Cocteles muy mexicanos para las fiestas

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Baja California Sur, Ciudad de México, Hidalgo, Jalisco, Estado de México

Diciembre | 2017

Hay bebidas clásicas e indiscutibles para las fiestas navideñas: vinos, sidras, brandis y hasta el ponche con piquete. Pero también pueden prepararse cocteles mexicanos que sean la delicia de la familia. Saca al mixólogo que llevas dentro:

Tres de tequila (y una margarita) 
Todo trago con tequila podría llevar el sello del Caballero Azteca y la leyenda Hecho en México.
Pero algunos preparados sobresalen como íconos de la coctelería. Por ejemplo:
El Charro Negro, reversión de la cuba libre (ron, agua mineral, refresco de cola) pero con la bebida de agave. Una rodajita de limón levanta asombrosamente el sabor.
Mientras que el Vampiro recrea el bloody mary que se hace con vodka. Acá, al preparado con sangría, toronja y jugo de limón se le agrega tequila y se sirve en vaso escarchado con sal y hielo.
La Paloma es más simple, no menos apetecible: en un jarrito de barro escarchado va el tequila, con refresco de toronja y jugo de limón.
Pero si algún coctel tequilero sobresale es la Margarita, bebida con tequila, cointreau (o algún licor de naranja), limón y azúcar, que se sirve en una copa escarchada con sal. 
Hay muchas versiones sobre dónde nació esta bebida. Dicen que ocurrió en Tijuana, en 1938 y en honor a la bailarina Marjorie King. También que fue para agasajar a Margarita Cansino, cuyo nombre artístico posterior sería Rita Hayworth. Otros lo sitúan en Ensenada, Ciudad Juárez, e incluso de la frontera, en El Paso o Dallas, Texas. 
Como sea: la margarita es el símbolo de la fiesta mexicana para los extranjeros. Pensar en playa y este coctel es casi el mismo jolgorio.

Ruso negro y Ruso blanco, de origen mexicano 
Y es porque se hacen con un licor de café de origen veracruzano, cuyo nombre comercial (Kahlúa, que se refiere a la isla jarocha donde ahora se encuentra el fuerte de San Juan de Ulúa), preferimos no mencionar.
Son casi la misma bebida, pero mientras el Ruso Negro se hace con vodka, el licor de café y mucho hielo; al Ruso Blanco se le añade un chorrito de leche evaporada. 
De las dos formas, se trata de una bebida exquisita.

Micheladas, cheladas, gomichelas 
La base de esta bebida es la cerveza con hielos, jugo de limón y sal. Desde ahí se crea una terminología tan compleja y digna de tanto debate como las quesadillas con queso o sin queso.
En la Ciudad de México, la michelada es este preparado esencial. Pero en el occidente y el norte del país, a la cerveza con limón y sal se le llama chelada.
Lo que en provincia se conoce como michelada (en la capital es una cubana) es un preparado más complejo, que lleva lo que en el argot mixólogo llaman “petróleo”: que puede incluir salsa inglesa, salsa maggi o salsa tabasco.
Hay versiones más sofisticadas: los clamatos de cerveza, que incluyen jugo de almeja con tomate, y si se hace en la costa se puede agregar ostiones.
La versión adolescente, la gomichela, añade gomitas a los demás ingredientes. Y chile piquín.
La inventiva de cheladas, micheladas, cubanas y gomichelas está en proceso. Mientras leen esto quién sabe qué nueva versión se está preparando.

El pulque y sus curados 
¿Habrá que añadir a los cocteles clásicos el famoso curado de pulque? 
Ya se sabe, el pulque es la bebida fermentada de maguey, que se prepara en estados como Hidalgo y el Estado de México. Su sabor, ligeramente agrio, puede no ser del gusto de todos los paladares. De ahí que se le haya mezclado con frutas machacadas y hervidas, como nuez, guayaba, fresa, piñón o kiwi. Hasta llegar al exotismo del curado de jitomate y apio. 

Estos combinados pueden hacer la diferencia entre una feliz Navidad y una Navidad inolvidable. Disfruta tus bebidas y procura que no te tomen fotos después del tercer trago. Y menos que la suban a Facebook. 

¡Felices fiestas!