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Mariposa Monarca

Valle de Bravo

Cada año, cientos de mariposas monarca vuelan más de cuatro mil 500 kilómetros, desde el sur de Canadá, para invernar en los santuarios de la Reserva de la Biósfera de la Mariposa que comparten el Estado de México y Michoacán.

Valle de Bravo tiene la fortuna de ubicarse muy cerca de Piedra Herrada y El Capulín, dos de los tres santuarios que pertenecen al Estado de México. La temporada para visitarlos inicia a finales de noviembre y se extiende hasta marzo. Durante estos meses puedes ver cómo millones de mariposas monarca se concentran en racimos que cuelgan de los árboles; son tan grandes que tienen la fuerza para doblar las ramas.

En febrero, las mariposas se desprenden de los racimos y comienzan a volar por todos lados, con el fin de alimentarse y prepararse para el regreso a Canadá. Antes de partir, en marzo, ocurre el apareamiento. Si quieres apreciar este espectáculo, llega muy temprano a los santuarios, la mayor concentración de mariposas se da entre las nueve de la mañana y el mediodía.

Las caminatas hacia los puntos de observación son la actividad preferida. Tienes que emprender un camino cuesta arriba de casi hora y media. Si prefieres evitar la fatiga, renta un caballo. En el centro de Valle de Bravo también puedes contratar un tour guiado hacia alguno de los dos santuarios. El servicio también está disponible para los viajeros que se hospedan en las cabañas de la zona boscosa.

Para que tu visita no dañe el ecosistema, te compartimos algunas reglas impuestas por los santuarios: las fotos solo pueden tomarse sin flash, está prohibido fumar, no puedes llevar mascotas, no se permite tocar las mariposas, ni hacer ruido excesivo.

Cada año, cientos de mariposas monarca vuelan más de cuatro mil 500 kilómetros, desde el sur de Canadá, para invernar en los santuarios de la Reserva de la Biósfera de la Mariposa que comparten el Estado de México y Michoacán.

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Valle de Bravo tiene la fortuna de ubicarse muy cerca de Piedra Herrada y El Capulín, dos de los tres santuarios que pertenecen al Estado de México. La temporada para visitarlos inicia a finales de noviembre y se extiende hasta marzo. Durante estos meses puedes ver cómo millones de mariposas monarca se concentran en racimos que cuelgan de los árboles; son tan grandes que tienen la fuerza para doblar las ramas.

En febrero, las mariposas se desprenden de los racimos y comienzan a volar por todos lados, con el fin de alimentarse y prepararse para el regreso a Canadá. Antes de partir, en marzo, ocurre el apareamiento. Si quieres apreciar este espectáculo, llega muy temprano a los santuarios, la mayor concentración de mariposas se da entre las nueve de la mañana y el mediodía.

Las caminatas hacia los puntos de observación son la actividad preferida. Tienes que emprender un camino cuesta arriba de casi hora y media. Si prefieres evitar la fatiga, renta un caballo. En el centro de Valle de Bravo también puedes contratar un tour guiado hacia alguno de los dos santuarios. El servicio también está disponible para los viajeros que se hospedan en las cabañas de la zona boscosa.

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