Construida a partir de un islote en el centro del lago, la ciudad de México creció con una red de canales e islas artificiales, así tomó forma el Templo Mayor. Los españoles edificaron sobre ella la Catedral Metropolitana y se perdió por siglos la memoria del viejo e imponente templo prehispánico. A finales de la década de los 70, trabajadores de la compañía de tendido eléctrico dieron por accidente con estructuras que los arqueólogos identificaron con el buscado templo. Afortunadamente, hoy puedes visitar una gran sección desenterrada y en un buen estado de conservación. Ahí podrás admirar secciones de los templos dedicados a Huitzilopochtli, señor de la guerra, y Tlaloc, señor de la lluvia. Más adelante, entre los muros de varias secciones del templo, hay altares, serpientes talladas en piedra y un imponente Tzompantli, que es una pared cubierta con representaciones de cráneos, esto debido a que los aztecas rendían culto a los muertos, tradición que conservamos los mexicanos. Más información en Templo Mayor

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