El embrujo y la leyenda de la Xtabay

Agosto | 2018

La más caribeña de nuestras ciudades tuvo un pasado de leyendas y aventuras, que protagonizaron los piratas que la asediaban. Para protegerse de ellos, los campechanos levantaron una gran muralla. Sus vestigios aún existen, así como las leyendas.

En un pueblo maya vivían dos mujeres. Una era repudiada por los lugareños y a otra la respetaban mucho.
La primera era Xtabay, aunque también la conocían como Xkeban, la pecadora. Era hermosa y amiga de los placeres y las pasiones. Por eso la gente murmuraba. Sin embargo, ayudaba a quien lo necesitara. Podía recorrer largas distancias para ayudar a los enfermos y vendía las joyas que le daban sus enamorados, para ayudar a los pobres. Con los animales era muy cariñosa.
La otra mujer se llamaba Utz-colel. Era pura y virtuosa, pero nunca socorría a los enfermos y le repugnaban los pobres. Tenía el corazón de piedra y era incapaz de amar a sus semejantes, pues los consideraba inferiores.
Un día murió Xtayab en su casa. Los lugareños encontraron que la velaban los animales que ella había cuidado. Y de su cuerpo emanaba un aroma dulce y delicado. A su entierro solamente fueron los pobres que cuidó. Y un día después, su tumba amaneció con hermosas flores, llenas de color y de sutil aroma. Se les llamó Xtabentún.
Utz-colel, envidiosa, dijo que cuando ella muriera, su cuerpo despediría un aroma más dulce. Pero cuando falleció, de su cuerpo se desprendió un aroma fétido. A su entierro acudió todo el pueblo, tapándose las narices por el mal olor. En vez de flores, al otro día apareció el Tzacam, un cactus con espinas y del que brota una flor sin perfume alguno.
Todavía envidiosa de Xtayab, Utz-Colel regresó de los muertos para vengarse. Así se convirtió en la falsa Xtabay. Se le encuentra en los caminos del Mayab, sentada al pie de la ceiba más frondosa. Con cantos hermosos seduce a los hombres. Cuando logra atraerlos, los embruja y los destruye.
Si estás por el Mayab es mejor que te dejes embriagar por la dulzura de la Xtayab verdadera. Para eso puedes probar el licor que se destila de la flor de Xtabentún, la que apareció en la tumba de la Xtayab sensual y bondadosa. Cuando tomas un trago de esta bebida, la sabrosa embriaguez es semejante al amor que ella sabía dar a todo el mundo.
El cactus de Tzacam también tiene una florecilla hermosa, si bien de él no se aprovecha nada. Como el alma y la falsa virtud de Utz-Colel.