Guanajuato

Zona arqueológica que fue potencialmente una de las más extensas e importantes del país. Aunque se conoce poco de esta cultura, es considerada como una de las culturas más antiguas de América; su asentamiento data de 4 mil años A.C. Los vestigios arqueológicos actuales corresponden a un asentamiento que tuvo lugar entre 500 a. C. a 300 d. C. Los primeros habitantes de esta zona fueron cazadores y recolectores que vivían a lo largo del río y desarrollaron conocimientos agrícolas.

Periodo prehispánico

El territorio del Estado fue una zona fronteriza entre Mesoamérica y Aridoamérica, habitada en diferentes tiempos por sociedades prehispánicas, tanto sedentarias como nómadas.

La cultura Chupícuaro, una zona arqueológica que fue potencialmente una de las más extensas e importantes del país, se desarrolló al sureste del estado en la Riviera del río Lerma, lo que hoy en día es territorio de los municipios de Acámbaro, Tarimoro y Jerécuaro. Aunque se conoce poco de esta cultura, es considerada como una de las culturas más antiguas de América; su asentamiento data de 4 mil años A.C.

Los vestigios arqueológicos actuales corresponden a un asentamiento que tuvo lugar entre 500 a. C. a 300 d. C. Los primeros habitantes de esta zona fueron cazadores y recolectores que vivían a lo largo del río y desarrollaron conocimientos agrícolas.

Su cerámica está considerada como una de las mejores de Mesoamérica, especialmente la que muestra escenas de la vida cotidiana y las orientadas a la representación de la fauna. El Museo Nacional de Antropología e Historia exhibe una importante colección de la cultura Chupícuaro.

El sitio arqueológico de Chupícuaro fue cubierto por la Presa Solís, inaugurada en 1946. Gracias a las excavaciones para la construcción de la misma, fue que se descubrieron objetos de cerámica como vasijas y esculturas, además de 400 tumbas. 

Después de la tradicióń Chupícuaro, que tuvo lugar en el periodo preclásico y hasta el postclásico, el territorio estatal fue testigo de asentamientos prehispánicos que desarrollaron estilos locales muy particulares, en campos como la arquitectura y la alfarería. Estas civilizaciones participaron en redes comerciales y establecieron comunicación y relaciones políticas con las sociedades de las regiones mesoamericanas vecinas, las culturas que habitaron el estado fueron conformadas por Chichimecas, Otomíes y Purépechas que se asentaron en las tierras hasta el año 1522. Precisamente de los últimos proviene el nombre Quanaxhuato, del purépecha que significa «Lugar montuoso de ranas”. 

Hoy en día, gracias a estos asentamientos que datan de entre el 300 y el 900 D. C. podemos contar con impresionantes vestigios arqueológicos en diferentes puntos del estado que muestran la diversa riqueza cultural que desarrollaron nuestros antepasados, de los cuales  se mantienen cinco abiertas al público que dan testimonio de la vitalidad regional en la época prehispánica, Plazuelas en Pénjamo, Peralta en Abasolo, Cóporo en Ocampo, Cañada de la virgen en San Miguel de Allende y, Arroyo Seco en Victoria.

Colonia 

En 1522 llegan al territorio de Guanajuato los primeros españoles como parte de la expedición de Cristal de Olid, recorriendo Yuririhapúndaro y Pénjamo en el sur del estado. En 1526 se funda Acámbaro, lo que lo convierte en el primer pueblo español en Guanajuato.

Para el año 1542 con la colonización por parte de la corona española, se da lugar a varios asentamientos en el territorio, se concede la merced para estancias ganaderas en Apaseo y Chamácuaro (en el municipio de Acámbaro). Se fundan los pueblos de Tarimoro y Chamacuero, hoy el Pueblo Mágico de Comonfort.  

Algunos de los factores que atrajeron a los conquistadores españoles fueron sus tierras fértiles, lo que ocasiono que villas como Puruándiro, Pénjamo y Apaseo fueran habitadas por numerosos grupos de ganado procedentes de la península.

Lugares como Guanajuato, San Miguel el Grande, San Luis de la Paz, Celaya y León fueron fundadas para desarrollar actividades ganaderas, agrícolas y de abastecimiento para los exploradores.  

A la región, llegaron misioneros religiosos que se asentaron en el estado y con ello introdujeron la evangelización del pueblo, lo que significó un aspecto relevante para la conformación de la sociedad colonial. Estas órdenes incluso fueron los primeros en edificar escuelas y hospitales, ejercían roles de organización social y autoridad política.

