorense, una bebida regional, ya puede ser comercializada a nivel internacional.

TORTILLAS DE HARINA

Gorditas, taqueras o grandes para burros igual de grandes, las tortillas de harina son un arte en su preparación y una delicia para el paladar. La sonorense puede comerse sola, con un poco de mantequilla untada o con todo tipo de platillos, desde la carne asada hasta los tradicionales caldos y guisados. ¡Prueba una recién hecha!

COYOTAS

Entre el camino de la galleta a la empanada, se encuentra este postre sonorense elaborado a partir de harina de trigo, manteca vegetal, azúcar y, tradicionalmente, piloncillo. Hoy, las hay de varios sabores y hasta rellenas de nieve, como en Caborca. Para muchos, después de una buena carne asada, una rica coyota y un café de talega.

CHILTEPÍN

La advertencia viene antes de agregar chiltepín a los platillos ya que su picor es inversamente proporcional a su tamaño.