Chiapa de Corzo

Chiapa de Corzo se caracteriza por ser una ciudad histórica situada en el margen derecho del Río Grijalva. Su emplazamiento estratégico a la orilla del río y en la zona de encuentro de la Depresión Central y las montañas de los Altos de Chiapas, propició un poblamiento temprano de la región que data desde el año 1400 A.C.

Esta región fue originalmente poblada por la etnia Soctón, llamados Chiapa por los Aztecas. El poblado recibía entonces el nombre de Soctón Nandalumí. EL encuentro de la etnia Soctón con los españoles fue a través del proceso de cultura realizado por Diego de Mazariegos en 1528.

Chiapa de Corzo adquiere su nombre en honor al Gobernante del Estado Ángel Albino Corzo, quien de 1860 a 1863 encabezó las batallas en contra de las fuerzas conservadoras de México y que fueron decisivas para el triunfo de la Reforma en Chiapas.

Chiapa de Corzo ofrece los elementos simbólicos que representan a Chiapas, desde el nombre mismo y el escudo correspondiente del estado, los trajes y las respectivas danzas regionales como la del Parachico y la Chiapaneca, el arte de la laca y variadas artesanías, la arquitectura como son la Pila o el convento y la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, el paisaje natural del Cañón del Sumidero, entre otros aportes significativos.

Como referente histórico, 1524 fue el año que inició la conquista de esta región por los españoles y sus aliados indios llegados bajo el mando de Luis Marín desde Espíritu Santo, frente al hoy Coatzacoalcos.

Durante el periodo colonial, la ciudad era llamada Chiapa de los Indios en oposición a la capital provincial Ciudad Real de Chiapa o Chiapa de los Españoles, la actual San Cristóbal de Las Casas. La iglesia del Señor de los Milagros acompañada de una ceiba preside la plazuela del barrio, conserva en gran medida su arquitectura tradicional, por ser uno de los barrios más antiguos. En la actualidad quedan dos barrios con sus nombres autóctonos en uso, posiblemente originales: el Changutin (el ombligo) y Cunduacan (terreno como panza), además del barrio en donde se encuentra el panteón, que hasta hace unos 70 u 80 años, se le llamaba Cangalú (cementerio).

Los barrios autóctonos son: San Jacinto (Napiniaca, pueblo grande), El Changauti, San Miguel (Moyola), Santa Elena (Candili), Benito Juárez (Cacue), San Antonio Abad (Cunduacan), Santo Tomás (Nbañamoi), San Pedro (Shamboyoui). Al crecimiento de la ciudad, se han sumado los barrios Francisco I. Madero y San Vicente.

La ciudad destaca por la arquitectura y la música, además del folklor.

Pueblo mágico y santuario gastronómico; inevitable decir que nos envuelve con su sabor y la calidez de su gente. Ciudad llena de tradiciones y costumbres de origen cultural Zoque. Dada dicha influencia surge muchos platillos que hoy en día no podemos dejar de deleitar al visitarla.

La gastronomía de la ciudad de Chiapa de Corzo cuenta con raíces indígenas (Provenientes de los antiguos pueblos Nahua, Maya, Zoque y Chiapa), españolas, portuguesas, judías y árabe. Dando como resultado una gastronomía muy elaborada y única.

Platillos como la pepita con tasajo o también conocida como comida grande de Chiapa de Corzo y el cochito horneado son propios y característicos de esta emblemática Ciudad.

Platillos principales Entradas Empanadas chiapacorceñas, lentejas con longaniza y chorizo, picadillo, sopa de fiesta, chipilín con bolitas, memelitas de frijol, agua de chile.

Platos fuertes Pepita con tasajo, cochito horneado,1​ puerco con arroz, chanfaina chiapacorceña, carnes frías, mole almendrado, puerco adobado.