Gracias al auge de la minería para 1548, convirtió a lo que es hoy la capital del estado en una de las más importantes ciudades para la Nueva España, ya que dotaba de oro y platal al virreinato.

 La primera división política y administrativa que existió para el actual territorio de Guanajuato se puso en funciones en la época colonial y se definió a partir de la creación de cinco Alcaldía Mayores. Cada una de esas alcaldías comprendía una población de rango importante, ya fuese ciudad o Villa y su respectivo distrito o territorio donde ejercía su jurisdicción. 

Para 1570 se funda legalmente el pueblo de Santa Fe de Guanajuato gracias a su gran actividad minera, ser el granero más importante y un reconocido emporio industrial. 

Debido a la producción minera se realizaron importantes construcciones civiles y religiosas, como la Alhóndiga de Granaditas un gigantesco almacén de granos o la Presa de la Olla una importante obra hidráulica para abastecer de agua al pueblo, pero no solo en la capital se realizaron estas construcciones, si no en otras entidades del estado, lo que permitió generar centros de paso para toda la industria minera.

Esto dio resultado a creación de vías de acceso y prosperaron actividades agrícolas, textiles, ganaderas, artesanales a lo largo de todo el territorio. Fue evidente el desarrollo de una industria textil en la zona de Celaya y la relativa al cuero y calzado en la zona de León, así como la herrería, el cuero y la grasa en San Miguel, abundaban por doquier los trabajos artesanales. 

El comercio se fortaleció en toda la región y fueron muy reconocidas las ferias de León y la de Celaya. La población se concentró en torno a las minas, las haciendas y los ranchos provocando un mestizaje de costumbres que hicieron de la región un lugar muy diferente al resto de la Nueva España por su alto desarrollo económico. Lo anterior provocó que la región fuera conocida por su alta productividad y prosperidad económica y fue conocida como El Bajío. 

Se funda la Villa de San Luis de la Paz en 1590 para celebrar el pacto de paz entre españoles y chichimecas. 

Para el siglo XVII Guanajuato se había convertido en el centro de extracción de plata más importante del mundo.

 En 1741 el rey Felipe V otorga el título de muy noble y leal ciudad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato, convirtiéndose en la capital de la intendencia del mismo nombre en 1786, al frente de las alcaldías mayores de León, Celaya, San Miguel, San Luis de la Paz y de mismo Guanajuato.

 En el año de 1786 por órdenes del rey de España Carlos III, el territorio de la Nueva España fue dividido para una mejor administración en intendencias. Así el territorio pasó de tener 150 Alcaldías Mayores a doce intendencias y el territorio guanajuatense a partir de entonces dejó de depender administrativamente de Michoacán y se convirtió en la Intendencia de Guanajuato teniendo como capital la Muy noble y Leal Ciudad de Santa Fe y Real de minas de Guanajuato.

 Independencia

 Guanajuato es un importante pilar en la historia de México, ya que es cuna de la Independencia Nacional, puesto que vio nacer en sus tierras este movimiento y fue testigo de importantes sucesos históricos.

 La intendencia de Guanajuato fue el escenario determinante para el estallido de la lucha por la independencia que se fraguaba, desde la clandestinidad, en diversas ciudades de la Nueva España como Querétaro, Valladolid (hoy Morelia) y San Miguel el Grande (Hoy de Allende). La región vivía en carne propia las contradicciones del desarrollo y la crisis de la colonia a principios del siglo XIX.

 En la madrugada del 16 de septiembre de 1810 en Dolores Hidalgo, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, proclama la Independencia de México en contra la corona española que había dominado el país por casi 300 años. Formando un ejército independentista conformado por un pequeño grupo de indios, mestizos y criollos, sin instrucción militar y armados con instrumentos de labranza.

 En la ruta inicial, los insurgentes salieron de Dolores, pasaron por el santuario de Atotonilco donde tomaron la imagen de la Virgen de Guadalupe que serviría de estandarte al movimiento, luego siguieron hacia San Miguel el Grande donde se sumaron los soldados del regimiento Dragones de la Reina, continuaron rumbo a Chamácuaro (hoy Comonfort), luego siguió Celaya donde se organizó el crecido contingente.

