Torreón

Torreón, la perla de La Laguna, es una de las ciudades más jóvenes de México, con una industria turística en pleno desarrollo, para exponer sus riquezas naturales y valores culturales, corazón de la Comarca Lagunera.

Aunque Torreón es una de las ciudades más jóvenes de México, tiene una larga historia. Restos fósiles y prehistóricos hallados en la región, confirman que estuvo habitada desde hace más de 12 mil años en la confluencia de los ríos Nazas y Aguanaval donde vivían grupos de indígenas ahomanes, nahuopas, paoquis, coahuiltecos o laguneros.

En 1562, los colonizadores españoles fundaron la Nueva Vizcaya en una enorme extensión de tierra que abarcaba los actuales estados de Durango, Chihuahua, Coahuila y una parte de Sonora y Sinaloa.

Por derechos de conquista, la parte que correspondía al suroeste de Coahuila se asignó a Francisco de Urdiñola y sus descendientes. Años después, Joseph Aslor Virto de Vera, marqués de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya, entró en posesión de estas tierras por nupcias; en 1730 solicitó una extensión de 115 sitios de ganado menor, que ampliaron sus dominios hasta donde se enclava la hoy Comarca Lagunera.

En 1848, Leonardo Zuloaga y Juan Ignacio Jiménez adquirieron a sus segundos dueños, los Sánchez Navarro, las tierras ya conocidas como de San Lorenzo de la Laguna. Zuloaga se avecindó en la margen sur del río Nazas, correspondiente al estado de Coahuila, en ese lugar quien mandó edificar el torreón para vigilar los alrededores, construcción a la que la ciudad debe su nombre.
Fue hasta la llegada del ferrocarril en 1883 cuando se disparó el crecimiento y desarrollo de esta población. Entonces, el poblado se convirtió en un centro comercial importante, la actividad agrícola atrajo a muchos financieros, se establecieron bancos y llegaron ingleses, franceses, chinos, alemanes y libaneses.

En 1887, un grupo de emprendedores fundó la Compañía Minera de Peñoles, con el propósito de explotar tres minas que se encontraban en la Sierra de Peñoles, municipio de San Pedro del Gallo, Durango.

Se estableció también La Jabonera, la Hiladera La Fe y la Metalúrgica; el repentino desarrollo de la estación provocó que, en 1893 a solicitud de los pobladores, el rancho se elevó al rango de Villa, así Torreón inició su propio gobierno.

En 1900, en la todavía Villa de Torreón, un grupo de mexicanos fundó la Compañía Metalúrgica de Torreón, para establecer una fundición de plomo. El 1 de junio de 1901, inició operaciones y en un período muy corto duplicó su capacidad original. En 1904, surgió una fuerte epidemia de viruela entre los operarios que dejó una baja de más de 200 personas en la ciudad.

En 1907 se envió el decreto para erigir a Torreón como Ciudad, en la época de la colonia las ordenanzas indicaban que en el primer cuadro de cada ciudad debía estar la plaza principal, la iglesia, y del otro los poderes civiles, es decir la presidencia municipal; eso no pasó en ese lugar, una vez erigida como ciudad, ésta se diseñó con calles amplias y como un lugar de comercio y negocios, se trazaron manzanas bien medidas, nació como una iniciativa privada, por eso su ordenado crecimiento.

En 1910 la ciudad detuvo su crecimiento por la etapa de la Revolución que vivió de manera intensa, ya que los empresarios sufrieron constantes asaltos y era paso obligado entre la frontera norte y sur.

Fue una de las etapas más oscuras de la ciudad, el 15 de mayo de 1911, Torreón vivió la matanza de un grupo de más de 300 chinos. Esta comunidad de asiáticos había llegado años atrás atraída por la prosperidad de la joven ciudad algodonera y bien comunicada por el ferrocarril, donde se ocuparon en los campos de cultivo y en la construcción de las grandes empresas, sin embargo, vivían discriminación. El terrible ataque le fue atribuido a fuerzas revolucionarias de Francisco I. Madero, quien recién había sido derrocado de la presidencia de la república, hechos que nunca se comprobaron.

En ese periodo, Torreón fue tomada cuatro veces por Francisco Villa, una fue la más famosa en 1914. La época revolucionaria trastocó la vida de la región, la población sufrió y muchos extranjeros abandonaron la ciudad y sus negocios y no regresaron. La recuperación inició en 1917 luego de una avenida del río y la agricultura empezó a florecer.

El auge algodonero empezó en los años 20’s, ahí inició la Feria del Algodón como una tradición que aún persiste. En 1922 nace el periódico El Siglo de Torreón y en 1925 Torreón alcanzó su mayor esplendor, el entonces presidente municipal, Don Nazario Ortiz Garza, ordenó la pavimentación y la construcción del Paseo Morelos.

A finales de 1929, el desarrollo fue tal que demandó un aeropuerto y cuando se esperaba la inauguración del campo aéreo, la ciudad fue bombardeada el 16 y 17 de marzo de ese año, fue cuando aviones del Gobierno federal atacaron a la ciudad por la presencia del general militar José Gonzalo Escobar, que presuntamente iniciaba un movimiento de insurrección. El 3 de marzo de 1929, el militar había lanzado el “Plan Hermosillo”, un documento en el que desconocía al gobierno del entonces presidente Emilio Portes Gil.

