Sinaloa

Sinaloa ofrece una variedad de sitios turísticos, eventos culturales y artísticos, una riqueza gastronómica y cultural lo vuelve un destino agradable para cualquier tipo de turismo. El estado se divide en 18 municipios, su capital y ciudad más poblada es Culiacán. Sinaloa alberga historia y tradición de pueblos indígenas que habitaron la región, esto la vuelve un excelente destino arqueológico.

Sinaloa perteneció al límite norte de la Mesoamérica. El más alto desarrollo cultural de la región se registró en la parte centro y sur y rumbo a los valles y a las costas.

Antes del contacto con los europeos, el territorio que hoy conocemos como Sinaloa estuvo poblado por un número considerable de pueblos que tuvieron diferenciación lingüística pero con ciertas unidades dialectales comunes. La división indígena del territorio, basada más bien en un cierto respeto a la naturaleza y a la manera de vivirla, persistió al momento de la invasión y a la conquista y así dio origen a tres provincias que se llamaron; Chiametlán, Culiacán y Sinaloa. La vida cotidiana y productiva se desarrolló en las márgenes de los ríos, los cuales fueron su hábitat principal. A través del río, y del mar a la sierra, se gozaba y sufría la naturaleza sinaloense compuesta de inmensas aguas que fluyen en corto trecho hacia un mar de abundantes especies, que desde entonces maravillaron a los permanentes viajeros del litoral.

Los moradores de las tres zonas ya enunciadas fabricaron cerámica de uso ceremonial de notable belleza, enterraron a sus muertos en ollas como si volvieran al vientre materno, practicaron los juegos prehispánicos del ulama, recolectaron miel y frutas silvestres, tejieron mantas, fabricaron pipas de barro, sellos para decorar paredes y telas, cazaron el venado, dejaron su mensaje en petroglifos; signos abstractos grabados en piedra y como todo pueblo que se siente auténtico defendieron su territorio.

La palabra Sinaloa proviene de la lengua Cahíta ya que en lo que hoy es el estado habitaron diversas tribus indígenas entre las que sobresalen Cahítas, Totorames, Pacaxees, Acaxees, Xiximes. El sinaloense prehispánico estaba sujeto en forma determinante a las condiciones ecológicas de su territorio, adaptadas a su medio, no construyeron ciudades como en el altiplano de la zona central de lo que hoy es México. Posteriormente durante la etapa de la historia colonial en Sinaloa fue el tiempo de experimento económico representado por la expansión territorial a partir de la riqueza generada en el espacio social y de la extracción a toda costa que alimentó fortunas en el exterior.

Tradicionalmente y hasta la actualidad en El Fuerte, Mochicahui, Choix, Ahome y Sinaloa de Leyva se baila la pascola y el venado, así como El chivo y la danza del coyote. También se representa una procesión de judíos con máscaras de piel de chivo y de otros animales, y sartas de capullos de mariposa rellenos de piedritas, los llamados tenabares, que enredan en sus piernas para marcar el ritmo de las danzas. Se hacen acompañar por un grupo de músicos, generalmente dos violines, una arpa y medios calabazos que se utilizan como tambores. Las ceremonias de Semana Santa se inician el Domingo de Ramos, en lo que llaman “la búsqueda del Señor” por parte de los judíos, y terminan el Sábado de Gloria con la quema de máscaras, cuchillos y espadas de palo, simbolizando la desaparición del mal. La celebración del carnaval en todo el estado se presenta en todo el estado, destacando en la ciudad de Mazatlán, la celebración del carnaval en todo el estado, destacando el de Mazatlán.

Sinaloa es rico en producción artesanal. Se hace cerámica, se elabora la cestería con fibras vegetales como palma, ixtle y carrizo. Sombreros dobles de un tejido muy fino, así como los petates de carrizo que tienen múltiples usos en la región; también se trabaja la talabartería y se confeccionan muebles en los que se utiliza la palma para los asientos y respaldos; son admirables las tallas de madera de Mochiacahui, taburetes y las sillas de Matatán.

Con diversidad de productos alimenticios que les proporcionan ríos, mar, sierra y valles, Sinaloa se destaca por su diversidad gastronómica. Reconocido por el chilorio, hecho a base de especias, chile y carne de cerdo, los chicharrones de lobina, especie acuática de agua dulce; en la costa, las albóndigas de camarón o las ostras al plato y el delicioso pozole blanco. Las aguas frescas de pitahaya, y frutos estacionales de la región. Postres como el autentico pay de platano con coco, los raspados de leche quemada y las nieves de garrafa.

La cocina sinaloense cautiva, seduce y deja la promesa a quien disfruta de la vasta oferta para volver a experimentarla y degustar todo el sabor y sazón. Los platillos hechos a base de pescado y mariscos, forman parte del menú imperdible; pero también los antojitos, sopa, guisados y postres que son deleite al paladar.

Tanta riqueza natural se ha combinado con la inventiva de los sinaloenses para dar lugar a una gastronomía original, inigualable; una de las mejores del mundo. El viaje a este rincón del país vale la pena, literalmente, desde el primer bocado. Desde los platillos tradicionales de origen prehispánico y colonial –como los tamales de camarón, los quelites, o el asado a la plaza– hasta la infinita lista de mariscos y productos del mar, la variedad es impresionante. Y la sazón no lo es menos. Así, recorrer el estado se convierte en un deleite permanente para los sentidos: al norte, las tortillas de harina y de maíz recién hechas, los frijoles puercos y la machaca que nos recuerda aventuras a caballo por el semidesierto; en la zona centro, el chilorio de Mocorito y los dulces de leche –que se ofrecen con una sonrisa y se derriten en la boca de quien los recibe–, las jaibas recién pescadas de La Reforma y las carnes en su punto en Culiacán; al sur, los pajaritos y los ceviches de Mazatlán, todo va imprimiendo en la memoria una especie de mapa imborrable, trazado con pinceladas de olores y sabores.

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