 Para el 22 de septiembre en Celaya con ayuda del ayuntamiento, se nombró Capitán General a Miguel Hidalgo siendo investido con el mando supremo y al mismo tiempo, como Teniente General a Ignacio Allende.

 La marcha se encaminó a Salamanca desde donde se activaron múltiples guerrillas que revolucionaron el Bajío, de ahí marcharon hacia Irapuato desde donde se mandó un destacamento a Silao y el grueso del ejército insurgente se enfiló hacia la ciudad de Guanajuato.

 Conformado por 50,000 hombres para ese momento, el ejercito insurgente avanzó sobre la ciudad de Guanajuato, que cayó en sus manos el 28 de septiembre después de un intenso combate que culminó en la toma de la Alhóndiga de Granaditas.

 Después de la victoria del ejército, Miguel Hidalgo sale de Guanajuato el 10 de octubre hacía Valladolid sumando personas a la causa y llegando a engrosar un ejército de 70.000 personas, pasando por Valle de Santiago y Acámbaro.

 A pesar del aumento en el número de las tropas insurgentes, Hidalgo fue tomado prisionero en marzo de 1811 y fusilado. El 14 de octubre, llegan a Guanajuato las cabezas de los cuatro caudillos insurgentes: Hidalgo, Allende, Aldama y Mariano Jiménez, las cuales fueron dispuestas en jaulas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga por diez años como escarmiento a los habitantes.

 La lucha por la independencia de México continuó con varios caudillos hasta su conclusión 11 años después. Los jefes militares Luis de Cortázar y Anastasio Bustamante se adhieren al Plan de Iguala; el 24 de marzo ocupan la ciudad de Guanajuato. El 8 de Julio de 1821, se jura la independencia de México en toda la provincia de Guanajuato.

 Constitución y Reforma

 Para 1824, el Congreso Constituyente de México, en el que se jura el acta constitutiva de la federación, da a la entidad el nombre de Estado Libre y Soberano de Guanajuato. El 25 de marzo de 1825 se instaló el primer Congreso Constituyente del Estado y el 14 de abril de 1826 se expidió la primera Constitución Local.

 Para la guerra México – Estados Unidos que inicia en 1846, debido a las intenciones expansionistas de Estados Unidos, la entidad ayuda con 6,000 hombres, bajo el mando del General Gabriel Valencia, para defender la Nación.

 Para 1848, inconformes con el Tratado de Guadalupe que dio fin a la guerra con Estados Unidos de América, se levantan en armas los generales Mariano Paredes y Manuel Doblado, quienes junto con el sacerdote Celedonio Doménico Jarauta, ocupan la capital del estado. Son derrotados y Jarauta es fusilado en Valenciana; sus restos reposan en la Basílica de Guanajuato.

 El Licenciado Benito Juárez García es proclamado Presidente de la República en 1858, en su largo peregrinar a lo largo del país, declarada provisionalmente capital de la República y sede de los poderes a la ciudad de Guanajuato el 19 de enero.

 Entre 1858 y 1860, durante la Guerra de Reforma (tres años), la ciudad de Guanajuato estuvo nueve veces en manos de los conservadores, y otras tantas en manos de los liberales.

 En diciembre de 1863 Guanajuato cae en poder de los Imperialistas, y en marzo de 1864 es transformado de Estado en Departamento. La ciudad es recobrada por las fuerzas del general Florencio Antillón el 26 de enero de 1867, y asume el cargo de Gobernador hasta el año de 1877.

 El Estado en Guanajuato asumió la bandera liberal y apoyó la aplicación de las Leyes de Reforma, sin embargo, hacia 1873 se despertó una fuerte oposición por parte de los simpatizantes de la iglesia católica y se vivieron motines en 1875 en Dolores, San Miguel y San Luis de la Paz. El triunfo de Porfirio Díaz vino a tranquilizar los levantamientos y a garantizar una relajación en la persecución religiosa.

 El triunfo de la revolución de Tuxtepec, encabezada por Porfirio Díaz, a finales de 1876 representó el inicio del porfiriato, una etapa de muchos contrastes en la que la obra pública tuvo notables progresos, aunque la libertad de expresión se vio severamente afectada.

 Durante el porfiriato la entidad experimentó una nueva etapa de resurgimiento de la minería y de notable desarrollo económico derivado, en parte, a la presencia de compañías extranjeras que reactivaron la explotación de los yacimientos de plata y otros metales, también influyó de manera notable la llegada del ferrocarril, la electricidad y el teléfono que dinamizaron la industria y la agricultura en las ciudades guanajuatenses con ayuda de modernas maquinarias.

