Arteaga

Región ocupada en 1580 por familias tlaxcaltecas dirigidas por don Buenaventura de Paz y don Joaquín de Velasco, quienes dieron al lugar el nombre de San Isidro de las Palomas. El 31 de diciembre de 1591, el Capitán Francisco de Urdiñola fundó la Congragación de San Isidro de las Palomas, lugar donde convivieron españoles, indios huachichiles y tlaxcaltecas convirtiendo esta zona en productora de trigo y manzana.

Esta región fue ocupada en 1580 por familias tlaxcaltecas dirigidas por don Buenaventura de Paz y don Joaquín de Velasco, quienes dieron al lugar el nombre de San Isidro de las Palomas. El 31 de diciembre de 1591, el Capitán Francisco de Urdiñola fundó la Congragación de San Isidro de las Palomas, lugar donde convivieron españoles, indios huachichiles y tlaxcaltecas convirtiendo esta zona en productora de trigo y manzana.

La fundación de Arteaga data de 1580, cuando se estableció la hacienda de San Isidro de las Palomas, que al paso del tiempo se convirtió en la actual cabecera municipal. Posteriormente en 1608, llegaron a estas tierras irlandeses de apellido O ‘Davis, el cual se castellanizó en Udave, obteniendo posesiones de tierras y aguas.
San Isidro de las Palomas estuvo ocupado por los franceses, pertenecientes a las fuerzas del general Félix Doway, en 1865 y parte de 1866, quienes se comportaron correctamente, dando la impresión de que simpatizaban con el pueblo.

La población continuó dependiendo de Saltillo hasta 1866, cuando por decreto del gobernador, General Andrés S. Viesca, se le concedió el título de Villa de Arteaga, Esta villa recibió su nombre como homenaje al queretano José María Arteaga, uno de los más destacados liberales que participaron en la defensa de la soberanía nacional ante la invasión estadounidense y posteriormente la francesa, motivo por el cual lo mandó fusilar Maximiliano en octubre de 1865.

A finales de febrero de 1913, Venustiano Carranza llegó a esta villa para organizar sus fuerzas y reclutar adeptos para formar el Ejército Constitucionalista, ahí incorporó a los hermanos Juan y Lucio Dávila, mismos que fueron también signatarios del Plan de Guadalupe.
Se cuenta que él pidió a su gente desensillar los caballos y dejar las monturas sobre la banqueta alrededor de la plaza principal, mientras esperó ser recibido por el presidente del Ayuntamiento, de esta forma el jefe insurrecto hizo su ingreso a la Presidencia Municipal.

Actualmente, en sus salones se rinde homenaje al revolucionario por medio de un mural, en él se observa a la madre tierra abrazando los productos cultivados en esta región, trigo y maíz, entre los cuales sobresale la imagen de Carranza, en actitud de lucha mientras señala una de las frases del manifiesto “Al pueblo mexicano”. Tal documento fue el primero que redactó como rebelde y constituye el antecedente directo del Plan de Guadalupe.

La casa contigua a la presidencia fue la estancia donde redactó el manifiesto, ahí mismo estableció su primer cuartel militar. Actualmente se le conoce como Casa Carranza y alberga el Archivo Municipal donde pueden verse fotografías de personajes históricos de Arteaga, así como fotos antiguas de la localidad.

En noviembre de 2012 Arteaga fue nombrado Pueblo Mágico, gracias a la belleza de sus sierras, su historia y sus tradiciones.

Arteaga es un gran productor de frutas como manzana, membrillo y durazno, con los que se elaboran deliciosos licores y dulces. Su oferta gastronómica incluye las tradicionales gorditas rellenas de diferentes guisos, las enchiladas y particularmente las carnitas de puerco; El asado de puerco con arroz, es un platillo muy representativo de la zona, ya que se sirve en todas las comunidades en las bodas rurales y en eventos sociales.



Como aperitivo hay licores de frutas, pay de manzana, pan de acero, café de olla y empieza a posicionarse también la industria vinícola con dos casas productoras que actualmente tienen los viñedos más altos de México a más de 2,100 msnm, que son Bodega Los Cedros y Bodegas del Viento. La ubicación de sus cultivos aporta a los vinos una frescura envidiable, ya que a esa altitud los días son cálidos favoreciendo a la maduración, y las noches frescas, ideales para conservar la acidez de las uvas, dando como resultado vinos con cuerpo, estructurados y muy frescos, lo que les permite plantar y vinificar con éxito variedades de climas fríos, como la Pinot Noir.