Múzquiz

Pueblo Mágico de Coahuila, cuya magia radica en su gastronomía, costumbres y tradiciones; con gran riqueza natural, cuna de hombres y mujeres que lucharon por el progreso de México en las diferentes etapas históricas. Tierra de fuerte trascendencia paleontológica y hogar de los Mascogos y los indios Kikapú.

Las tribus Kikapús y los Mascogos se instalaron en Múzquiz desde el siglo 19 y le han aportado un misterio que pocas ciudades del país tienen. La presencia de estas tribus en territorios coahuilenses en realidad proviene desde épocas coloniales, el emperador Carlos III ya había dado permiso de que habitaran en la provincia de Texas, donde estuvieron de 1767 a 1824.

Su importancia vino hacia 1848, cuando el gobierno mexicano les pidió que resguardaran la frontera del Río Bravo, se dice que esta custodia impidió que se perdiera más suelo en los tiempos de la invasión estadounidense. Como reconocimiento a sus empeños, en 1870 se les permitió asentarse en los alrededores de Múzquiz, los primeros en El Nacimiento, los segundos en la colonia Benito Juárez y en El Nacimiento, que Juárez expropió a la familia Sánchez Navarro por haber apoyado al Imperio de Maximiliano.

Los Mascogos son afrodescendientes, sus ancestros fueron esclavos prófugos de plantaciones británicas del sur de Carolina y Georgia. Durante algún tiempo formaron parte de la comunidad indígena seminole. Al huir de los cazaesclavos terminaron asentándose en Coahuila. En la actualidad tienen asentamientos en Oklahoma, Texas, Las Bahamas y Múzquiz.
El 26 de septiembre de 1735, siendo Virrey de la Nueva España don Juan Antonio de Vizarrón y Eguarreta, fue declarado, por orden real, el establecimiento de un presidio, que serviría de protección a los ataques de los indios que azotaban la región.

El 29 de agosto de 1737 hubo una misa entre los colonos y los militares que fundaron el nuevo presidio, que ayudaría a controlar a las tribus chichimecas del desierto coahuilense. Era el día de Santa Rosa de Lima, la primera santa del continente, de origen peruano. Por eso se le llamó así al presidio y a la comunidad, el virrey indicó que también debía honrarse a la virgen y de ahí se le llamó Santa Rosa María del Sacramento. El nombre se simplificó a Villa de Santa Rosa. En 1850 adquirió la denominación laica, en honor al militar, político, primer gobernador del Estado de México y presidente interino del país del 14 de agosto al 24 de diciembre de 1832, Melchor Múzquiz.

A mediados del siglo 19 y para honrar la memoria del gran patricio, el general Melchor Eca y Múzquiz de Arrieta, hijo de este lugar y presidente interino de la República en 1832, por decreto de fecha 6 de febrero de 1850 se abolió el antiguo nombre para constituirse en villa de Múzquiz.
El 9 de marzo de 1925 se eleva a la categoría de ciudad con el nombre actual de Melchor Múzquiz. Como símbolo del prócer a quien debe el nombre, en la Plaza Hidalgo hay una estatua de bronce suya. En el otro extremo se yergue la Iglesia de Santa Rosa de Lima, un extraordinario edificio construido en 1939 y que fue concluido hasta 1965.

Múzquiz tiene una gran tradición gastronómica que incluye exquisitos cortes de carne de res, ya sea asada, en barbacoa de pozo, guiso ranchero con salsa molcajeteada y tortillas de harina recién preparadas; sobresale su emblemático chorizo, un embutido de carne de cerdo y chiles que las familias preparan desde hace más de 300 años y es un ícono de la cocina muzquense.



También cocinan cabrito, machacado y quesos y deliciosos dulces de leche, piloncillo y nuez.