 En consonancia con ese progreso económico las principales ciudades de la entidad se embellecieron con la construcción de hermosos edificios públicos, parques y la colocación de hermosos monumentos, por ejemplo: En la ciudad de Guanajuato se concluyó el magnífico Teatro Juárez, el Palacio Legislativo, el Mercado Hidalgo, la Presa de la Esperanza, el Monumento a La Paz, el monumento a Hidalgo. En la ciudad de León se inauguró el viejo edificio de la cárcel municipal, el teatro Manuel Doblado, el Arco de la Calzada que, originalmente era de madera recubierta de yeso, y en 1886 se hizo de cantera.

 La presencia de técnicos extranjeros en la minería, la industria y las actividades agropecuarias en la entidad fueron decisivas en materia de generar un flujo turístico internacional a las ciudades guanajuatenses.

 Revolución

 La prosperidad económica del porfiriato que duró 35 años, solo había beneficiado a un sector muy pequeño de la sociedad del país y por supuesto  en la guanajuatense (dueños de minas, terratenientes, banqueros e industriales) la mayor parte de la población vivía en la pobreza y los campesinos vivían como peones acasillados mientras que los mineros estaban sujetos a las tiendas de raya, la industria zapatera de León de la que dependían miles de familias estaba atrapada en la miseria y llena de deudas impagables, los intentos de huelga o cualquier manifestación a favor de la defensa de los derechos de los trabajadores era considerada delito y se castigaba con severidad. Gracias a esto y a una serie de crisis en diversas esferas de la vida nacional, estalla la Revolución Mexicana el 20 de noviembre de 1910.

 A pesar de ello la huella de la revolución en Guanajuato no fue tan profunda como en otras regiones del país, sin embargo, al estallar la revolución se produjo la salida de los grandes capitales extranjeros dejando a los trabajadores sin empleo y a los mineros enfermos. La herencia liberal de José María Luis Mora, Ignacio Ramírez y Manuel Doblado se dejó sentir en el descontento generalizado de los trabajadores urbanos y rurales que pronto se sumarían a la revuelta.

 Del 6 al 15 de abril de 1915 se libra la célebre batalla de Celaya, una serie de encuentros militares decisivos para la Revolución mexicana, entre la División del Norte, encabezada por Francisco Villa, contra las tropas constitucionalistasal mando del general Álvaro Obregón. Para el 15 de abril Obregón salen triunfante, lo que provoca que Villa se retirara a León en donde se desata otra batalla también conocido como batalla de Santa Ana del Conde con los mismos contrincantes, en donde las tropas de Obregón se impusieron una vez más, obligando la retirada del grupo de Villa hacia Aguascalientes.

 Durante el periodo revolucionario (1910-1917) la entidad tuvo 12 gobernadores, y en el territorio se experimentó una fuerte insurgencia protagonizada por gavilleros y bandoleros que igual robaban dinero que ganado y que granos, bandas luego de sus efímeras apariciones se desintegraban. El catolicismo cobró una presencia importante como efecto de la revolución ya sea organizando partidos políticos, editando periódicos y revistas o bien en la celebración regular de ceremonias litúrgicas. La expresión popular también se dejó sentir con la composición de corridos que narraban de manera muy particular las hazañas de los personajes locales y las principales batallas.

 Siglo XX

 En 1926 toma auge en varias poblaciones como Pénjamo, León y otras más, el movimiento rebelde cristero.  El conflicto se extendió con rapidez entre 1926 y 1929 con mucha violencia, fue un movimiento primordialmente campesino. El monumento votivo a Cristo Rey se convirtió en el elemento simbólico del movimiento.

 La guerra cristera mantuvo a la entidad en una situación económica crítica y de hambre. Aun cuando en 1929 se firmaron los acuerdos de paz algunos cristeros continuaron en la lucha que se prolongó por unos años más.

 El trayecto que va de 1917 a 1945 fue complejo para toda la entidad especialmente por los enfrentamientos entre los diferentes grupos políticos que surgieron de la revolución y la compleja tarea de establecer acuerdos que permitieran la consolidación de las instituciones.

 Modernidad

 La estructura moderna de la economía del estado de Guanajuato comienza a desarrollarse a partir de dos obras públicas de gran trascendencia, la primera de ellas fue la instauración del distrito de riego del Alto Lerma en el año de 1933, y la segunda fue la inauguración de la refinería de Pemex en Salamanca en 1950. También se consolidó con el establecimiento de una planta termoeléctrica entre 1968-1969 con una capacidad de 918,000 Kv.

