Candela

Candela es un pintoresco lugar de descanso y recreación acuática en la región centro de Coahuila; sus antecedentes históricos coloniales y revolucionarios, su esplendor e innegable belleza natural y su activa vida cultural, lo hicieron merecedor de la denominación de Pueblo Mágico.

Existen dos versiones sobre el origen del nombre de este municipio. La primera se refiera a unas fuentes termales que brotaban en ese lugar en forma de candelas, es decir en forma de velas de cera. La segunda versión se refiera a un picacho de cerro muy elevado que también semeja la forma de una candela.

El gobernador de la provincia de Coahuila, general Alonso de León, fundó en 1690 la misión de San Bernardino de la Candela, que fue habitada por los indios cartujanos, tilijais, milijais y tlaxcaltecas. Una parte de esta villa fue abandonada en 1695.

El gobernador Jacobo Ogarte y Loyola encargó a Joaquín Sánchez Navarro, en 1774, que repartiera tierras a cuarenta y cuatro familias españolas, las que, en el mes de agosto de ese año, fundaron el pueblo de San Carlos de la Candela, situado cerca del de San Bernandino.

La villa se erigió en ciudad, llevando el nombre de Romero Rubio, en julio de 1890. La ciudad conservó este nombre hasta el inicio de la etapa revolucionaria, cuando volvió a llamarse por su antiguo nombre, Candela.

Candela fue uno de los primeros bastiones del movimiento constitucionalista de Venustiano Carranza de 1913, por lo que se consideró un punto crucial para la conexión del Carrancismo con Tamaulipas y Estados Unidos.

Candela, importante escenario de la Revolución Mexicana y hogar de algunos familiares de Don Venustiano Carranza, tierra de tradiciones y gente de curiosidad innata. Un pueblo pequeño donde la gente conoce los orígenes y ramas de cada familia, un sitio al que cualquier extraño resalta de inmediato.

Candela tiene una gastronomía que se basa en el famoso cabrito, ya que destacan como importantes productores. También hacen cortadillo de res, machacado y menudo que son especialidades de esta zona y algunos aún preparan platillos ancestrales como el caldo de rata silvestre y chicharrón de víbora, que aseguran aportan proteínas y muchos nutrientes.



También elaboran dulces de tamarindo, de leche quemada, incluyendo deliciosos conitos, las bolas de palomitas acarameladas y panadería o quesos elaborados manualmente por los pobladores.