Guerrero

Guerrero, Coahuila, es el encuentro de dos mundos, dos culturas. Es la mezcla de las tribus nómadas del norte y la Corona Española, junto a las Misiones fundadas por militares y frailes en la época de la Colonia; para forjar la identidad del norte de Coahuila.

Es importante señalar que el territorio de Guerrero comenzó a entretejer uno de los más decisivos pasajes de su magia e historia a partir del siglo 18. Sin embargo, fue hasta 1975 que se realizaron una serie de descubrimientos en su serranía que evidenciaban los restos de centenares de campamentos donde se encontraron puntas de lanzas ligeras que se arrojaban por medio del atlatl, un instrumento para tirar lanzas.

Gracias a estos vestigios arqueológicos fue identificado el modo de vida de sus antiguos pobladores que se basaba en la caza y la recolección, con manifestaciones de culturas relacionadas al periodo Arcaico, las cuales se dieron a conocer en el proyecto Gateway, elaborado entre los vecinos fronterizos Texas y Coahuila.

Otro elemento de suma importancia histórica-cultural de este sitio es que parte de su ruta circunscribe también al histórico Camino Real, por el que se comunicaban las Misiones del Norte con la capital del Estado y la Ciudad de México.

En el año de 1700, cuando el rumbo de la vida que llevaban los indios en Guerrero cambió por completo con la llegada de un grupo de frailes franciscanos provenientes del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro, encabezados por fray Diego de Salazar, San Juan de San Buenaventura y fray Francisco Hidalgo.

El virrey José Sarmiento y Valladares, conde de Moctezuma y Tula, ordenó que se formara una compañía volante que fue fundada en 1701 por el capitán Diego Ramón, con el nombre de “Real Presidio de San Juan Bautista del Río Grande del Norte”.

De este lugar salió el Sargento mayor Martín de Alarcón en 1718 para fundar el 5 de mayo la villa de San Fernando de Béjar, hoy San Antonio, Texas.

En 1702, la edificación de la Misión de San Bernardo tenía como propósito evangelizar a los indios de la región y encauzar su forma de vida hacia el presente del México colonial; Misión que más tarde, sería parte fundamental del proceso de colonización de Texas.

Gracias a una interesante mezcla cultural entre México, España y Estados Unidos que la magia de Guerrero reside en sus raíces, en el desarrollo de su historia y en el florecimiento de una nueva sociedad en la que aventurarse en un territorio desconocido, marcó la pauta para cimentar su presente, donde su gente, sus edificaciones, costumbres y tradiciones reflejan un pasado lleno de grandeza y esplendor.

Este histórico rincón de Coahuila, limita al norte con Piedras Negras y más allá con los Estados Unidos de América, donde se hermana con San Antonio, Texas, lugar donde en el siglo XVIII se establecieron las primeras caravanas de colonizadores, que partieran de la Misión de San Bernardo hacia el norte del Río Bravo y dieran vida a esta ciudad norteamericana.

Por decreto del gobierno del estado, el 7 de agosto de 1827 le fue concedido el título de villa. Cabe destacar que este municipio es parte importante en la historia nacional al ser parte de la ruta emprendida por las tropas del general Antonio López de Santa Anna para combatir a los pobladores texanos rebeldes en los remotos años de 1835 y 1836.

Guerrero es la tierra que vio nacer a don Evaristo Madero Elizondo, antiguo gobernador de Coahuila y abuelo de don Francisco I. Madero y de Juan Manuel Maldonado, fundador de Piedras Negras.

También destaca dentro del contexto revolucionario por ser la cuna de al menos tres de los grandes generales que se consolidaron como gobernadores de Coahuila: Manuel Pérez Treviño, Paz Faz Rissan y Gabriel Cervera.

Los guerrerenses comparten los sabores del norte de Coahuila al deleitar a los visitantes con su estupenda fritada de cabrito, o con un cabrito asado al pastor, el chorizo, machacado, carne asada, tamales, el inigualable pan de maíz y los frijoles rancheros preparados con las recetas tradicionales de la región.

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