Malinalco, Pueblo Mágico de México

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Mayo | 2018

Entre helechos, jacarandas y ciruelos se encuentra este Pueblo Mágico, uno de los más místicos del país. Desde culturas prehispánicas hasta arte actual, guarda misterios para todos los que los visiten.

Malinalco es una palabra que proviene del náhuatl Malinalxoch y significa la Flor de Malinalli. Se encuentra a 70 kilómetros de Toluca y a dos horas de la Ciudad de México.
Lo poblaron teotihuacanos, toltecas, matlazintlas y mexicas. También fue de los primeros pueblos colonizados por los españoles.

Uno de sus mayores atractivos es la zona arqueológica de Cuauhtinchan, que crearon los mexicas por órdenes de Ahuizótl. Allí está el Cuauhcalli, un edificio donde acudían los caballeros águila a iniciarse. En la ceremonia, el tlatoani los tatuaba o perforaba sus lenguas, según el rango con el que se les honraba.

También en los alrededores de Malinalco están las pinturas rupestres Los Diablitos. Se encuentran en la cañada que forma el río Tepolica. La pintura más conocida es "El Coyotito Rojo". También cerca está una legendaria montaña con rostro humano, que se puede escalar.

El pueblo de Malinalco debe empezar a recorrerse por su plaza. Allí se encuentra el complejo conventual de la Capilla de Santa Mónica, el Templo del Divino Salvador y el ex Convento de la Transfiguración, construcciones agustinas del siglo XVI. Cuentan con hermosos patios, arcos, y en el ex convento hay hermosos murales al fresco que hicieron los tlacuilos.

Dos museos encantadores más: El Luis Mario Schneider y el de Los Bichos
. En el primero hay una nutrida exposición sobre la riqueza cultural de Malinalco. En el segundo, una gran variedad de insectos, como mantis religiosas, tarántulas e insectos hoja; así como algunos peces locales.

El mercado se pone sobre la calle Juárez. Hay artesanías y comida de la región. Malinalco también se ha ido convirtiendo en un nicho de diseño, arte y artesanía contemporáneos. En el pueblo hay varias galerías y espacios de intercambio artístico.

En gastronomía son famosas sus truchas frescas
. Los comensales pueden pescarlas en las mismas granjas de los restaurantes, y después ver cómo las cocinan a su gusto.

Muy cerca se encuentra un santuario dedicado al Señor de Chalma
. Y los fieles que lo visitan llenan al pueblo de olor a incienso y flores. Un remate espiritual para un viaje siempre lleno de sorpresas.

No dudes en darte una vuelta por allá, será una experiencia que difícilmente podrás olvidar.