Valle Nayarit Tepic

El Valle Nayarit es un sitio majestuoso rodeado de cerros, con una imponente vegetación tropical, con sus asombrosos bosques húmedos de montaña, con un espectacular paisaje de selvas secas, magníficos manglares de agua, fascinantes islas, impresionantes cascadas y sorprendentes lagunas, con una grandiosa forma de vivir en las comunidades Wixáricas.

Tepic es de origen náhuatl, significa «Lugar de piedras macizas». También se dice que se deriva de Tepictli, una variedad de maíz local y que significa «Tierra del Maíz».

Tepic es la ciudad más grande y poblada de Nayarit y de las más bellas del occidente mexicano. Su traza urbana, calles y edificios, plazas y monumentos nos hablan de su rico pasado colonial como capital del reino de Nueva Galicia, mientras que su ambiente, gastronomía, tradiciones, costumbres, artesanías, nos recuerdan que es una ciudad heredera de dos culturas asombrosas: Coras y Huicholes.

El Valle Nayarit ha logrado conjuntar armónicamente esas riquezas de su pasado con un presente pujante y dinámico, una infraestructura urbana y de carreteras que posibilitan un prometedor futuro en el que el turismo es una de sus principales plataformas.

Destacando por su importancia los hermosos paisajes naturales, diversidad inimaginable de flora y fauna, como:

  • Volcán El Ceboruco con lava petrificada.
  • La Isla de Mexcaltitán.
  • Plan de Barrancas un nudo montañoso muy espectacular en los límites con Jalisco.
  • La zona oriente del estado con las comunidades auténticas de Coras y Huicholes.
  • Coamiles un sitio con vestigios prehispánicos.
  • Santa María del Oro con sus ex-haciendas y la laguna majestuosa ubicada dentro de un cráter volcánico de la Sierra Madre Occidental de 2 km de largo por 1.6 km de ancho, cuyas aguas cambian de color dependiendo de la temporada del año y cautivan de inmediato a sus visitantes.
  • El Cerro de San Juan, lugar ideal para contemplar con una maravillosa vista la ciudad de Tepic.
  • El Cerro Sangangüey, un sitio para realizar un senderismo de fin de semana con la familia.
  • Ex hacienda de Bellavista, la primera fábrica textil de nuestro maravillo estado.

Nuestro capital del Valle Nayarit cuenta con una gran riqueza arquitectónica legada por la época colonial, siglo XIX y principios del siglo XX, como:

  • La catedral de Tepic, un templo católico sede de la diócesis de Tepic, ubicada frente a la plaza principal, en el centro de la ciudad.
  • El Parque la Loma uno de los lugares más emblemáticos de la capital Nayarit, el cual forma parte de la vida de generaciones completas. En Tepic, un día de descanso es sinónimo de una visita obligada a este hermoso pulmón de la ciudad.
  • El Museo Amado Nervo, un museo mexicano dedicado al poeta mexicano Amado Nervo, construido en la casa donde este nació el 27 de agosto de 1870, el cual está ubicado en el centro de Tepic en el estado de Nayarit.

Dentro de esta región se encuentra el Rancho la Noria un fresco y boscoso lugar en las alturas del cerro de San Juan, donde se pueden practicar deportes de aventura como tirolesa, rappel, senderismo, ciclismo y recorridos en motocicletas. Un lugar excelente para pasar un día de campo y disfrutar de los pinos y encinos que rodean toda el área.

Sin olvidarnos de La Presa Hidroeléctrica de Aguamilpa, una magna obra hidroeléctrica ubicada en la Sierra de Picachos, considerada única en su género con una cortina de 187 metros de altura. Cuenta con un embarcadero desde donde se pueden realizar paseos en lancha y practicar pesca deportiva, además es un lugar propicio para esquiar.

Partiendo de la Presa Hidroeléctrica de Aguamilpa, es posible embarcarse hacia una auténtica comunidad huichol llamada Potrero de la Palmita, donde podrás tener un acercamiento a la cultura Wixárika, conocerás sus costumbres, tradiciones, estilo de vida, sus casas hechas de loza con paredes de adobe y techos de palma o zacate, que permitirán adentrarte al misticismo del lugar. Una experiencia diferente que cambiará tu percepción y te hará sentir orgulloso de nuestras raíces.

En el Valle de Nayarit existe una riqueza gastronómica llena de sabor y aroma únicos, que satisface a los paladares más exigentes, la cocina de Tepic ofrece platillos típicos de la región con ingredientes locales como el pozole y los tamales de camarón. En esta región los diversos platillos son adaptados a los ingredientes que se producen en el estado y la región, tal es el caso de los mariscos, especias o chiles para preparar diversos platillos como sopes o chimichangas de ostión, albóndigas y/o empanadas de camarón por mencionar solo algunos.

