Baja California

Una región única, con importantes reservas naturales, destinos de playa, desierto, valle y bosque. Baja California es territorio de aventuras, descanso, diversión, innovación, en gastronomía, capital de la producción de cerveza artesanal y tierra del vino mexicano, y un sin fin de actividades para tus viajes.

Los orígenes de la vida en la península bajacaliforniana son remotos. Aquí habitaron etnias ind genas, de carácter esencialmente nómada en aquellos tiempos, que arribaron a la zona peninsular como parte de las migraciones continentales. Los vestigios arqueológicos más antiguos tienen una antigüedad de 10 mil años. De la vida indígena, perviven la cosmogonía, los cánticos, las cos- tumbres de esos pueblos, en el registro en los textos de estudiosos y frailes catequistas, que vivieron en estas latitudes a partir del siglo XVII.

De esas etnias indígenas, puede señalarse a las ya extintas, otrora radicadas en el sur peninsular (pericúes, guaycuras y cochimíes), y las etnias yumanas que resistieron y sobreviven en difíciles condiciones: kumiais, kiliwas, pai pai y cucapás. Más adelante con la Conquista española, se estimulan los deseos de exploración y conquista de los nuevos territorios desconocidos. Hernán Cortés, uno de los personajes mayores de nuestra historia, promueve viajes exploratorios hacia las latitudes de la Baja California, en ese tiempo una región innominada, que debe su bautizo a una novela de caballería de la época: Las sergas de Esplandián. De manera paralela, a partir del siglo XVI aumenta el número de exploraciones que poco a poco perfilan la cartografía de lo que se percibía como una isla y después como lo que es, una península.

Prevalece el proyecto de catequizar a los habitantes nativos de los vastos territorios y avanzar en la posesión de estos espacios para la Corona española. En pleno virreinato, en el siglo XVII desembarca la primera avanzada católica con el arribo de los frailes jesuitas que fundan en 1697, la Misión de Loreto, que sería la capital de las Californias. Comienza entonces la fundación de misiones, dirigidas por religiosos de las tres órdenes (jesuitas, franciscanos y dominicos) que llegaron a estas tierras en forma sucesiva. Las misiones fueron enclaves de la nueva civilización, estructuras de arraigo, dominación y extensión del fuero virreinal. Los jesuitas, expulsados en 1767 por el monarca español Carlos III, fueron relevados por los franciscanos en esta tarea de evangelización y exploración, que se desplazó al norte, a los territorios que se denominaron como la Alta California, y la llegada posterior de la orden de los dominicos. Las Californias en este entonces son una región nimbada por la leyenda, por las consejas de marinos y exploradores y por la voluntad de las autoridades virreinales de colonizarlas y establecer mayor control a sus territorios y habitantes.

A mediados del siglo XIX se da la secularización de la vida misional, significando esto un cambio sustancial en la sociedad de ese entonces, con muchas repercusiones en la vida cotidiana de los habitantes de la región El conflicto bélico con Estados Unidos a mediados del siglo XIX forja las condiciones para el surgimiento de la frontera, tal como hoy la conocemos.

Surgimiento de la Frontera
Con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, el 2 de febrero de 1848, se llevó a cabo la separación de la Alta y la Baja California. Todavía hubo intentos de invasión filibustera, como la de William Walker entre 1853 y 1854, invasión que fue repelida por los propios bajacalifornianos, quienes al mando de Antonio María Meléndrez, se enfrentaron a los filibusteros y los expulsaron del territorio nacional. Desde 1872, Real del Castillo fue la capital del Partido Norte de Baja California y en el transcurso de algunos años empezaron a decaer sus actividades políticas y económicas. Los residentes del lugar solicitaron que se cambiara la cabecera del Partido Norte, a Ensenada de Todos Santos.

Ello debido a las inversiones que dicha Compañía tenía en la región y cuyo principal propósito era atraer clientes estadunidenses hacia Ensenada para venderles terrenos en la zona. Los socios de la compañía no lograron sus objetivos porque el negocio no les redituó ganancias, en gran medida por la disminución del boom de bienes raíces del área de California. En 1888, el Partido Norte se convirtió en el Distrito Norte de la Baja California, con su capital en el puerto de Ensenada. La historia de la educación en Baja California da comienzo con la labor de Manuel Clemente Rojo y Eliseo Schieroni, a partir de 1869.