 El denominado corredor industrial del Bajío se ha consolidado con la integración de los municipios de Celaya, salamanca, Irapuato, Silao y León. Igualmente se incorporan a este corredor Villagrán y Apaseo el grande con una destacada actividad agrícola e industrial.

 El proceso de industrialización se desarrolló a partir de la consolidación de empresas familiares como las del ramo textil, calzado y curtiduría y la instalación de industrias modernas como la química, petroquímica, metalmecánica, construcción y agroindustrial.

 Es también a partir de la década de los cincuenta del siglo XX que se inicia la consolidación de la actividad turística a partir de la oferta cultural que ofrecían, la orquesta sinfónica de la Universidad de Guanajuato y la Compañía de Teatro Universitario de la misma institución. El proyecto cultural ha sido en gran medida la plataforma para el posicionamiento de Guanajuato como un destino turístico, el Festival internacional Cervantino, el Festival de Cine de Guanajuato GIFF, el Festival Internacional de vuelo en Globo por referir algunos.

Guanajuato es rico en cultura, tradiciones y costumbres, si bien cuenta con una notable influencia de la religión católica que se introdujo con la conquista, también cuenta con un legado ancestral de las culturas que habitaron las tierras. Además el estado ha evolucionado con aspectos contemporáneos que le permiten ser uno de los principales exponentes culturales del país.

El estado de Guanajuato se ha denominado el Destino Cultural de México, gracias a un gran patrimonio cultural tangible e intangible, el cual se manifiesta en aspectos como el arte, la literatura, la arquitectura, la música y la danza entre muchos otros.

Danza

Algunas de las manifestaciones de danza que han trascendido hasta nuestra época son prueba de esa riqueza cultural.

La Danza de Paloteros

Tiene su origen en Piñícuaro, un antiguo asentamiento en el municipio de Moroleón. Este baile indígena está lleno de folclor y ritmo, además de contener un significado muy profundo, ya que representa la preparación de los Purépechas antes de entrar en combate contra los Chichimecas en la frontera del río Lerma. La coreografía muestra una marcialidad que se caracteriza con el Paloteo, que son movimientos en las que los danzantes se golpean entre si con sus instrumentos al ritmo de la música.

Esta danza recibe ese nombre (Paloteros) debido a que el instrumento principal de la representación es uno palo corto que cada integrante del grupo lleva en la mano y que generan ritmos muy característicos al chocarlos. Este elemento principal tiene un origen muy particular, ya que se obtiene del árbol conocido como Uña de Gato que llega a medir hasta 45 cms., el instrumento es curado durante varios días para obtener la consistencia especifica que se requiere para la Danza.

La vestimenta varía dependiendo de la región, pero se caracteriza por ropajes coloridos y por un elemento primordial, el cual es una Corona forrada con escarcha y adornada con una imagen del Santo Patrono del lugar donde se realiza la representación.

La danza de Chichimecas

Forma parte a lo que se le denomina danzas de la Conquista, y esto se debe a que es un baile que representa las batallas que tuvieron las culturas prehispánicas que habitaban las tierras contra los conquistadores.

La vestimenta está conformada para los nativos por sombreros adornados con plumas y espejos, nagüillas que es una especie de falda y chalecos, adornados con laminillas de metal que producen sonidos al ritmo de la danza, así como machetes y escudos. Para los conquistadores, pantalones azules y camisas blancas, sombreros adornados con telas y espadas.

La Danza del Torito

Es una danza tradicional de la época colonial, la cual se cree que tiene origen en la comunidad de Chichimequillas y tiene una antigüedad de más de 400 años.

Este es una representación en la que un toro escapa y los personajes que integran la danza comienzan a escapar del animal en una coreografía alegórica de la sociedad, al ritmo de música y un látigo estridente que llama la atención.

Los personajes que intervienen en la danza son muy característicos ya que utilizan vestuario muy colorido y extravagante, algunos de los personajes que se representan son un toro, un caballo, una borracha, un viejito, el diablo y la muerte.

