Oaxaca

El estado de Oaxaca cuenta con una de las mayores riquezas culturales de la nación, pues en su espacio geográfico conviven 16 etnias diferentes. Lo que hace especial a Oaxaca, es que aún con el paso del tiempo, se han respetado las costumbres y tradiciones propias de cada región.

El estado de Oaxaca comprende todo un universo de lenguas y grupos originarios de la región, sumado a la exhuberancia gastronómica, orográfica y marítima, hacen imperioso visitarlo una y otra vez.

Rica en historia y cultura, Oaxaca es un fascinante destino donde confluyen civilizaciones milenarias, arquitectura colonial y tradiciones vivas. Su cultura y la calidez de su gente son los principales motivos para viajar y dejarse envolver por el universo oaxaqueño.

Oaxaca es tierra mágica y ancestral que se divide en ocho regiones: Cañada, Costa, Istmo, Mixteca, Papaloapan, Sierra Sur, Sierra Norte y Valles Centrales. Debido a esta vasta herencia, el estado cuenta con un espléndido acervo de extraordinarias tradiciones, fiestas, usos y costumbre, orgullo de los habitantes de las regiones. La unión de todas estas raíces, engalanada con sus trajes típicos, es lo que ha dado lugar a la máxima fiesta de los oaxaqueños, La Guelaguetza.

Dentro de las celebraciones más importantes del estado se encuentran: La Semana Santa, la Guelaguetza, el Día de Muertos, la Noche de Rábanos, el Aniversario de la Coronación y Celebración de la Virgen de Juquila, la Celebración de la Virgen de la Soledad, las tradicionales Velas del Istmo, el Festival de Jazz en Mazunte y las Fiestas de Noviembre en Puerto Escondido.



ARTESANÍAS

Las artesanías son parte intrínseca de la identidad del estado. Hechas por las manos mágicas de quienes siguen usando técnicas ancestrales para la elaboración de piezas únicas dignas de los mejores museos y galardonadas con premios a nivel nacional e internacional.

• Alebrijes

El alebrije oaxaqueño, es una combinación de la tradición de talla de madera de copal de la región; son seres fantásticos, producto de la imaginación del artesano que lo elabora, por lo que cada pieza es única e irrepetible. San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola son poblaciones reconocidas en la elaboración de estas piezas.

• Barro Negro

El barro es extraído de las montañas de los valles centrales, su peculiaridad proviene del cocimiento de la pieza, pues el horno de dos bocas reduce el oxígeno y es ahí donde la pieza toma el color negro. Las artesanías hechas con Barro Negro se forman manualmente, sin moldes. Población reconocida mundialmente en la elaboración de estas piezas: San Bartolo Coyotepec.

• Barro Rojo

Este tipo de barro es de estilo terracota con diferentes intensidades de color rojo. Las piezas más conocidas de este tipo de alfarería son ollas, jarros, cántaros, cazuelas, comales, platos y tazas. Poblaciones reconocidas en la elaboración de estas piezas: San Marcos Tlapazola, Santa María Tavehua, Santa María Atzompa, Tamazulapam del Espíritu Santo.

• Barro Verde

Este tipo de barro es el menos tóxico para la conservación de alimentos y bebidas, por lo que es el más utilizado en jarras, vajillas, jícaras y vasos. Población reconocida en la elaboración de estas piezas: Santa María Atzompa

• Hojalatería

La artesanía sobre lámina de hojalata es una obra de arte con piezas repujadas, cinceladas y pintadas a mano. Población reconocida en la elaboración de estas piezas: Oaxaca de Juárez

• Orfebrería

Con la técnica de la filigrana, que consiste en fabricar finísimos hilos con un metal, generalmente oro o plata, se elaboran piezas de joyería formando un dibujo semejante a un encaje. Los delicados diseños hacen de la ornamentación un arte laborioso. La producción de valles centrales se centra principalmente en la elaboración de reproducciones de las joyas de Monte Albán y las del Istmo de Tehuantepec en las piezas que engalan al traje de tehuana. Poblaciones reconocidas en la elaboración de estas piezas: Oaxaca de Juárez, Juchitán de Zaragoza y Santo Domingo Tehuantepec.

• Tapetes

Elaborados con lana de borrego, que se torna en hilo a base de rueca, es realizado en un gran telar de madera y decorado con tintes naturales obtenidos de plantas o animales. Poblaciones reconocidas en la elaboración de estas piezas: Teotitlán del Valle y Santa Anna del Valle

• Textiles

Los textiles oaxaqueños han trascendido a través de muchas generaciones y son muy diversos debido a la técnica de elaboración de los mismos. Tejidos en telar de pedal, telar de cintura, tejidos en gancho, bordados a mano en bastidor o en aro, todos representan a la población que lo elabora, conocer su significado y su proceso de elaboración sin duda realza el valor de su fina y dedicada belleza. Poblaciones reconocidas en la elaboración de textiles: San Pablo Villa de Mitla y Santo Tomás Jalieza: Rebozos, manteles, servilletas, cortinas, bolsas, elaborados con hilo de algodón y estambre. San Antonino Castillo Velasco: Vestidos y blusas bordadas con hilo seda. Tlaxiaco, Tuxtepec y Huautla de Jiménez: Trajes regionales de origen prehispánico, que incluyen: Huipiles, enredos y quexquémitls. En diversas poblaciones de la región del Istmo de Tehuantepec, elaboran los vistosos trajes bordados de flores multicolores. Santa María Tlahuitoltepec: Destacado por su simbolismo místico.

