Taxco

Taxco es un destino muy completo; con servicios y atractivos para todas las edades, gustos y presupuestos, sin duda puede disfrutarse en familia, en pareja o en grupos de amigos ya que cuenta con actividades para adultos, jóvenes y niños.
Taxco cuenta con los atractivos turísticos necesarios para que las vacaciones sean espectaculares. Cuenta con su Zócalo o Plaza Borda, sus tianguis de artesanías varias, su estilo colonial, sus calles angostas, empedradas y sin banquetas.
El Cristo monumental, está en el Cerro del Atachi o Atache un bello mirador desde donde se puede apreciar la totalidad de la ciudad, esta estatua tiene veinte metros de alto, y se construyó con 52 piezas de cantera rosa.
Estando en Taxco Pueblo Mágico se disfrutan sus museos, jardines, parques, balnearios, cine, discotecas, su Feria Nacional de la Plata, Semana Santa, recorridos turísticos, su callejoneada por la noche con mariachi, tour de leyendas, joyerías y el famoso tianguis sabatino.

El significado de la palabra Taxco proviene del náhuatl, compuesto por dos elementos: tlach, que significa “juegos de pelota” y el locativo co, “en” o “lugar”, lo que en conjunto se traduce como “lugar donde está el juego de pelota”. El agregado de Alarcón le fue asignado en memoria del destacado escritor y dramaturgo taxqueño Juan Ruíz de Alarcón y Mendoza.

Antes de la llegada de los españoles, Taxco no era la misma población cuya designación indígena dio origen a la actual. El pueblo conocido como el nombre de Taxco el Viejo, está situado a 15 kilómetros al sur de la actual ciudad y era el asiento más importante en toda la comarca.

La región fue habitada por los Tlahuicas, los aztecas la habían invadido desde los tiempos de Izcóatl pero fue hasta 1445 que fue designado un gobernador por el imperio Azteca y ahí se asentó la cabecera de una de las 7 provincias tributarias, que los mexicas establecieron en el actual territorio estatal.

Después de la conquista, comenzaron a divulgarse las leyendas de los ricos minerales de los alrededores de Taxco. La primera referencia histórica se encuentra en la cuarta carte de Relación de Hernán Cortés a Carlos V, que data del 5 de octubre de 1524. Esta carta informaba que, por necesitar estaño para su artillería, había enviado exploradores a las zonas donde se decía había dicho metal y uno de esos lugares era Taxco, donde encontrarón un rico yacimiento de estaño que llamaron «El Socavón del Rey» y que está en lo que hoy es el cerro de Bermeja.

En 1529, la pequeña población estaba formada por mercaderes, oficiales de gobierno de la Colonia y algunos frailes del convento franciscano de Cuernavaca. Don Celso Muñoz afirma que los españoles llevaron indios para trabajar las minas. Estos se establecieron en dos barrios: San Miguel (Tlachcotecapan) y Guadalupe (Acayotla).

Taxco se fundó en 1529, como el centro minero más antiguo del continente y durante el siglo XVI. En la descripción del Arzobispado de México hecha en 1570, se mencionan tres reales de minas: Real de Minas de Tetelcingo, donde se instalaron la Sede Eclesiástica y la del Rey; Real de Minas de San Miguel y Real de Minas de Acayotla. Al parecer, el Real de Tetelcingo creció hasta absorver a los otros dos, con lo cual acabo por llamarse Taxco.

El Taxco actual estaba asentado en el lugar que se conocía como Tetelcingo, que quiere decir en náhuatl “Cerro Pequeño”. Los españoles prefirieron establecerse en este lugar por su cercanía a los minerales y su clima benigno.

Por casi doscientos años Taxco estuvo olvidado hasta que en el siglo XVIII la ciudad alcanzó su desarrollo cuando José de la Borda «El Fénix de los Mineros Ricos de América» descubrió un importante yacimiento de plata que explotó y del cual hizo gran fortuna. La construcción de la Iglesia de Santa Prisca fue pagada por Don José de la Borda en agradecimiento a Dios por la fabulosa riqueza acumulada con las minas de plata, acuñando el que fuera el lema de su casa: «Dios da a Borda, Borda da a Dios».

El inmueble religioso de mayor importancia es el templo de Santa Prisca ubicado en el corazón de la ciudad, en el costado poniente de la plaza principal llamada Borda. Su construcción se debe a la petición que don José de la Borda hizo al Arzobispado de México para que se le permitiese edificar una iglesia en el mismo sitio en donde se encontraba la antigua parroquia de Taxco, con objeto de procurarle un templo a su hijo que estaba en vías de ordenarse sacerdote. La construcción se efectuó entre 1751 y 1758, con la supervisión de don Diego Durán. Dedicada a la inmaculada Concepción y bajo la tutela de Santa Prisca, la obra, tanto en su magnífica fachada como en sus bellos interiores, está considerada como una de las mejores y más extraordinarias muestras del estilo churrigueresco mexicano. En ella es posible admirar una rica ornamentación a base de retablos y pinturas, estas últimas provenientes del pincel de Miguel Cabrera.

Con el establecimiento del campamento minero, aunque la conquista militar sobre los indígenas de la región se efectúa en 1531 a manos de los capitanes Rodrigo de Castañeda y Miguel Díaz de Auz. Estos capitanes participaron en el desarrollo de la ciudad, con sus respectivos templos edificados por misioneros franciscanos. Otro personaje cuya actuación fue decisiva para la consolidación de la ciudad fue el rico minero don José de la Borda, quien con su poder económico contribuyó al crecimiento de Taxco, patrocinando obras públicas y construcciones religiosas. En 1580 la ciudad vio nacer al ilustre poeta y dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, cuya fama literaria rebasó las fronteras mexicanas y le valió que en 1872 el Congreso del Estado decretara el nombre oficial de la ciudad como “Taxco de Alarcón”.