Es cierto que los misioneros jesuitas, franciscanos y dominicos que se establecieron en la parte norte peninsular durante el siglo XVIII hablaban de educar a los nativos, pero su educación era más adoctrinamiento que verdadera y libre educación. En julio de 1884 varios socios extranjeros constituyeron The International Company of Mexico mejor conocida como Compañía Internacional de México o Compañía Americana en Hartford, Connecticut, Estados Unidos. Con la llegada de la Compañía a Ensenada, ésta cambió radicalmente porque iniciaron trabajos de urbanización para hacer más atractiva la compra de terrenos. Comunicó Ensenada con San Diego, por medio de las líneas telegráficas y telefónicas.

En Mexicali, la Colorado River Land Company puso en marcha la irrigación, por medio de modernos canales de riego, de las fértiles tierras del valle de Mexicali y del delta del Río Colorado, creando una ciudad basada en el cultivo algodonero a escala internacional. En Baja California, Ricardo Flores Magón, representante del ala más radical de la Revolución, impulsa una campaña para tomar Baja California en enero de 1911, tomando las poblaciones fronterizas de Mexicali y Tijuana con el apoyo de insurgentes mexicanos y extranjeros. En 1915, Esteban Cantú cambia la capital del Distrito Norte, de Ensenada a Mexicali para estar más cerca de la frontera y tener mejor protegida a la población, cambio que será oficial en 1917. En 1920, los revolucionarios sonorenses que han tomado las riendas del país controlan finalmente el Distrito Norte, que queda bajo las órdenes militares del general Abelardo L. Uno de los principales problemas de esa época fue la repatriación de connacionales que propició un alto desempleo en la región.

En ese contexto, Bernal Navarrete, gobernó la región e intentó aplicar la política federal de «mexicanizar» la Baja California, idea que no prosperó debido a la falta de recursos del centro del país y a la complejidad de la región bajacaliforniana. El proyecto del presidente Ortiz Rubio, establecía las medidas que se debían aplicar para la «mexicanización» de la región. Durante la administración de Rafael Navarro Cortina, como gobernador del Territorio y bajo el contexto de la política nacional del reparto agrario del presidente Lázaro Cárdenas se efectuó el hecho conocido como Asalto a las Tierras, el 27 de enero de 1937, en el valle de Mexicali. La intención de los campesinos mexicanos era obtener un terreno donde asentarse junto a sus familias y a la vez, hacer producir la tierra.

Estaban organizados en las comunidades agrarias Álamo Mocho, Francisco Javier Mina, Michoacán de Ocampo, Guadalupe Victoria y Lázaro Cárdenas. El Asalto a las Tierras fue una invasión efectuada a los extensos predios, propiedad de la empresa extranjera Colorado River Land Company. Este hecho motivó que se formara una comisión campesina para que se entrevistara con el presidente Cárdenas en la ciudad de México, con el fin de alcanzar una solución al problema del valle de Mexicali. Con el interés de solucionar los variados problemas del Territorio Norte de la Baja California, Cárdenas ordena que se forme una Comisión Mixta Intersecretarial que analice los problemas de la región y aporte soluciones.

Después de los trabajos técnicos, la Comisión recomendó la instauración de la Zona Libre, la conclusión de la Presa Rodríguez, la construcción del ferrocarril, ajustes al Tratado Internacional de Límites y Aguas, la creación de escuelas de educación media y superior y la colonización del valle de Mexicali. El problema patente era el escaso poblamiento de esta zona y la concentración de la propiedad rural, ya que la mayoría de la tierra laborable estaba en manos de latifundistas. El gobierno de Cárdenas afectó los intereses de la Colorado Land River Company, usufructuaria de grandes extensiones de tierra en el valle de Mexicali, en favor del reparto de tierras beneficiando a los campesinos. En 1935, el presidente Lázaro Cárdenas prohíbe las casas de juego y luego, en 1937, le quita la concesión a la Colorado River Land Company y reparte las tierras del valle de Mexicali a los agricultores mexicanos venidos de todas partes del país.

