Tacámbaro

Mejor conocido como el balcón de Tierra Caliente, Tacámbaro, invita a recorrer sus calles apacibles, recuerdo de otra época. La Alberca será un punto obligado donde la naturaleza invita a la contemplación o a la aventura. Mientras que San Jerónimo y el Templo de Fátima son un punto obligado para enamorarse por completo de este lugar.

Entre bosques de pinos aparece una escena idílica: un valle de cuento con sus cerros boscosos, su neblina en las cumbres, sus campos frutales y su pueblito blanco y rojo. El Pueblo Mágico de Tacámbaro promete encanto provinciano, pero depara varias sorpresas al viajero.

Tacámbaro presume de temperatura perfecta. Ubicado entre las montañas y Tierra caliente, la brisa fresca y el viento cálido se alternan, bailan y se mezclan. Aguacate, zarzamora y caña de azúcar son tradicionales aquí. En el entorno del pueblo, cascadas como la del Arroyo Frío con su caudalosa e impresionante caída y lagunas como La Alberca ofrecen mil posibilidades para un día en naturaleza.
El pueblo conserva el sabor de antaño. En el centro, callejuelas de casas blancas y grandes para proteger del sol y la lluvia, y plazuelas escondidas como la del Santo Niño conducen a la grande y ajardinada plaza principal. Bajo los portales, el Centro Cultural Amalia Solórzano cuenta los detalles de la fascinante historia de Lázaro Cárdenas, su esposa y por qué la residencia presidencial se llama Los Pinos. Tacámbaro hizo su magia.

La gran Catedral de San Jerónimo preside la plaza principal, pero probablemente la iglesia más icónica de Tacámbaro sea el Templo de Fátima. Con magníficas vistas al valle, este templo custodia cuatro imágenes traídas de antiguos países comunistas, y una réplica del Santo Sepulcro. Auténticamente sorprendente.

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