Villanueva

De Villanueva destaca su clara herencia prehispánica, sus cabalgatas, el judas en Tayahua, la pastorela a San Isidro Labrador, su centenaria y expandida devoción a San Judas Tadeo tras poseer el primer templo dedicado a su veneración en todo el continente; también, su música de tamborazo y sus deliciosos sabores concentrados todos en el cómodo y lleno de vida Mercado Municipal. Recorre los lugares donde nació y vivió el Charro de México, Antonio Aguilar.

Villanueva fue fundada el 4 de febrero de 1692 con el nombre de Villagutierre del Águila. Los primeros habitantes lo bautizaron así en honor al presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, don Alonso de Ceballos Villagutierre, y del alcalde mayor de Juchipila, don Pedro Salazar y Águila. Poco más tarde se le agregó el nombre del santo patrono del lugar, costumbre muy popular en aquellos años, por lo que pasó a ser Villa de San Judas Tadeo de Villagutierre del Águila. Al ser la última villa fundada en el estado, fue conocida también como “Villanueva”, nombre que ostenta hasta la actualidad.
Según la leyenda, a finales del siglo XVII existía una imagen de San Judas Tadeo en la hacienda de La Quemada, cerca del río de Santa Cruz, que en temporadas pluviales se desbordaba y arrastraba todo a su paso, incluso la imagen del santo hasta unos jarales a varios kilómetros de distancia. Esto sucedió más de una vez, curiosamente encontrando siempre en el mismo lugar la hermosa escultura y visto allí mismo a un hombre de parecido físico a la imagen, que solicitaba la construcción de un templo justo donde hoy se encuentra el actual Templo Parroquial, en torno al cual dio inicio el poblamiento de Villanueva.

El municipio fue originalmente llamado Santa Cruz, cuando fue fundado en 1650. Su nombre fue cambiado un par de veces hasta 1962, cuando pasó a llamarse oficialmente como el municipio de Villanueva, su nombre hasta el presente. Su sello es uno de los más antiguos de Zacatecas, ya que data del siglo XIX. El lema de la ciudad es la traducción latina de «Con la espada y el arado». Villanueva comenzó como una comunidad agrícola y produjo algunos de los más valientes patriotas en México. Una vez ciudad colonial, Villanueva solo se convirtió en un municipio libre en el año 1917. A partir de 2005, Villanueva tenía una población de 28.760 habitantes. La mayoría de estos residentes son católicos por la fe.

Al ser la última villa fundada en el estado, fue conocida también como la “Villa Nueva”, nombre que ostenta hasta la actualidad. Al llegar a Villanueva, lo primero que atrae nuestra atención es la Plaza Municipal, en donde sobresale un bello kiosco del siglo XIX. La plaza se encuentra rodeada de edificios y mansiones de los siglos XVIII y XIX, hoy convertidos en pequeños locales comerciales.
Las principales fuentes de ingresos en Villanueva son la agricultura, la ganadería y la pesca. A raíz de ello, son los de fabricación, la construcción y la industria de la electricidad. Comercio y turismo en los últimos años se han convertido en fuentes de ingresos para el municipio. Villanueva tiene un gran potencial para ser desarrollado como una atracción turística debido a su atractiva arquitectura colonial. Entre sus elementos históricos se encuentran petroglifos prehispánicos, las propiedades de los invasores coloniales, el templo parroquial de San Judas Tadeo, el Palacio Municipal y mucho más.

La fiesta anual del 20 al 28 octubre es también una de las celebraciones más alegres en Villanueva. Se celebra en honor de su santo patrono San Judas Tadeo y en ella los asistentes se deleitan con alegría, bailes, comida y juegos. Algunos otros eventos populares son la Feria de Tayahua cada mes de marzo y la fiesta religiosa de la Encarnación de la Santísima Virgen del Carmen cada 16 de julio, entre otros.

La gastronomía de Villanueva es un abanico de sabores, ya que te lleva a degustar desde una riquísima birria hasta un delicioso dulce de leche. Nuestra gastronomía es extensa y única tanto en el estado como en el país. Los villanovenses y los visitantes siempre han demostrado un marcado gusto por la exquisita birria de carnero, riquísimas paletas y cremosas nieves, el pan pueblerino, los deliciosos y tradicionales dulces de leche, de calabaza, de chilacayote. También de gorditas de maíz rellenas con tradicionales guisados de la comida típica mexicana como lo son: frijoles, rajas con queso, chicharrón… Algo único que encontraras en Villanueva son las riquísimas gorditas de chilaquiles rojos, condoches, mole de pollo y de guajolote, asado de boda (carne de cerdo con chile rojo), frijoles charros y barbacoa de res, y, las ya tradicionales, tortas de Malpaso.