A la vez, se crean las condiciones para la industria y el comercio local con los perímetros libres y la construcción, a partir de 1937, del ferrocarril Sonora-Baja California, que se completa hasta 1948, cuando lo inaugura el presidente Miguel Alemán. La Segunda Guerra Mundial es una oportunidad para que Baja California se convierta en una plataforma industrial pesquera, agrícola, cervecera y manufacturera de primer orden, además de sitio obligado de paso del Programa Bracero, por lo que las principales ciudades de la entidad crecen a un ritmo cada vez más acelerado, con mayor riqueza y prosperidad. Durante la primera mitad del siglo XX, la industria bajacaliforniana era, predominantemente, una industria de servicios ante la avalancha de visitantes extranjeros. Los estudios del ingeniero Ulises Irigoyen a principios de los años treinta, registran el panorama económico de la época de dura crisis económica que repercute no sólo en Baja California sino en todo el país.

Abandonada a su suerte y con la carga de miles y miles de repatriados que llegan a diario al ya entonces Territorio Norte de la Baja California, la falta de transportes y comunicaciones, que pudieran surtir los productos básicos para la subsistencia cotidiana, hace que la importación de estos productos desde Estados Unidos sea inevitable. Irigoyen, quien viene a hacer estudios para la construcción del ferrocarril Sonora-Baja California, pugna por la zona libre en la frontera como una forma expedita de aliviar la situación económica en Baja California. Según el economista mexicalense Sergio Noriega en su libro pionero, La economía del estado de Baja California, «la zona libre es una franquicia de importación y exportación concedida por el gobierno de México a los habitantes de la península de Baja California y del noroeste de Sonora. » Dicha exención de gravámenes y controles es el acicate fundamental del desarrollo bajacaliforniano».

El 16 de enero de 1952, el Diario Oficial de la Federación decreta la creación del Estado Libre y Soberano de Baja California, el estado 29 de la República Mexicana. El 29 de marzo de 1952 se elige el congreso del estado y el 16 de agosto de 1953 se publica el decreto de la constitución estatal. La Constitución Política fue promulgada por el gobernador provisional Alfonso García González y el tercer artículo transitorio se señalaba la convocatoria para elecciones a diputados de la primera Legislatura y para gobernador constitucional. La labor de esta primera Legislatura fue sumamente importante ya que a los diputados les correspondió redactar, discutir y aprobar una serie de leyes que le dieron el marco jurídico a la naciente entidad federativa.

Con ello, se asegura la oferta educativa a nivel profesional que la entidad requería. En los años ochenta se fundan la Universidad Iberoamericana, El Colegio de la Frontera Norte y el Centro Cultural Tijuana. Desde Tijuana hasta Cabo San Lucas, con una longitud de 1708 kilómetros. El 1 de diciembre de 1973 el presidente Luis Echeverría inauguró la magna obra en el Paralelo 28, límite entre las dos entidades, unidas por el término California.

La primera parte del siglo veinte también perfila la vocación turística de la zona costa, que acrece con el paso de las décadas, que tiene en el periodo de la Ley Seca un auge impresionante, definiendo la vocación turística que persiste, con variaciones, hasta la actualidad. Actualmente la producción agrícola se lleva a cabo con éxito en el Valle de Mexicali y en la variedad de valles del municipio de Ensenada. Actualmente, la política económica está orientada a la promoción de la mano de obra altamente especializada y aprovechar la posición geográfica estratégica. Baja California cuenta con una infraestructura de transporte eficiente. Las cinco ciudades principales concentran el 92% de la población, y están comunicadas por una moderna red de carreteras de cuatro carriles. Tiene además un servicio ferroviario de carga que conecta con redes norteamericanas en dos puntos, Mexicali-Calexico, California y Tijuana-Tecate. Tres aeropuertos internacionales, en las ciudades de Mexicali, Tijuana y San Felipe dan servicio a la afluencia de pasajeros y de carga que transita por el estado. Su ventajosa posición geográfica le permite tener cinco puertos marítimos con gran movimiento comercial. El puerto de Ensenada ofrece acceso a los productos de la Cuenca del Pacífico; mientras que en el Golfo de California, el puerto y aeropuerto de San Felipe tienen funciones turísticas. Tanto Mexicali como Tijuana se han convertido en polos de desarrollo industrial, donde destaca la industria aeroespacial, las actividades que comprende son la fabricación y ensamblaje de partes de avión, diseño de los interiores y otros servicios. La fabricación y ensamblaje de productos electrónicos tales como teléfonos celulares, sonares marinos, microchips, tableros electrónicos, semiconductores, etc. Tijuana, la ciudad más noroccidental de la república Mexicana, nutre su dinamismo del potencial comercial y de las condiciones favorables de la relación binacional México-Estados Unidos. Históricamente es una ciudad frecuentada por el turismo y presenta una intensa dinámica industrial. La garita fronteriza Tijuana- San Ysidro es uno de los puertos terrestres más transitados del mundo. La capacidad productiva de Tijuana se consolida: cuenta con 122 plantas industriales que producen oferta electrónica para el mercado mundial; en la ciudad se producen más de 20 millones televisores al año.