Gracias a la producción del camarón se pueden preparar una gran diversidad de platillos como el caldo de camarón, los riquísimos camarones empanizados, al mojo de ajo, a la diabla, en aguachile, al cilantro y a la cacahuata, etc.

El pescado también se prepara de muchas maneras en ceviche, empanizado, a la diabla, al mojo, sin faltar el ingrediente estrella que es la salsa huichol que se produce en esta ciudad y acompaña a todos los platillos.

El pescado zarandeado es el platillo icónico del estado, su origen proviene de la Isla de Mexcaltitán este manjar náhuatl se prepara de preferencia con el pescado llamado “pargo” que por sus propias características (poca grasa en su piel) hace que no se reseque la carne al exponerla al calor. Este pescado se ahúma, sobre el tendido de varillas de palma, se prepara previamente con una salsa especial y se sirve en platones adornado con rodajas de cebolla, jitomate y pepino, acompañado de tortillas recién hechas, tostadas y salsita.

El pollo al estilo Ixtlán del Río, después de cocido se fríe en manteca. Se sirve con papas cocidas y fritas, calabacitas a la vinagreta y lechuga picada, todo esto bañado con una salsa de jitomate con orégano molido.

Pipián de pepitas de calabaza. Este riquísimo guiso se prepara con pepita de calabaza, cacahuate, granos tostados y molidos con el caldo de la carne con que se sirve. La salsa a diferencia de otras entidades donde también se prepara, queda con un color café claro. Se sirve con tortillas y frijoles refritos.

Entre los postres y dulces más típicos podemos destacar las agualamas que son frutos del tamaño de un nanchi, pero de color negro y olor intenso; se consumen preferentemente cocidas con piloncillo y son propias de la temporada de lluvias, el ante, arrayán cubierto, buñuelos de viento, cañas asadas, cocada, coyules, gorditas de maíz horneadas, jericallas, jocuixtles, melado, pan de plátano, plátano pancle, tamales de elote y torrejas.

El Tlaxtihuil es otro platillo de origen prehispánico, que se prepara con atole de maíz, polvo de camarón y chile. Su preparación es muy delicada, realmente es digno de felicitación a quien sabe cocinarlo.

Entre las bebidas tradicionales existe el piznate, tejuino, tepache, agua de cebada y licor de nanche que son tradición en esta región del país, pero que adquieren identidad local por sus procesos de elaboración, regionales, y su maridaje con las comidas.

Cierto es también, que a Tepic han llegado suculentos platillos de diversos puntos de Valle Nayarit, como por ejemplo las tatemas de pescados de la costa norte, los tamales barbones de los municipios limítrofes con Sinaloa, o las birrias de los municipios del sureste, por mencionar algunos.

Pero si nos remitimos a las comidas que esperaban en la mesa a los Tepicenses que vivimos etapas de la segunda mitad del siglo anterior, hemos de mencionar el menú de un comedor que hace seis años cerró sus puertas, el restaurante “El Nilo” significaba la tradición de la comida casera cuyas recetas se heredaron desde la década del veinte. Por ejemplo, el Caldo de Res que se le conoce como ‘cocido’, suculenta combinación de carne de res y verduras como zanahoria, elote y papa. Aún se sirve en los mercados Morelos y Abasolo.



El Menudo de ‘caldo gordo’ era otro imperdible alimento, cuando aún no se le consideraba un castigo al corazón como en nuestros días. El caldo se degustaba con cebolla, yerbabuena, orégano y chile verde.

Los Tepicenses recordamos también aquellas tostadas que la gente conocía como “Tostadas del Resbalón”, cuyo estilo de origen pudo haber sido en los comedores de las fábricas de Jauja y Bellavista. Se doraba en manteca una gorda de masa de maíz, de unos 12 centímetros de diámetro, hasta que la tortilla quedaba muy bien doradita. Sin más, se le colocaban encima trozos de lomo o pierna de carne de puerco, previamente freídos en manteca y chanfaina. La comida no llevaba ninguna otra guarnición que sal, limón y la salsa huichol que luego se comercializaría a nivel mundial.

Los llamados “tacos de canasta”, también llamados sudados o paseados, quizá también fueron una solución para los obreros de las fábricas, pues así no se manchaban de salsas las manos. Consideremos que manejaban mantas, algodones y tusores.

La morisqueta era un platillo cotidiano. A los frijoles de la olla se le añadía arroz blanco. A veces no había más, pero eso bastaba.

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