Orgullo de Jalisco es el Hospicio Cabañas

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Julio | 18

Máximo referente, no sólo de la ciudad de Guadalajara, sino de todo el país, este lugar sirvió para la filantropía y la caridad tapatía, y con los años se ha convertido en un centro cultural de vanguardia, donde se presentan los espectáculos más importantes del mundo. ¿Qué tanto sabes de este hermoso edificio?

Al inicio se llamó "Casa de Caridad y Misericordia". Lo fundó el obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas a principios del siglo XIX. Albergó huérfanos, ancianos, discapacitados e inválidos. Empezó su construcción en 1805, en un terreno alejado de la ciudad. Ocupa un área de 23 mil 447 metros cuadrados. Lo diseñó el arquitecto Manuel Tolsá. Por eso se parece al Palacio de Minería de la Ciudad de México, que también es obra suya. Tolsá fue el mayor representante del neoclasicismo en México: trazos sencillos, armonía entre edificio y espacios al aire libre. Pero aun siendo obra suya, no pudo terminarla. Hasta 1836 reinició su construcción Manuel Gómez de Ibarra, destacado alumno de Manuel Tolsá. El proyecto se concluyó en 1845. Cuenta con 23 patios, 106 habitaciones, 72 pasillos y dos capillas. Fue concebido de un solo piso, así se transportaba más fácilmente a los pacientes. Sirvió como hogar de huérfanos de 1810 hasta 1980. De 1937 a 1939, el muralista José Clemente Orozco pintó su capilla. Fueron 57 murales en paredes, bóvedas y la cúpula. Con enorme modestia, el pintor dijo que esta obra era “la mayor de todas las ejecutadas durante la época de la pintura mural mexicana”. En sus murales, Orozco muestra distintos momentos de la historia de México. Hay imágenes de la Conquista, la Colonia y los tiempos modernos. La obra Hombre en llamas es pieza clave del conjunto muralístico. El Hospicio Cabañas dejó de funcionar como centro de salud en 1980, cuando su población superó la capacidad del inmueble. Tres años después, con el centenario de José Clemente Orozco, reabrió sus puertas como Instituto Cultural Cabañas. Este espacio ahora se ha adaptado para exposiciones temporales y permanentes, exhibiciones de cine y una escuela de artes. El recinto es de tal importancia en la arquitectura nacional, que fue nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la Unesco. Según la institución, “el conjunto arquitectónico es único en su género. Son especialmente notables la sencillez de su trazado y sus dimensiones, así como la armonía lograda entre los edificios y los espacios al aire libre.” Cuando estés en Guadalajara, además del tequila y las tortas ahogadas, debes darte un tiempo para conocer este lugar. Su belleza bien vale el paseo a la Plaza Tapatía de la ciudad, que es el sitio donde se encuentra.