Tequila

Este Pueblo Mágico se caracteriza por tener el mayor número de empresas productoras de tequila, cada empresa se ha preocupado por preservar sus procesos y presentarlos ante los turistas, cada una con su peculiar historia y trascendencia. El paisaje agavero es patrimonio de la humanidad y su belleza obliga, avasalla. Ver esas plantas entre azules y verdes, una tras otra, con sus formas duras y simétricas llenando los cerros hasta hacer horizonte es como mirar el mar. Quien no ha visto el paisaje agavero es como quien no ha visitado el océano decía el poeta jalisciense Dante Medina y tenía razón. Hay que verlo, atestiguarlo, asombrarse de su belleza.

Primitivamente se llamó Tequillan o Tecuila, que se ha interpretado como: lugar en que se corta o lugar de tributos. Sus primitivos pobladores fueron chichimecas, otomíes, toltecas y nahuatlacas. El poblado estuvo en un principio asentado en un lugar que se llamó Teochichán o Techinchán: lugar del Dios Todopoderoso o donde abundan los lazos y trampas.

Reseña histórica:
Cristóbal de Oñate conquistó la región. A su llegada los naturales levantaron albarradas para defenderse en el cerro de Teochtinchán o Teochtenchán; pero al cerciorarse que todo era inútil, lo recibieron en paz. El arribo del conquistador acaeció en abril de 1530.
Los franciscanos encabezados por Fray Juan Calero, poblaron el sitio actual de Tequila, con grupos indígenas traídos del cerro del Chiquihuitillo, fundando la población de Santiago de Tequila el 15 de abril de 1530; la cual se dio en encomienda a Juan de Escárcena.
A principios de 1541 tuvo lugar una insurrección de los indios tecoxines y de los caxcanes, que se extendió de la sierra de Tepec a Tlaltenango, Xochipila, Nochictlán y Teocaltech. Coaxicari, fue el jefe en el occidente y Tenamaxtli, llamado ya Diego Zacatecas, en el norte. En mayo de 1541, los indígenas de Tequila, Ahualulco y Ameca se unieron a la rebelión, remontándose al cerro de Tequila, guiados por Tenamaxtli. Fray Juan Calero, o del Espíritu Santo, fue al cerro a pacificarlos, invitándolos a bajar, pero fue sacrificado a flechazos y pedradas, despojándolo de sus hábitos y colgándolo en el ídolo que veneraban.
Los naturales de Tequila y Ameca también dieron muerte a Fray Antonio de Cuellar, guardián del convento de Etzatlán, quien había procurado por medio de la meditación evitar una sangrienta guerra.
En octubre de 1541, el virrey Antonio de Mendoza, alarmado por la rebelión, salió de México con destino a la Nueva Galicia; decidido a sofocar esa insurrección. Se apersonó ante el virrey el cacique Diego Zacatecas quien fue llevado prisionero hasta Etzatlán donde lo puso en libertad a condición de que tornaran a su pueblo y se dedicaran al trabajo y al estudio de la doctrina. Finalmente fue enviado a España.

Una vez derrotados los rebeldes, en diciembre de 1541; Fray Francisco Lorenzo volvió desde Etzatlán a continuar la labor pacificadora de los naturales mediante su evangelización.
La primera fábrica fue instalada en 1600 por don Pedro Sánchez de Tagle, marqués de Altamira, quien introdujo el cultivo y destilación del mezcal para producir tequila.
Hacia 1623, Domingo Lázaro de Arregui en su «Descripción de la Nueva Galicia» hace referencia al corregimiento de Tequila, en los siguientes términos: «[…] Los indios de Tequila tratan en llevar fruta a Guadalaxara, que por ser el pueblo muy abrigado y tener el río tan hondo y cerca, tienen lo más del año sandías y melones y muchos plátanos. Y tiene el pueblo por la parte del sureste muy cerca de las casas un monte o cerro muy alto, y llaman el cerro de Tequila, y sube más de 40 leguas por la parte del oriente. Por este pueblo de Tequila pasa el camino que viene de México y Guadalaxara a todas estas provincias marítimas hasta la de Sinaloa.»
Se conoce que un hombre apodado «máscara de oro», a principios del siglo XIX, se pronunció contra el gobierno español. El gobernador de Nueva Galicia, José Fernández Abascal, sofocó el levantamiento, recibiendo como premio por este hecho de armas, el título de virrey del Perú.

En noviembre de 1810 el bachiller Rafael Pérez, por orden de José María Mercado, llegó procedente de Etzatlán al frente de 200 hombres, apoderándose de la plaza. Un acto heroico que debe enorgullecer con justicia a los lugareños se verificó entonces, Agustina Ramírez de Rodríguez, mestiza, oriunda del pueblo y madre de 11 hijos, no todos mayores de edad, los entregó a los insurgentes para que combatieran por la Independencia.
Por decreto del 27 de marzo de 1824, Tequila se convirtió en cabecera de departamento y en esa misma disposición se le concedió el título de villa. Desde esta fecha Tequila existe como municipalidad.
En 1825, aparece registrado como pueblo con ayuntamiento y cabecera de departamento del 5° cantón de Etzatlán.
Por decreto número 265 publicado el 15 de enero de 1872, los departamentos de Ahualulco y Tequila se erigen en duodécimo cantón, siendo este segundo lugar la cabecera. Posteriormente, en marzo de 1891, se estableció definitivamente en Ahualulco la cabecera del 12° cantón.
El 9 de enero de 1874, se publicó el decreto número 384, mediante el cual se le concedió a la villa de Tequila el título de ciudad, en reconocimiento a la patriótica y valiente conducta observada por sus vecinos el día 24 de enero de 1873; cuando el jefe político Sixto Gorjón, al frente de medio centenar de gendarmes y un grupo de valientes tequilenses se resistieron con valentía a que la ciudad fuera tomada por las huestes de Manuel Lozada «El Tigre de Alica»; lo que finalmente ocurrió cobrando las vidas de los lugareños.

Birria, Carne en su jugo, Caldo de res cosido con rodajas de quiote (el corazón de la floración de la planta de agave azul). Pozole de maíz rojo con trozos de carne de cerdo, espinazo con verdolagas o con quelite o con nopales. Margaritas de diversos sabores hechos a base de tequila.