El rebozo, de la iglesia a las pasarelas

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Julio | 18

¡Tápame con tu rebozo, llorona porque me muero de frío! Y recordando esta canción de Chavela Vargas, te contamos como esta prenda artesanal forma parte de nuestra cultura mexicana.

Todo comenzó en 1572, cuando los frailes dominicos pidieron a sus feligresas cubrirse la cabeza dentro de la iglesia. En ese momento el rebozo se convirtió en un must de la época entre las mujeres mestizas. Los primeros tejedores aprovecharon el telar prehispánico y comenzaron a hilar ixtle, algodón blanco, sin dejar de lado la seda y la lana. Los otomíes llaman al rebozo mini-mahue, los huayapanes lo conocen como cenzotl, y la palabra en náhuatl se deriva de centzontilmantli o “manta de mil colores”.

Los rebozos se elaboran en telar de cintura
, un proceso que tarda aproximadamente dos meses. Esta herramienta se compone de cuaxumete con el que se acomodan los hilos para sujetarlos; el lastre, una madera que separa los hilos en dos partes; el zozopastle, que aprieta el hilo; y la vara de jiote, que divide hilo por hilo. Tenancingo es un poblado ubicado en Malinalco, Estado de México, que se destaca por sus rebozos artesanales. En esta región encuentras prendas que van de los cuatrocientos a los cuatro mil pesos, todo depende de la calidad del hilo, el dibujo y su finura, así como el tamaño de sus puntas. Ahí puedes visitar la tienda Xoxopastli, donde verás a doña Camelia y a don Isaac trabajando en sus telares. Ambos reboceros han ganado fama internacional por la calidad de sus prendas.

Santa María del Río
en San Luis Potosí, es la capital del rebozo. Son famosas sus piezas con tonos café, en lienzos de seda, y no se diga de las puntas que se tejen a base de nudo, características de la región. Las prendas de algodón tienen diferente nombre según sea el estilo y género en el que crean, podrás encontrar el “chilaquil”, “bombilla”, “fraude”, “patada”, entre otros. Además, el complemento de los finos rebozos santamarienses son los estuches en que se guardan, cajas de madera taraceada, una técnica artesanal en la que se incrustan distintos materiales para crear diseños únicos. No obstante, diseñadores de moda como Carla Fernández, Lydia Lavín y Beatriz Russek han llevado el rebozo a las pasarelas. Mientras que Lila Downs es una cantante que ha enaltecido esta prenda en la moda mexicana entre la industria musical, y no olvidemos la manera elegante en la que Frida Kahlo los portaba.