Por la línea fronteriza cruzan 3250 camiones al día, llevando y trayendo mercancía a los dos países. En esta ciudad fronteriza existen 52 parques industriales con los más diversos giros productivos. 588 empresas unen día a día su potencial exportador. Tijuana genera un gran porcentaje de los productos electrónicos consumidos por las 10 principales aerolíneas del mundo. En el municipio de Ensenada, se desarrolla la industria de la biotecnología. Las industrias de productos y servicios médicos han encontrado en Baja California el lugar ideal para desarrollarse.

Y cuenta adicionalmente con una amplia oferta turística vida cultural. El crecimiento económico de Mexicali está ligado a las inversiones anuales de empresas principalmente de partes o equipos electrónicos que han establecido sus plantas de ensamblaje para la exportación principalmente, tales como Mitsubishi, Honeywell, Rockwell Collins, VitroFEMSA, Skyworks Solutions, Cardinal Health, Bosch, Gulfstream, Goodrich, y Kwikset. Esta atracción de inversiones se ve reforzada por la reserva de mano de obra calificada, abundante energía y suministros de agua, entorno económico favorable y su condición de frontera con California. En Mexicali existe una industria diversificada, tales como la de productos alimenticios donde se cuentan con pasteurizadoras de lácteos, embotelladoras, molinos de trigo, tortillerías y empacadoras de carne, entre las más importantes. El desarrollo de la industria de transformación y la maquiladora, ha sido principalmente en el ramo de alimentos, automotriz, metal, mecánica, envases de vidrio, electrónica, plástico y textil. Mexicali cuenta con una planta geotermoeléctrica con suficiente potencial para abastecer a todo el estado. Sin duda, la industria es uno de los renglones más dinámicos de la economía de la región. En el municipio de Ensenada se desarrolló en el Valle de Guadalupe y otros aledaños, una producción vitivinícola, que alcanza altas cotas de comercialización, tanto en el mercado nacional como extranjero.

Este éxito agroindustrial se explica no sólo por la tradición, el clima mediterráneo que la zona disfruta y las calidades específicas del suelo, sino también de una actividad sujeta a la dinámica de gestión empresarial y severos controles de calidad y posicionamiento de marca. El vino de la región es una industria fundamental vinculada con la gastronomía, el turismo, el comercio y los servicios. La conformación de la Ruta del Vino como atractivo turístico ha tenido un éxito innegable. El recorrido por el Valle de Guadalupe incluye la visita a viñedos, espacios recreativos, enclaves gastronómicos y lugares emblemáticos, que representan una experiencia sensorial y cultural, que ha cobrado un auge inusitado y viene a reforzar la oferta turística del estado. La educación superior en el estado tiene una coordinación con las expectativas del desarrollo industrial y comercial, en términos