Música

En cuanto a la música, en el estado encontramos Huapango arribeño, un género musical conformado por una amplia serie de sones, como El Mosco y El Barretero, que están estrechamente ligados al son Huasteco. Aunque cuentan con diferencias ya que este cuenta con una alineación de cuatro a cinco músicos, conformados por dos violines, una guitarra huapanguera y una jarana; El violín es quien lleva la voz principal y alternan la guitarra y la jarana.

Dentro de este Huapango Arribeño hay dos tipos de sones, el Son Divino, el cual esta dedicado a Dios, teniendo un tono solemne y el son Profano que cuenta con un ritmo más alegre que invita al festejo y al baile.

Esta música es característica del municipio de Xichú y tiene su máxima exposición en las topadas, los cuales son duelos entre huapangueros, estos pueden llegar a durar más de doce horas continuas.

Arte, Literatura y Composición

Guanajuato es cuna de innumerables artistas de reconocimiento nacional e internacional, su obra ha permeado en la cultura local. Esto ha enriquecido la identidad cultural de los guanajuatenses, de tal modo que forma parte del legado histórico cultural de México.

Diego Rivera es un guanajuatense destacado y uno de los pintores mexicanos más importantes de la historia, su importante obra pictórica es un referente internacional, que se expone en museos de Paris, Nueva York, Madrid, etc.

Jorge Ibargüengoitia es otro oriundo del estado, considerado de los más agudos e irónicos de la literatura hispanoamericana y un crítico mordaz de la realidad social y política de su país.

Juventino Rosas un reconocido compositor guanajuatense, famoso por su increíble obra el Vals Sobre las Olas, son muchas las obras que dejó como legado.

Arquitectura

El estado cuenta con un importante legado arquitectónico que va desde la cultura prehispánica, pasando por la colonia, el porfiriato, hasta nuestros días.

Los vestigios arqueológicos se encuentran en el estado son un manifiesto histórico arquitectónico de las culturas que habitaron las tierras, las cuales datan de entre el 300 y 900 d.C.

La arquitectura colonial trajo consigo importantes edificios de carácter religioso, militar, e industrial que dejan ver la herencia europea que se quedó la mancha urbana de cada ciudad del estado. Guanajuato y Sam Miguel de Allende son dos ciudades que exponen increíblemente este estilo arquitectónico.

Guanajuato fue uno de los lugares predilectos del presidente Porfirio Díaz, con ello trajo al estado el progreso y la modernidad, lo que significó un gran desarrollo de obras con aires europeos que al día de hoy son importantes iconos de las ciudades.

Al día de hoy la arquitectura contemporánea ha tenido que convivir con este legado, no obstante, no ha sido impedimento para el desarrollo de obras de primer mundo, podemos ver ciudades como León que destacan por su modernidad.

Cocina tradicional

Desde tiempos precolombinos, el Estado de Guanajuato ha sido cuna y testigo de manifestaciones y tradiciones populares, civiles y religiosas.

En cada uno de estos rituales, la comida ha desempeñado un papel esencial, en el que Guanajuato se ha distinguido por su diversidad en el arte culinario. Los aromas, texturas, colores y sabores de los platillos guanajuatenses están llenos de historia, símbolos y misticismo.

La historia gastronómica de Guanajuato se remonta a la antigua civilización Chichimeca, pasando por la conquista de los españoles, teniendo como fecha determinante la invasión francesa y encontrando un restablecimiento al término de la Revolución.

Sin embargo, en la actualidad, la cocina guanajuatense de la mano de los principales chefs ha tenido un desarrollo importante, encontrado una fusión de la comida tradicional con las adecuaciones de la alta cocina mundial, dando como resultado los platillos más auténticos y atractivos de la región.

En el año 2010 se declara a la cocina tradicional mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial ante la UNESCO, siendo la primera cocina en el mundo que recibe tan honrosa distinción.

Garambullo, fresa, xoconostle y una gran variedad de cactáceas, son los ingredientes que a lo largo de los años han dado aroma, textura, color y sabores inigualables a recetas deliciosas que trascienden a lo largo de los años conservando la sazón de generaciones de guanajuatenses que hoy ponen en alto la identidad gastronómica del Estado.

Actualmente se tiene un registro de aproximadamente 240 cocineras tradicionales beneficiadas, quienes cuentan con más de 400 recetas entre platillos salados, dulces y bebidas tradicionales.

Con el afán de rescatar el uso de ingredientes prehispánicos y promover a nivel nacional e internacional los productos y platillos que se elaboran en el estado; se ha trabajado el programa gastronómico Guanajuato ¡Sí Sabe! Con eventos programados a lo largo de todo el año, para estar en boca de todo el mundo y dejar el mejor sabor nuestra exquisita gastronomía.

