Pirámides mexicanas: majestuosas e intrigantes

Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Quintana Roo, Yucatán

Octubre | 2018

Le preguntas a un extranjero qué es lo que más le llama la atención de México y, más que nuestra gastronomía, nuestra música o nuestras playas, lo que más les intriga son las pirámides. 
¿Quiénes las hicieron, cómo las hicieron, puedo tomarme una selfie en ellas?

Te contamos algunas peculiaridades acerca de nuestras majestuosas pirámides.

Las pirámides, en sentido estricto, son grandes cuerpos escalonados. Tienen una escalinata principal que conduce a una parte superior, que solía ser altar de adoración y sacrificio.  

Solían mirar hacia el oeste. Representaban el movimiento del Sol y muchas de ellas experimentan fenómenos astronómicos que congregan a miles de curiosos. 

Las pirámides más famosas están en Teotihuacán. Ahí se encuentran el Templo de Quetzalcóatl, con diseños que representan la historia de este misterioso dios mesoamericano, la Pirámide de la Luna, de 46 metros de altura y sobre todo la majestuosa Pirámide del Sol, de 65 metros. 

Pero en Cholula está la más grande del mundo. Cada lado tiene más de 396 m de largo y más de 55 m de altura. Es tan grande que los conquistadores europeos la confundieron con un cerro y sobre ella construyeron una iglesia. 

De las pirámides del gran México-Tenochtitlan sólo conocemos su interior. La edificación fue destruida por los españoles cuando vencieron a los mexicas. Son el Templo Mayor, que se encuentra a un costado de la Catedral, y la pirámide de Tlatelolco, en la actual Plaza de las Tres Culturas.

Y el gran enigma, como siempre, son las espléndidas pirámides que dejaron los mayas. Como el Templo de las Inscripciones en Palenque, con sus jeroglíficos que relatan leyendas del Popol Vuh. O Kukulcán, que en el equinoccio proyecta una mágica sombra sobre la Serpiente de Quetzacóatl. También está la Pirámide del Adivino de Uxmal, que según las leyendas la construyó un enano en una sola noche. O el hermoso Castillo de Tulum, que mira al Mar Caribe con fascinación y nostalgia.

Las pirámides mexicanas siguen siendo un asombro y un enigma que nos convoca a todos los habitantes de este país, y a muchos visitantes que vienen a presenciar sus bellezas y sus enigmas.

Y pues sí: más que nuestra gastronomía, nuestra música o nuestras playas, lo que más les intrigan a los extranjeros son nuestras espléndidas pirámides.