Piedras Negras

Piedras Negras se distingue por su hospitalidad, ciudad fronteriza de Coahuila que colinda con Eagle Pass, Texas. Un sitio de gran historia y que actualmente cuenta con una arquitectura moderna respetando su propia esencia.

Entre los antecedentes de la fundación de Piedras Negras, está el asentamiento más antiguo en el municipio fue el Presidio de Monclova Viejo. Un sitio creado por el gobierno virreinal de la Nueva España, para defender a los primeros pueblos y misiones de Coahuila de los ataques de los indígenas en marzo de 1773, instalado por el comandante español, don Hugo O’Connor, para dar cumplimiento a la reubicación de algunos presidios.

Esta instalación militar cumplió con el objetivo para lo que fue creado. Entre los años de 1835 a 1850, fue sometida a una triple agresión: la de los revolucionarios de las múltiples revueltas de la época, la de los indígenas y la de los rebeldes texanos que buscaban consolidar su independencia.

Cuando finalizó la guerra de 1847, donde se perdió la mitad del territorio, los presidios pasaron a formar parte de las nuevas colonias militares y entre la colonia de Guerrero y la de Monclova Viejo.

En ese entonces, existía un camino que pasaba por un sitio, al que la gente le dio en llamarle el paso de las piedras negras. Un vado que fue llamado así por la gran cantidad de carbón que existía en la superficie. Este lugar empezó a ser uno de los más usados para el contrabando, pero durante la guerra con Texas fue esporádicamente utilizado.

Piedras Negras empezó a recibir visitantes en 1849, en que se empezó a construir el Fuerte Duncan, un establecimiento militar que se convirtió con el paso del tiempo en la ciudad de Eagle Pass, en el estado de Texas.

La presencia de los soldados en el fuerte inició un florecimiento comercial en la región fronteriza, que se dio a las márgenes de la legalidad, porque no existía aduana, sino a casi 40 kilómetros del fuerte.

Un grupo de colonos procedentes de la villa de Guerrero se establecieron por su propia cuenta y riesgo en abril de 1850, más tarde decidieron agregar el territorio a la cabecera del Departamento de Río Grande, que era la villa de Guerrero y ante el Sub-Inspector, Coronel, Juan Manuel Maldonado, los 56 vecinos decidieron el 15 de junio de 1850, solicitar la fundación de la villa, con el nombre de Nueva Villa de Herrera, en honor del Presidente de la República, don José Joaquín de Herrera, nombrando por mayoría de votos a don Luciano de la Cerda como alcalde y como síndico personero, a don Antonio Arredondo, según consta en el acta de fundación de la ciudad. Quedando para la historia los nombres de aquellos 56 vecinos que fundaron oficialmente a la hoy ciudad de Piedras Negras.

Dos meses después, la comandancia general de las colonias militares de oriente decidió el establecimiento de una colonia militar el 14 de agosto de ese año, quedando fusionada con la villa de Herrera. En agosto de 1855 se suprime la colonia militar y la población vuelve a la vida civil al crearse la villa de Piedras Negras, tercer nombre que tuvo la ciudad.

La aduana fronteriza de la villa de Guerrero fue reubicada a Piedras Negras, el 26 de agosto de ese año. En esta época la villa de Piedras Negras sufrió invasiones de filibusteros texanos que incendiaron y saquearon la población, además de múltiples incidentes con los militares del Fuerte Duncan; la guerra de intervención francesa también acercó a las huestes imperialistas que invadieron la villa, huestes que luego fueron expulsadas por las fuerzas leales al presidente Juárez.

En 1883 llegó el ferrocarril y contribuyó al desarrollo de esta frontera, producto de la comunicación con ciudades de Texas, de Coahuila y del país.

El 1 de diciembre de 1888, la villa adquiere la categoría de ciudad con el nombre de Ciudad Porfirio Díaz. El 10 de septiembre de 1890, la población sufre su primer gran inundación, que además afectó seriamente a Villa de Fuente, entonces municipio independiente, creando un gran caos y destrucción, aunque sin víctimas, porque la gente pudo ponerse a salvo en los lomeríos.

Villa de Fuente no pudo sobreponerse a esta catástrofe y desapareció como municipio independiente cuatro años después. El General Porfirio Díaz visitó la ciudad que llevaba su nombre el 2 de febrero de 1902 y contribuyó a mejorar nuestra forma de vida en el ramo ferrocarrilero, telegráfico, telefónico, en la agricultura, comercial, minero, industrial y educacional.

Ciudad Porfirio Díaz fue escogida por don Francisco I. Madero para iniciar la lucha armada bajo su mando, un 20 de noviembre de 1910, movimiento que no prosperó por lo pequeño de las fuerzas que logró reunir, partiendo a Ciudad Juárez en donde cumplió finalmente su cometido.

Con la revolución triunfante, Madero regresó a México por Ciudad Porfirio Díaz, el 1 de junio de 1911. Con la caída del Porfiriato, el Gobernador del Estado, don Venustiano Carranza, decretó que la ciudad conserve la categoría de ciudad, pero regresar a su antiguo nombre de Piedras Negras, el 14 de diciembre de ese año, pero que entró en vigor hasta el día 19, quedando como nombre definitivo nombre de la ciudad.

Piedras Negras fue el cuartel general del Ejército Constitucionalista, teniendo como su líder al Primer Jefe, don Venustiano Carranza, desde 19 de abril hasta el 15 de julio de 1913. Aquí se construyeron en la Casa Redonda o Maestranza, los famosos cañones que tanto ayudaron a la causa constitucionalista.

La ciudad presume la calidad y fortaleza de su gente, los nigropetenses que han soportado las extremas inclemencias del tiempo, ciudadanos que se negaron a morir en varias ocasiones por las inundaciones de 1890, de 1932 y del 2004 y el tornado del 2007.

Dentro de los platillos típicos que se encuentran están el chicharrón de aldilla, hecho de una pieza del cerdo conocida como falda; el puchero, que es un caldo de res con verduras y frutas, y los tacos de cachete de cerdo.

En cuanto a dulces destacan el cocido de piloncillo con nuez, la calabaza dulce, camote dulce y rica repostería.



Sin embargo, el producto culinario que Piedras Negras aportó al mundo son los “nachos”, esa rica botana cuya receta original es de tortilla triangulada frita u horneada, que se acompaña de queso cheddar y chiles jalapeños.