Al hablar de Villanueva y su gastronomía, se pueden evocar con facilidad las tradicionales Tortas de Malpaso, que cuenta con una tradición de cerca de cien años; fueron traídas a la región en 1923 por el español Manuel Llamas con dos grandes recetas familiares, el chorizo español y el pan de caja. Queriendo Llamas involucrar a su familia y al ver una negativa, para el año de 1930, este vende por una cifra significativa el negocio y con él las famosas recetas que se han preparado fielmente hasta la fecha.

En el Nuevo mercado Municipal puedes encontrar la riquísima birria de borrego que es realizada con las recetas ancestrales. Se pueden degustar gorditas de maíz rellenas de diferentes guisos en los que se encuentran mole, chicharrón, rajas con queso, frijoles y las distintivas gorditas rellenas de chilaquiles.

También podrás encontrar los condoches, gorditas de maíz mezclado con canela leche, azúcar y vainilla, que originalmente se cocían sobre hojas de elote. Pero entre todas las gorditas de tiempos antiguos y modernos, hay que destacar las gorditas de cuajada, que son una muestra por demás representativa de la repostería de las regiones ganaderas. Para hacer las gorditas se muele la cuajada junto con el maíz, la leche, la azúcar y la canela. A estas gorditas también se les llama gorditas de horno.

Otra deliciosa opción son las conocidas y exquisitas tortas de lomo y de chorizo que, si bien no son muy antiguas, ya forman parte de la tradición del paladar del pueblo villanovense. Iniciando en el Portal Oriente en 1980, han permanecido en el gusto de sus comensales gracias a la elaboración artesanal de sus productos.

El menudo, la tradición lo señala como uno de los platillos domingueros por excelencia, se trata de la panza de la vaca, guisada en un caldo de chiles rojos (colorado y guajón). Normalmente es presentado como plato fuerte, acompañado con tortillas hechas a mano, salsa, cebolla picada, orégano y chile serrano. Algunos aseguran que este platillo es el remedio perfecto para la resaca.

Uno de los platillos protagónicos es la birria de borrego. Lo que hace tan especial a este platillo es el proceso de elaboración, que comprende la elaboración de un vinagre y la mezcla de especias y chiles. Con esto se elabora un adobo con el que se marinara la carne, terminando con la cuidadosa cocción de ocho a diez horas. En Villanueva se acompaña este gran platillo con unas ricas tortillas hechas a mano, salsa de chile árbol, cebolla y cilantro, aunque hay quienes prefieren acompañarla con un chile de árbol toreado en el comal. La panadería villanovense es una mezcla de sabor y tradición. Aunque la leyenda cuenta que los egipcios fueron los pioneros en la panadería y los españoles fueron los encargados de traer el trigo a México, día con día los mexicanos renuevan esta actividad y le dan un sabor característico que hace del pan dulce de Villanueva el mejor del mundo. El pan tradicional de esta región tiene una variedad amplia, la cual con su aroma y sabor conquista los paladares. Elaborado de la manera tradicional nos presenta distintas variedades en las que encontramos, conchas, cuernitos, cochinitos, besos, yoyos, etcétera. Y hay uno muy especial conocido como la Huichola, un pan elaborado con harina de trigo, azúcar, canela, relleno de dulce piloncillo, azúcar y miel, y horneado en horno de leña, lo que le da un sabor único.

Entre los dulces icónicos y famosos de Villanueva se encuentran los dulces de leche, camote, calabaza, chilacayote, jamoncillos, entre otros. Con un poco más de 80 años de tradición, Dulces Don pancho ha endulzado los paladares de los villanovenses, de habitantes de Zacatecas, de México e incluso de otros países. Las Nieves Artesanales Conocidas como “Nieve de Garrafa”, ubicadas en centro del municipio, son otra alternativa para después de haber disfrutado los platos fuertes que ofrece la región.

Villanueva ofrece su riqueza gastronómica presentando una variedad de platillos con presencia e identidad propias, haciendo de esto una experiencia única que dejará a quien lo visita con el deseo de regresar.

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