Otras construcciones religiosas que existen en Taxco son el templo de San Bernardino levantado por los frailes dieguinos en 1595, en el barrio que lleva su nombre, con su sencilla y elegante fachada realizada al estilo neoclásico, muestra de las remodelaciones posteriores hechas a la estructura del recinto; también se encuentra el templo de la Santísima Trinidad, levantado en el siglo XVI y reconstruido en 1713 en un estilo barroco de influencia popular; el templo de San Nicolás, junto al actual parque Guerrero, también reconstruido en el siglo pasado; y finalmente las capillas de la Veracruz, de Guadalupe, de San Miguel, del Señor de Ojeda y de Chavarrieta, que le proporcionan un agradable y particular encanto a la ciudad.

Taxco conserva inmuebles que fueron destinados a casas habitación con un gran valor histórico y artístico, entre los que son dignos de mencionar la que perteneciera a don José de la Borda y que actualmente es el Palacio Municipal; fue construida en el siglo XVIII y se encuentra a un costado de la plaza Borda formando el conjunto principal del centro de la ciudad con el templo de Santa Prisca, así como la Casa del Balcón, así nombrada por el curioso balcón que la caracteriza. La casa del siglo XVIII que perteneció al conde de la Cadena, llamada Casa de las Lágrimas, a causa del mal trato que se le dio a los trabajadores que la construyeron. En la calle Pineda se encuentra la Casa de Humboldt, así llamada por haber servido de alojamiento a este ilustre personaje, aunque originalmente su nombre era el de Casa Villanueva, y que es un bello ejemplo en estilo barroco de la arquitectura civil del siglo XVIII.

Dos siglos más tarde, en 1929, el Arquitecto norteamericano William Spratling formó el primer taller de joyería en plata de Taxco, “Las delicias”, impulsando una industria que con el tiempo y gracias a la escuela que dejó su fundador, convertiría esta ciudad en la “Capital Mundial de la Plata”.

Es a finales de los años cuarenta cuando Taxco se consolida como destino turístico, en parte a que era un paso obligado en camino al puerto de Acapulco. Durante la primera mitad del siglo XX, llegan a nuestra ciudad grandes personajes de la época, hasta que se detona la industria de la platería.

Declarada Zona de Monumentos Históricos por decreto emitido en el Diario Oficial del 19 de marzo de 1990, encumbrada en la sierra guerrerense, se ha adaptado a las irregularidades del terreno mediante plazas, plazuelas y tortuosas calles, conformando un conjunto único con perspectivas de inmejorable belleza que se acercan mucho más a la escala humana que a la monumental.

No solo plata y museos hay que apreciar en Taxco, también tiene una cocina digna de mencionar. Las bases gastronómicas prehispánicas se fusionaron con las influencias traídas por los frailes españoles, haciendo una mezcla perfecta que se encontrará en diversos restaurantes de Taxco

Tienes que probar el delicioso “chito”, barbacoa de chivo preparada con el sazón taxqueño, el pozole guerrerense, la tradicional salsa de jumil, los taquitos de chuleta al estilo único de Taxco, el mole rosa.

Para tomar, una refrescante Berta. Fundado en el año de 1930, el Bar Berta es uno de los sitios típicos y tradicionales de la ciudad de Taxco. Debiendo su nombre a la señora Berta Estrada, quien la preparó por primera vez en este lugar, con su receta original.

La bebida típica preparada con tequila, miel, limón y agua mineral, servida en un vaso largo con hielo picado. Imposible no tomar alguna de esta bebida tradicional, especialmente si se disfruta en algún balcón con vista a la plaza principal.

O también tienes que probar el “bugambilia boom”, hecho con base de limonada, infusión de bugambilia y un toque de mezcal de la región.

Entre los platillos típicos de Taxco están el jumil, mole con jumiles o en tacos con una deliciosa salsa: y a los que la gente de la localidad les dedicó un templo en la cima del cerro del Huixteco (la montaña más alta de Taxco).

Los famosos y tradicionales jumiles, son unos sabrosos insectos que se usan como un versátil ingrediente rico en proteínas que se pueden comer de diferentes maneras: en caldillos condimentados, en mole, molidos en salsa con jitomate o simplemente en una tortilla caliente hecha a mano.

También puede degustar platillos preparados a base de carne de iguana, un animal típico de la región que se prepara en tamales y mole y el tradicional pan de muertos.

El mole rosa consumido desde la época precolombina, el mole rosa es una delicia hecha con pétalos de rosa, piñón, almendra y chocolate blanco, entre otros suculentos ingredientes.

La estrella de nuestro platillo de hoy es el piñón mexicano, que es de color rosado. Desde la época precolombina fue consumido por nuestros ancestros, ellos le llamaban ayoaipachi.

El mole rosa es un platillo tradicional de Taxco, Gro. y claro producto del mestizaje. Algunas recetas incluyen en sus ingredientes chocolate blanco, pulque, anís y hoja santa, pero en este caso las omitimos, sin embargó puedes agregarlas si así lo deseas.

En el Estado es el delicioso pozole verde guerrerense con su guarnición de tostaditas, aguacate, chicharrón y taquitos dorados de papa. Aunque se prepara cualquier día a la semana, los restauranteros promueven el popular Jueves Pozolero, tradición que surge en los años 40 en donde los miércoles se preparaba el pozole blanco y como sobraba mucho, al día siguiente las cocineras le ponían salsa verde.

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