de la formación de cuadros preparados para su incorporación al mercado de trabajo. En este sentido, el gobierno estatal ha definido el impulso a la educación preparatoria con terminales semiprofesionales en varias ramas y en este contexto se da la fundación de la Universidad Tecnológica de Tijuana. El trayecto de Baja California hacia la modernidad ha sido rápido, aparejado con la construcción de instituciones y el aprovechamiento de sus recursos. De una sociedad de pioneros, semirural en su composición, que dependía de las divisas provenientes del turismo y de la producción agrícola, hoy Baja California es una parte estratégica de la geografía económica del país.
Baja California ha sido pionera en cambios sociales (el papel de la mujer en la política) y políticos (la alternancia partidista en el poder legislativo, estatal y municipal); en transformaciones económicas (la zona libre, el tratado de libre comercio) y culturales (la libertad individual, la defensa del medio ambiente, la cultura cívica). A Baja California la constituyen actualmente cinco municipios (Tijuana, Playas de Rosarito, Tecate, Tijuana y Mexicali). Tijuana, con su pujanza económica, su dinamismo comercial y turístico, el intercambio binacional y sede de proyectos culturales; Ensenada, con sus instituciones académicas, su cultura enológica y musical; Rosarito y su gastronomía, atractivos turísticos y festivales; Tecate, su atractivo regional, sus tradiciones, la conexión con la naturaleza, y Mexicali, su actividad industrial, agrícola y cultural. Nuestra entidad en pleno siglo XXI es una sociedad en marcha con inevitables problemas o rezagos, pero con una agenda constructiva y programas en acción. Baja California es un estado con gran vitalidad económica, que posee una intensa vida comercial, con una diversidad de escenarios naturales, una sociedad civil participativa y una vocación innovadora, que la definen claramente como una tierra de oportunidades.

La cultura de Baja California ha sido influida por las costumbres y tradiciones heredadas de sus ancestros, por el mestizaje producto de la colonización y muy particularmente por su cercanía con los Estados Unidos. Artesanía

Algunos grupos indígenas en Baja California como los pai pai, los cucapá y los Kumiai, han mantenido vivas sus tradiciones y continúan produciendo objetos artesanales de la forma en que se han hecho por siglos, tal es el caso de la comunidad Cucapá, que a la fecha se conserva y es la realizada en chaquira. Antiguamente las pequeñas cuentas, hoy de plástico, eran fabricadas con conchas del mar o bien pequeños huesos de animales y constituían el principal adorno tanto de hombres como de mujeres. Con aguja, chaquira de vidrio de colores, hilo de algodón o nylon y caracoles de unos 3 cm, elaboran gargantillas, collares pequeños y pectorales. Los ceremoniales llevan diseños geométricos que se repiten en bandas. Se va formando el pectoral en forma de red, ensartando la chaquira en el hilo. El ancho es de 50-60 cm y alcanza a cubrir los hombros de una mujer. De largo llega a tener de 20 a 30 cm. El pectoral forma parte de la indumentaria femenina. Antiguamente era de uso cotidiano y en nuestros días es ceremonial. Gran parte de la producción se realiza hoy para turistas o coleccionistas, con lo cual se ha diversificado el tipo de objetos que elaboran, así como el colorido.

Así mismo, las mujeres de la comunidad pai pai utilizan técnicas ancestrales para moldear vasijas de cerámica con decoraciones que les han valido un reconocimiento internacional. Estas piezas de cerámica también se combina con la fibra de agave del desierto, que al igual que otros adornos como las colchas de retazos multicolores y las muñecas de tela de algodón con diseños indígenas son muy apreciados por todos los visitantes. Mientras que los hombres, utilizando materiales como madera de encino, mezquite, álamo, raíz de manzanita, pieles de res y cabra, fibra de agave y calabazos, realizan piezas artesanales como arcos, flechas, mazos y palos de cestería.

En los diversos asentamientos de la comunidad los kumai son hábiles tejedores del junco que recolectan en primavera con la que elaboran vasijas y figuras decorativas de diversas formas y tamaños. Las piezas son decoradas con tintura de corteza de encino o con la raíz de junco que les dan colorido único a los cestos, adornos para el cabello y figuras decorativas.

En el área de Ensenada y cerca de Tijuana, se ha desarrollado una industria artesanal a base de conchas de abulón. Se elaboran tableros de ajedrez, marcos y figuras decorativas, entre otros productos. De hecho en Ensenada se ubica el Centro Artesanal en donde se pueden adquirir los objetos más representativos de la artesanía de todo el país.