Una manera de rescatar y difundir la riqueza culinaria del Estado de Guanajuato es llevándola a las zonas arqueológicas que éste posee, es ahí como nace un evento gastronómico que ha traído grandes resultados y mucha afluencia, “Feria de la Cocina Tradicional”, desde el 2012 que se creó el programa de Cocineras Tradicionales, se han llevado a cabo 18 ferias con gran éxito, en 5 destinos como Plazuelas, Pénjamo; El Cóporo, Ocampo; Peralta, Abasolo; El Llanito, Dolores Hidalgo y Sangre de Cristo, Guanajuato.

Cocina contemporánea

La comida ha jugado un papel esencial, en el que Guanajuato se ha distinguido por su diversidad en el arte culinario.

En el estado se pueden encontrar una gran cantidad de oferta gastronómica que va desde los mercados locales en donde se puede degustar comida típica de la región, hasta los puestos callejeros o fondas.

Algunos de los platillos típicos de la región que debes de probar son las enchiladas mineras, el caldo de oso, las guacamayas, pico de gallo con xoconostle, los tacos de aire o una rica cebadina para refrescarte.

Guanajuato también cuenta con restaurantes de primera calidad, con innovadores propuestas y alta cocina, que deleitan a locales y visitantes.

La guía México Gastronómico sitúa a cinco restaurantes guanajuatenses dentro los 120 mejores del país.

1. Áperi Restaurante (San Miguel de Allende) 2. Marsala (San Miguel de Allende) 3. Bovine (San Miguel de Allende) 4. Trazo 1810 (San Miguel de Allende) 5. Restaurante La Cocinoteca (León)

Gracias a este cúmulo de propuestas el estado es un referente gastronómico que va desde lo tradicional hasta la vanguardia.

Rutas del Vino

Visitar las rutas del vino es una gran opción para aquellos que adentrarse en la cultura del vino del Guanajuato: caminar por un viñedo, degustar un buen vino, conocer el proceso de producción, disfrutar de una comida campestre, solo algunas de las diversas experiencias que se pueden disfrutar.

Estas rutas están distribuidas en diferentes municipios de la siguiente manera:

Ruta 1: León Ruta 2: Guanajuato capital Ruta 3: Salvatierra Rutas 4 y 5: San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo

Conformado por dieciseis viñedos, abiertos al público que ofrecen vino que han recibidos premios y reconocimientos internacionales y que año con año son sede el único evento sobre enoturismo en el país: Vinum Guanajuato.

Experiencias del Tequila

Guanajuato forma parte de la denominación de origen de la bebida insignia nacional, en diferentes fábricas se puede disfrutar del paisaje agavero, adentrarte en la cultura alrededor de la producción de este destilado, conociendo el proceso de destilación y degustando los diferentes tipos de tequila. Los productores más importantes y característicos son Hacienda Corralejo, Real de Pénjamo, Rancho el Coyote y Hacienda San Gregorio.

Experiencias del Mezcal

El Mezcal es sin duda otra bebida insignia de nuestro país, fue la Hacienda de Jaral de Berrios, en San Felipe, Guanajuato la primera en recibir el permiso de la corona española para su fabricación y en la actualidad se honra su fabricación tradicional en los municipios de San Felipe y San Luis de la Paz, en los que se encuentran 5 haciendas mezcaleras.

Los productores más importantes y característicos son Penca y Piedra, Cuanax, Zemcal, Jaral de Berrio, Pozo Hondo, Santa Rosa de Ochoa, Villa Suso y Zauco.

Cerveza Artesanal

La cerveza sin lugar a dudas forma parte de nuestra cultura, en el estado existen más de 30 productores en 11 municipios, los cuales elaboran de forma artesanal más de 40 tipos de cervezas como la Pale Ale, IPA, Stout y Porter. Se producen 428,400 litros de esta bebida al año.

Ruta de la Fresa

Un recorrido por los campos de cultivo de las fresas de Irapuato, reconocidas por su calidad a nivel mundial, este tour se complementa con visita a algunos productores donde se puede degustar exquisitos productos a base de fresa.

Cajeta y Dulces típicos

Un dulce regional y tradicional del municipio de Celaya que data de la época virreinal, además en el municipio se fabrican diferentes dulces típicos que se exportan a lo largo del país.