Platos del diario Salpicón, pellejo con arroz, sopa de pan, cocido, frijol con jocote, frijol con huevo, pellejo con frijol, Tortaditas con recado, caldo de chipilin, estofado, lengua guisada, machaca con huevo o deshebrada, tazajo con chirmol, memelitas

Tamales Tamal de bola, tamal de chipilín con queso, tamal de chipilín con pollo, tamal de toro pinto, tamal de juacané o hierba santa, picte de elote, entre otros.2​ Postres Nanche y jocote curtido, ante, bolona, melcocha, nuégados, puxinú, rosca de dulce, suspiro, turrón, yuca en dulce, bienmesabe, calabaza en dulce y muchos más.

Panes Marquesote, casueleja de elote, deditos, casueleja, pan de yema, rosquillas, panes de comunión, empanaditas.

Bebidas frías Pozol blanco con chile, pozol de cacao,3​ pozol de tortilla, tascalate, temperante, orchata de semilla de melón, refresco de jocote, entre otras.

Bebidas calientes Punchi o café dominico, atol agrio, te de zacate, leche con tortilla o tostasdas de nata, te de limón con leche.

Licor Mistela de sabor de nanchi, jocote y membrillo

En el sistema de representaciones mesoamericano la necesidad del alimento se instauró como objeto de intercambio fundamental y único; en el se basó el equilibrio e incluso la vida de los hombres y los dioses. Si bien los chiapanecas compartieron este universo conceptual, no por ello todos los grupos resolvieron en forma idéntica ni sus clasificaciones ni sus elecciones alimentarias. Las diferencias se debieron, en gran parte, al asentamiento en ecosistemas diferentes, a situaciones económicas y a contextos sicioculturales particulares, es así que las especificidades que se conservaron en este dominio contribuyeron afianzar la identidad de cada grupo y se revelaron como uno de los rasgos distintivos más resientes a los cambios.

En el amplio universo gastronómico de esta región, tanto de quienes lo preparan como de sus ingredientes y recetas, se clasifica en comidas rituales y cotidianas, complementos de alimentos, tamales, dulces y bebidas.

Los utensilios que se emplean son en su mayoría modernos, pero aún se ocupan comúnmente las jicareas de morro y metálicas para el pozol, hornos de barro, borcelanas, jicalpextles para tortillas (laqueado), vasijas grandes como contenedores de agua potable, sartenes y ollas de barro entre otros.

En el Observatorio de la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Material e Inmaterial de Chiapas, ubicado en Chiapa de Corzo, existe el manuscrito de un recetario de doña Plácida Coutiño Godoy (1979-1941), quien fue conocida con cariño como Niña Pachi, ella fue una cocinera reconocida del barrio de San Miguel, hermana de dos talentosos hombres, don Isauro Coutiño (farmacéutica) y don Conrado Coutiño (músico). El recetario refleja la persistencia de los ingredientes autóctonos junto a la presencia de elementos llegados de Europa como los productos del ganado porcino y vacuno.

Entre las comidas rituales se encuentran principalmente; pepita con tasajo de res, chanfaina, puerco con arroz y estofado de res, y las cocineras que han ejercido este oficio son: doña Refugio, Cuca, Osorio (barrio San Jacinto), doña Damiana Río (barrio San Antonio), doña Juana Rincón (barrio San Pedro), doña Clara Yoe (barrio San Miguel) y Rafael Díaz Rodríguez (colonia Candelaria), por nombrar algunos.

La pepita con tasajo de res – la comida grande- en lengua chiapaneca se llama ninyhiñamboi, de ninyhi (fritura picante), naaho o ñaho (pepita de calabaza), y nbopohoitú (tasajo, carne de res en tiras) y sus ingredientes son achiote, arroz finamente molido, jitomates grandes, cebolla, ajos, manteca de cerdo, pepita de calabaza y carne de res como tasajo.

Entre las comidas cotidianas están: cochito horneado, estofado de res, puerco con chipilín, frijol con pellejo, frijol molido con epazote y camarones, frijoles con tasajo, chipilín con bolita, sopa de pan y caldo de shuti, entre otros de igual importancia.