En Tijuana muchas de las tiendas especializadas ofrecen las artesanías de todo el estado, además de algunas otras creaciones de todo el resto del país como: ónix, finas pieles, plata, vidrio soplado y hierro. Y en Playas de Rosarito se ubica el Corredor Artesanal Popotla, que cuenta con una muestra de la artesanía del país, ordenada en diferentes galerías de arte. Se pueden encontrar: muebles de madera, artesanías en barro, hierro forjado y muchas otras piezas más.

Trajes Típicos

Los trajes folclóricos representativos y de orígenes antiguos abundan en nuestro país. Pero en la península no se había definido uno en especial, sino que se usaban trajes de época a falta de un vestido que reuniera las características necesarias para simbolizar, ante las demás entidades de la República Mexicana, el territorio de Baja California. Por tal motivo, en el año de 1955 se convocó a un concurso de confección y diseño del traje regional; el triunfador fue el traje de "Flor de Pitahaya", planta característica de los desiertos bajacalifornianos.

Mujer: El traje representativo está confeccionado en raso rojo, blanco y verde. La blusa es blanca, de cuello ovalado y con una pitahaya verde bordada en chaquira y lentejuela. La falda es roja y semicircular, cuya parte inferior está rodeada de un holán blanco y sin botones. Tanto la blusa como la falda llevan bordado un cacto ramificado, del cual se distribuyen tres flores, una en la parte superior y dos a los costados. Los tonos en que van bordados y pintados los cactus y flores son en color verde, rosa y amarillo, con lentejuelas y chaquiras al tono; se adorna con moño de tul bordado en chaquira negra, efecto que simula la pulpa de la semilla. Se complementa con collar y aretes de perlas.

Hombre: El traje típico del hombre consta de pantalón y camisa de algodón, ésta última a cuadros. De calzado llevan botas con espuelas. En la cabeza se usa un sombrero de palma.

La gastronomía representa la principal motivación para quienes visitan el estado. La riqueza culinaria se sustenta en la calidad de los productos, y una técnica libre que se abre a la influencia internacional, misma que converge con la tradición, resaltando en ella sabores de la cocina urbana y de sus comunidades pesqueras y agrícolas.

Desde el legendario fish taco, la langosta de Puerto Nuevo, las carretas de tacos y mariscos frescos, los restaurantes de talla internacional, hasta la cocina Baja med de las ciudades del estado, la cocina de Baja California ha tomado como principales objetivos el ser extremadamente selectivos y respetuosos con la calidad de los ingredientes que provienen de las industrias, agropecuaria y acuícola de la región. Mismos insumos convirtiéndose en los protagonistas de los platillos más interesantes.

Como complemento, cuentan con múltiples regiones productoras de insumos para dicha industria como Mexicali (la capital de la carne), los campos pesqueros en ambos lados de la península, y las granjas de producción de hortalizas a lo largo y ancho del estado, que ponen los ingredientes más frescos (catalogados como calidad de exportación), a la disposición de las cocinas de la región. En algunos de estos proyectos de producción de insumos, como lo son las granjas acuícolas de San Quintín, se puede disfrutar de una experiencia de degustación del producto fresco del mar a la mesa, productos como las diversas variedades de ostiones, la almeja generosa, el pepino de mar, la lobina rayada, el abulón, y una amplia variedad de crustáceos, considerados de la mejor calidad.

Por si esto fuera poco están a minutos de uno de los estados más vibrantes y ricos de América del Norte: California. Con quienes tienen un activo intercambio de técnicas

culinarias, ingredientes, tradiciones de cocinas de todo el mundo, pero sobre todo capital humano. Además de todo lo anterior tienen la dicha de contar con un abanico de chefs altamente creativos con sus formas, colores y combinaciones de aromas y sabores, a ello se suma la ventaja de tener al alcance bebidas para maridar los alimentos como son los vinos de alta gama y la cerveza artesanal, también elaborados en este estado.

Cabe mencionar que El Restaurante Fauna en Valle de Guadalupe fue nombrado recientemente como el Restaurante del Año en “La guía de México Gastronómico: los 120 restaurantes 2020”, donde han figurado anteriormente otros restaurantes de Baja California como Los Compas, Deckman's en el Mogor, Misión 19, Georgina, Finca Altozano, Corazón de Tierra, Laja, Manzanilla entre otros.

