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La flor de cempasúchil

Día de muertos, una tradición muy viva

Imagen de La flor de cempasúchil

Luminarias del camino a la eternidad. Las flores tienen el significado que da uno de nosotros les otorgamos. Ese poder de la naturaleza que irrumpe en la tierra y nos cautiva con su belleza solo puede ser de creación divina. Por lo tanto, con flores de cempasúchil vestimos los caminos que transitarán las almas de los seres que partieron antes que nosotros.

Una flor es símbolo de vida. La flor de cempasúchil es la reina de la festividad del Día de Muertos. Ella es endémica de México y con su esplendor llena los hogares, y altares, de igual manera las calles y centros culturales; así como también los panteones para iluminar la vida, para iluminar la muerte.

- Su nombre náhuatl es: “Cempohualxochitl” o “Zempoalxóchitl”
- Su nombre científico: Tagetes erecta
- Significa: veinte flor, flor de veinte pétalos o muchas flores.
- Es una planta de entre 30 y 1.10 cm de tono naranja y en algunos casos amarillentas. Los tonos más intensos de color anaranjado de las flores están relacionados con un mayor contenido de carotenoides.
- Florece durante el verano y el otoño.
Le encanta habitar en selvas tropicales y bosques.
- Se le menciona por primera vez en en el siglo 16, en el códice Fiorentino.

En México, las familias acostumbran a tapizar las ofrendas con los pétalos de estas flores que se cree iluminan a los muertos. Sus almas, su venida.

El aroma que despiden es único por lo que se considera que sirve también para que los muertos sepan cómo llegar a sus hogares, para reunirse con sus familias y seres queridos.

Millones de flores de cempasúchil se siembran cada año en el país. Chiapas, Morelos, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala, Oaxaca, Jalisco y Veracruz. son los principales estados de la República Mexicana que comercializan esta flor. Más de 15 toneladas se distribuyen a tiempo por todo el país, para adornar altares, ofrendas y otros usos en ornamentos exuberantes, jardines, avenidas, calles y tumbas.

Es muy mexicana y hay 30 variedades de esta flor. Está presente en todo el país: Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Coahuila, Colima, Ciudad de México, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz, Yucatán y Zacatecas. También la cultivan en: Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y Venezuela.

Actualmente la emplean como pigmento orgánico en el alimento para gallinas, en aceites por sus propiedades antioxidantes y hasta como insecticida para proteger cultivos y obviamente como abono natural.

En la historia ha mantenido su papel protagónico en los rituales religiosos como el mes Teculhuitontli, donde se celebraba a la diosa de la sal Huixtocíhuatl. Los asistentes a dicha ceremonia portaban en las manos unos cempoalxóchitl.

Sus pétalos eran como la luz del sol para los mexicas.

Esta flor de muerto también ha funcionado como cura de padecimientos digestivos o males respiratorios. Se cree que libra de sustos y de aires malos.

Y para quienes nos leen en el mundo, la flor de cempasúchil también se conoce como: “African Marigold”.

Si ves una, ¡sonríele!


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