Es amplia la variedad de tamales, y como principales se encuentran: chipilín con queso, chipilín con pollo, de bola, de cambray, de hoja de Santa María, de elote, de hoja de milpa y compuesto (o de mole).

La mayoría de los dulces son el resultado del sincretismo prehispánico y español, entre ellos: ante, camote horneado, cazueleja, coyol con dulce, hojuelas, nuégado (del árabe, dulce echo con nueces), yuca con dulce, suspiro hecho de yuca y huevos, chimbo (del chiapaneca chii, yema y nbua, huevo), bolona, curtidos (jocote, durazno, mango y nanche), pan de elote, buñuelo, gaznate turulete (de truyete, despectivo de truya, cuchara de albañil, por su forma rómbica), turrón, cajeta (camote y membrillo), entre otros exquisitos manjares.

Las bebidas frías, calientes y embriagantes no pueden faltar en este banquete de la gastronomía de la región cultural de los chiapanecas, y entre ellas están: pozol blanco (caliente y reventado) y de cacao, agua con chía, temperante, horchata de semilla de melón, tascalate (derivado del cacao), mistela (bebida fermentada), atol agrio y pinol.

Chiapa de Corzo es sin duda un magnífico destino turístico, de manera que la alegría de las comidas rituales se puede degustar con el aderezo de las fiestas religiosas que la acompañan, como es el caso de la fiesta mas significativa de Chiapas, la Fiesta Grande, que se desarrolla del 8 al 23 de enero.

CIUDAD Chiapa de Corzo, sitio colonial de tradición y cultura, enmarcado con la calidez de su gente, constituye una de las ciudades más bellas del Estado de Chiapas; localizada a tan sólo 15 minutos de la ciudad capital; su valor radica en su historia, debido a que fue la primera ciudad fundada por los españoles durante el siglo XVI.


De Chiapa de Corzo, sobresale el conjunto mudéjar formado por La Pila, fuente de refinada inspiración morisca hecha en ladrillo, única en Iberoamérica; el templo de Santo Domingo y el edificio conventual anexo al mismo, ahora sede del Museo de la Laca, así como las ruinas del templo de San Sebastián. 
La plaza principal está rodeada por portales, el edificio del H. Ayuntamiento Municipal y la casa de Don Ángel Albino Corzo, filial liberal del Primer Congreso Constituyente. La plaza alberga también la secular ceiba o pochota, árbol sagrado, que la tradición la relaciona con la fundación de la ciudad, también se localiza en ella, la torre de reloj, imitando a la arquitectura de la fuente o pila misma. 
Otros de los puntos de interés que posee la ciudad, son sus capillas de barrio como la de San Jacinto o El Calvario, que guarda un magnífico retablo renacentista tallado en madera con el tema de la Crucifixión; las ruinas del templo colonial de San Sebastián o las ruinas prehispánicas de las épocas preclásica y clásica y el Museo de la Marimba, perteneciente a la familia Nandayapa Vargas, quienes siguiendo con la tradición familiar de elaborar marimbas, ofrecen a quién los visita, un recorrido por el taller, en donde se aprecia la madera en su estado natural y su evolución, paso a paso, hasta convertirla en el artístico instrumento de talla internacional, inclusive, la Familia Nandayapa, da a conocer una completa conferencia de los orígenes y evolución de la marimba, que tanto hace vibrar las emotividad y alegría chiapaneca.


Así también, Chiapa de corzo se distingue por su exquisita gastronomía, destacando: el cochito horneado, los dulces típicos (suspiros, chimbos, nuegados) y su bebida tradicional denominada “Pozol”; todos ellos con sabores muy peculiares que deleitarán a su paladar. En su riqueza artesanal, se detalla la laca, la talla en madera y los bordados que pueden apreciarse en el colorido de los trajes regionales de la chiapaneca y el parachico, éste último recientemente designado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

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