Entre los reconocimientos a la gastronomía local está Doña Esthela, galardonada con la distinción del mejor desayuno del planeta, según la red inglesa de críticos gastronómicos FoodieHub. Aquí se encuentra La Ruta del Vino más importante del país, donde se elabora más del 70% del vino nacional, con más de 150 bodegas para visitar, embotellando en ellas más de dos millones de cajas de vino anuales. Baja California ha sido el parte aguas de la hoy naciente cultura del vino en México, recibiendo anualmente a Más de 750 mil visitantes, nacionales y de otros sitios del mundo, convirtiéndose así en 2016 en el Segundo destino favorito de los mexicanos (SECTUR).

La Ruta del Vino ofrece diversas atracciones que van desde las más pequeñas vinícolas familiares, hasta los productores a gran escala, donde podrás probar vinos hechos con mucha dedicación. Los vinos bajacalifornianos que podrás degustar son típicamente a base de las variedades de uva Chenin Blanc, Colombard, Sauvignon Blanc y Chardonnay, en el caso de los blancos; Mientras que para los tintos se utilizan uvas Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Grenache, Carignan, Barbera, Nebbiolo y Zinfandel.

La oferta de vino de calidad en esta ruta ha abierto una invitación a los chefs más creativos para venir a esta zona rural a instalarse y crear propuestas culinarias dignas de la gallardía de esta legendaria bebida. Dicha misión ha sido aceptada por muchos, algunos de ellos locales, y algunos otros provenientes de diversos rincones del país y del mundo; algunos otros de reputación internacional y algunos más jóvenes abriéndose paso en el mundo de la gastronomía, generando una riquísima oferta de propuestas culinarias, donde algunos de sus restaurantes han sido nombrados en varias ocasiones de los mejores del país en los rankings más reconocidos.

Cabe resaltar que toda esta oferta gastronómica y de vino están enmarcados por un paisaje de atardeceres de ensueño, campos cubiertos de viñedos y olivares, que recorre desde la frontera con Estados Unidos hacia el sur del estado, pasando por Valle de Guadalupe, Valle de Ojos negros, Valle de Santo Tomás, San Vicente, hasta las áreas de plantaciones de vid rumbo al paralelo 28, que convierten a la ruta del vino en una experiencia sensorial destacada en el país.

De igual forma la creciente Ruta de la Cerveza Artesanal de Baja California, sobresale por tener las cervezas de mayor calidad en México, nuestras cervecerías han participado y ganado los primeros lugares en competencias nacionales, y son las únicas que han logrado obtener reconocimientos en la World Beer Cup Awards en 2018.

Lo anterior se atribuye mayormente a dos factores: El talento de los cerveceros bajacalifornianos y la ubicación geográfica (a lado de la ciudad de San Diego, California). El primer factor es crucial para poder generar un producto que encante al paladar de los que gustan de la buena cerveza, por sus cualidades técnicas y sensoriales; y el segundo factor es estratégico para la obtención de insumos, conocimiento del proceso y las tecnologías, ya que San Diego es reconocida como una potencia en la elaboración de este brebaje efervescente.

Esto deriva en una extensa variedad de salas de degustación de cerveza, muchas veces acompañadas de una cocina ampliamente influenciada por el creciente movimiento de Food Trucks y de la cocina urbana, En consecuencia, de la riqueza gastronómica y la oferta de productos turísticos en torno ella, en Baja California se realiza más de 600 eventos al año que involucran a la gastronomía y producción cervecera y vinícola, donde se reúnen chefs y foodies de todo el mundo para disfrutar la riqueza culinaria en Baja California, de entre los cuales destacan:

Las Fiestas de la Vendimia, Baja Culinary Fest, Valle Food and Wine Festival, Ensenada Beer Fest, entre muchos otros más.

En dichos eventos se promueve la música de artistas de renombre del género clásico, pop, salsa, cumbia entre otros, para integrarse armónicamente con la cultura gastronómica, mancuerna que ya se ha vuelto indispensable para definir el estilo de vida del bajacaliforniano y que se comparte con quienes los visitan.

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