Altamira

Esta ciudad conjuga playa con historia, turismo religioso y cultura. Es ideal para los expedicionarios amantes del buen vivir, esto debido a que en este destino tamaulipeco no hay turismo masivo, al contrario, es frecuentado por turistas locales que viven enamorados de su tierra.

La ciudad de Altamira fue fundada el 2 de mayo de 1749, en honor del funcionario virreinal Juan Rodríguez de Albuerne, Marqués de Altamira, por don José de Escandón y Helguera, Conde de la Sierra Gorda, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Caldas. El primer alcalde de la villa fue el capitán Juan Pérez, y a cargo de la milicia quedó el capitán don Juan Francisco Barberena. El primer Congreso del Gobierno Independiente de Tamaulipas, por decreto del 27 de octubre de 1828, le cambió la categoría a ciudad con el nombre de Villerías en honor del insurgente fray Juan Villerías; sin embargo, prevalece hasta la actualidad su primitivo nombre del Altamira. De Altamira partieron las familias que, al mando de don Juan Villatoro, poblaron el actual Tampico, estableciéndose los límites entre ambos municipios en noviembre de 1837.

Uno de los principales elementos gastronómicos típicos de este municipio es la Carne asada, así como la Carne seca, la cual adquiere un sabor muy especial al prepararse con sal en grano, tostada en comal y molida en metate, colocándose en una batea de madera a “sal muerta” y después se seca al sol. En cuanto a dulces típicos, se preparan Muéganos, elaborados a base de pan francés y posteriormente con harina de trigo, rociado con miel hecha con azúcar coloreada; así mismo dulces de calabaza y de leche, masafinas

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