Anticipando el golpe de estado, Calles ordenó aplacar la naciente “revolución escobarista”, el presidente ordenó el ataque aéreo; para entonces Escobar tenía 17 mil soldados ocupando Monterrey, Chihuahua y Torreón, punto que consideraban estratégico.

Los hechos ocurridos el 16 de marzo, marcaron el rumbo de la vida nacional, el bombardeo duró varios minutos y se afectaron comercios, hogares y sitios públicos de la ciudad que quedó con incalculables daños y decenas de personas heridas o fallecidas.

Fue la primera y única vez que en México ha ocurrido un ataque aéreo y forma parte de la historia militar de nuestro país. El 17 de marzo se registró el segundo y más dañino ataque.

Gonzalo Escobar y sus colaboradores, al verse superados por la fuerza militar decidieron abandonar Torreón y así se dio por terminada la etapa de la Revolución Mexicana. El General huyó a Canadá y permaneció en el exilio hasta 1943, nunca más regresó a Torreón y falleció en la ciudad de México en 1969.

En los años 30’s la ciudad siguió creciendo, en marzo de 1930 se inauguró el Teatro Isauro Martínez, considerado el segundo más bello de México y que reflejaba la mezcla de culturas mexicanas y extranjeras.

En 1931 se inauguró el Puente Plateado que une a Torreón con Gómez Palacio, Durango, unión que se convirtió en símbolo de identidad de la región y obra necesaria para el cruce de vehículos y personas durante las avenidas del río Nazas.

Otro hecho que marcó a la ciudad fue el reparto agrario en 1936. En 1940, La Laguna tuvo un gran pico de producción por la Segunda Guerra Mundial, la materia prima estaba saliendo de esta zona, el algodón era muy rentable y se dio un periodo de gran auge, hasta que llegó una fuerte sequía que duró más de 10 años y se dejó se sembrar el 70 por ciento de las superficies.
En ese entonces la innovación tecnológica los rebasó con la fabricación de fibras sintéticas que vinieron a sustituir el algodón. Fue cuando decidieron diversificar los cultivos y surgió el vergel, sembraron nogales para obtener nuez y buscando alternativas crean la pasteurizadora de La Laguna, lo que alentó la ganadería lechera. Una industria que persiste y se convirtió en la proveedora de lácteos más grande de Latinoamérica.

En 1957 se abrieron las facultades de medicina y administración de negocios. La ciudad de Torreón seguía en crecimiento, hasta que la noche del 15 de septiembre de 1968 marcó otro hecho histórico cuando el caudal del Río Nazas, proveniente de la Presa Francisco Zarco, desbordó y causó severos daños, lo que generó una de las inundaciones de mayor devastación que se recuerden en la Comarca Lagunera.

Para estrechar los lazos de amistad cultural y comercial entre Torreón y China, el 14 de junio de 2007 se llevó a cabo una un Acto de Desagravio del pueblo torreonense a la comunidad china por la matanza de chinos de 1911, además se hizo la develación de la estatua del hortelano.
En 2008 se inauguró el coliseo Centenario de Torreón y en 2009 el estadio Territorio Santos Modelo. El 13 de junio de 2010, fue demolida la presidencia municipal de Torreón, así como el edificio del cine Torreón y el Mercado Villa, para construir el edificio de la nueva y moderna presidencia municipal.

Torreón es una ciudad pujante que ha enfrentado diferentes crisis, por movimientos estudiantiles en los años 80´s, diferencias políticas y una fuerte etapa de enfrentamientos entre grupos delictivos entre el 2009 y el 2013 que presuntamente pugnaban por la región.
Hoy en día la ciudad vive un ambiente de paz y crecimiento, en el 2019 se inauguró el Teleférico y el Centro de Convenciones, un moderno lugar que marca un nuevo inicio en el tema turístico de reuniones para la ciudad.

Como cualquier otra ciudad norteña, la gastronomía de Torreón se basa principalmente en la carne de res, de cerdo, de cabrito acompañadas de tortillas de harina de trigo. Debido a los diferentes asentamientos de etnias extranjeras, la gastronomía es variada y rica en platillos provenientes de la cocina española, libanesa, árabe y china. Además, la cercanía a comunidades menonitas de Chihuahua, les dieron un gusto especial por el queso y la leche, de la que los laguneros son importantes productores. En la cocina tradicional destaca la discada, la fritada de cabrito, la carne asada y el asado de boda que es un guisado de carne de puerco con chile rojo y siete sopas diferentes que se prepara como reliquia religiosa. Las típicas gorditas mañaneras, son de harina de trigo, se cocinan en comal y se rellenan de deliciosos guisos de carne y frijoles, que las vuelven aún más ricas. Un producto reconocido de Torreón es el “pan francés”, que solo se elabora en esa región en hornos de ladrillo y arena de cascajo, que le dan un sabor inigualable, a diferencia del bolillo, que se hace en hornos eléctricos o de gas. Este pan artesanal tiene más de 90 años y es la base de los deliciosos lonches laguneros rellenos de carne adobada, barbacoa y que sirve para acompañar el menudo. En las bebidas destaca el agua de canela, horchata, limón y ponche, aguardiente, chocolate fino y también se produce vino tinto de gran calidad. En sus postres resaltan los dulces y natillas de leche quemada, así como los marquesotes, una especie de galleta que se elabora desde hace más de 300 años en la Comarca lagunera, repostería que tiene como finalidad acompañar una bebida fría o caliente, generalmente se acostumbra “chopearlo”, por lo que tiene una consistencia de pasta seca para que resista sin desmoronarse.