ZONAS ARQUEOLÓGICAS

• Monte Albán

Es la zona arqueológica más importante del estado y es considerada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en su época fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica. Se estableció sobre la cima de una montaña en los valles centrales de Oaxaca y funcionó como capital de los zapotecas.

• Mitla

“Lugar de los Muertos” en náhuatl o “Lugar de descanso” en Zapoteco, es el principal centro ceremonial después de Monte Albán, fue edificada por los zapotecas y data de año 100 a. C.

• Atzompa

Atzompa, del náhuatl, “En la cumbre del agua”, fue uno de los conjuntos monumentales de Monte Albán, construido para contemplar sus monumentales palacios.

• Yagul

Este importante centro prehispánico, cuyo nombre significa literalmente "Palo o Árbol Viejo", cuenta entre sus monumentos con el más grande juego de pelota de la región oaxaqueña y el segundo en Mesoamérica.

• Dainzú

Su nombre proviene del zapoteco y quiere decir "Cerro del Cacto". Los conjuntos arquitectónicos consisten en plataformas escalonadas de probable uso religioso y un juego de pelota. Aunque es contemporáneo a Monte Albán, su fundación data de antes de la fundación de la gran ciudad.

• Lambityeco

Edificada por los zapotecas alrededor de 700 años a. C., Lambityeco es una zona arqueológica con elementos arquitectónicos muy refinados, zona de antiguos palacios de caciques y sacerdotes.

• Bocana del Río Copalita

Este sitio se localiza en el margen occidental del Río Copalita, “Lugar del copal”, muy cerca del desarrollo turístico Bahías de Huatulco y representa la integración de la cultura ancestral con la naturaleza de la región. Es el único destino arqueológico del pacífico oaxaqueño.

La gastronomía oaxaqueña es una de las manifestaciones culturales que identifican al pueblo de Oaxaca. Resultado de la fusión de las cocinas pre-hispánicas y europeas, este encuentro de dos mundos gastronómicos hizo una forma especial de elaborar los alimentos, creando una de las gastronomías más diversas y ricas de México.

El sabor de Oaxaca se degusta en cada rincón, en cada región y en cada cocina; en sus tierras se cultivan y cosechan granos, frutos, hortalizas, y especias exóticas, para cocinar sus famosos moles. Se elaboran bebidas rituales como el mezcal, el tejate y el chocolate espumoso. También se hornean panes y se fabrican dulces para celebrar a los vivos y a los muertos.



COCINA TRADICIONAL

Los 7 Moles de Oaxaca

Cualquier comida de Oaxaca no estaría completa sin el mole, el rey de los platillos.  Se cuenta con siete variedades que son los más reconocidas en la capital Oaxaqueña, pero en el estado existen muchísimas más variedades dependiendo de las regiones. El mole, tan rico en sus mezclas y sabores como en su forma de preparación, es una salsa espesa, en la que predominan algunos chiles endémicos y las especias, dependiendo de estos últimos es como se determinan sus variedades.

Algunos de los famosos 7 moles toman su nombre por la gama predominante de color que lo caracteriza: el negro es uno de los más famosos, hecho con los chiles secos de color negro llamados chilhuacles; el coloradito, dulzón y de color rojo intenso; el almendrado, elaborado con almendras, aceitunas y alcaparras;  el verde, que toma su color por el número de yerbas olorosas que lo componen; el amarillo, con su fino sabor a hierba santa y la combinación de chiles amarillos; el chichilo,  de exótico sabor debido a la tortilla quemada con que se cocina y por último el manchamanteles, con sus frutas frescas incorporadas a una ligera salsa de mole.

Cocineras Tradicionales

Con la fortaleza y alegría característica de la mujer oaxaqueña, las cocineras tradicionales son un grupo de mujeres apasionadas por la cocina en varias regiones de Oaxaca, la mayoría adultas mayores, que tienen el fin de difundir sus tradiciones y gastronomía. Su esencia radica en la tradición ancestral de preparar los alimentos, como moler con metate o molino de piedra, aunado a la experiencia del conocimiento de los sabores tradicionales.

Son mujeres que aman lo que hacen y que tienen la intención de conservar el sabor tradicional de Oaxaca, mostrándolo al mundo como parte de sus tradiciones y cultura.



COCINA DE AUTOR

Reconocida como la alta cocina oaxaqueña, es una cocina de vanguardia, con los más creativos y modernos platos con el toque personal de los chefs. Los chefs toman como base la comida oaxaqueña y le dan un pequeño giro, a su parecer, con un cambio de texturas y formas.

La cocina de autor puede disfrutarse en diversos restaurantes, con menús degustación o experiencias de maridaje. Representa también a los sabores de Oaxaca, convirtiéndolos en experiencias memorables y de indiscutible calidad.

Grandes Chefs

La historia de Oaxaca superpone estratos de sabores que se amalgaman en sus ingredientes y platillos, muchos de los cuales habrían desaparecido hace tiempo si no fuera por los mercados, auténticos bastiones de un acervo invaluable.

Pero no cualquiera puede sumergirse en los mercados sin que sus sentidos se extravíen en un sinfín de estímulos, sólo aquellos herederos de una larga tradición distinguen en el caos aparente de olores, sabores, colores y nombres, la materia prima para elaborar los platillos deseados. Los chefs pertenecen a esta especie, pues llevan las experiencias vividas a reproducir de forma divertida y moderna los sabores oaxaqueños.