Chocolate con un twist picante

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Septiembre | 2018

Desde hace unos años hemos visto crecer una moda culinaria muy curiosa: el chocolate con chile. Curiosa, sí, pero no por la combinación, sino por el hecho de que dos belgas -nacionalidad maestra en el mundo del chocolate- vinieron a México a hacer del chocolate un dulce picante.

Aunque el chile es un ingrediente emblemático de México, el mundo a menudo olvida que el chocolate nació también aquí. En tiempos antiguos se bebía mezclado con chile, y en la actualidad son varias las propuestas gastronómicas que han integrado estos dos ingredientes obteniendo resultados peculiares y explosivos, pues el picante excita las papilas gustativas y resalta el sabor del chocolate, que tiene fama también de hacernos felices.

Bélgica con acento maya

La moda del chocolate picante ha conquistado incluso a los maestros europeos del chocolate, y para muestra está Ki-Xocolatl, una empresa que produce primordialmente este tipo de productos desde 2002 y que, pese a su nombre maya-náhuatl, fue fundada por los chefs belgas Mathieu Brees y Stephanie Verbrugge, ambos residentes en Mérida, Yucatán. El discurso de la marca le apuesta al origen mexicano del chocolate y utiliza ingredientes 100% de este origen en sus tabletas, entre los cuales figuran los chiles picantes.

La marca Ki-Xocolatl ha evolucionado hasta tener ahora una línea de productos de belleza también a base de cacao.

Cruzando el río Bravo

Por otro lado, chocolaterías gourmet como Qué Bo!, del chef José Ramón Castillo, han agregado chile a algunos de sus productos. Aunque se trata en este caso de una empresa mexicana muy exclusiva, existen también desde hace años ya versiones picantes de otros chocolates más industriales, sobre todo en Estados Unidos, donde esta moda se ha difundido vertiginosamente.

Así es como se llegó a la inversa: las marcas de salsa picante que ahora tienen su tableta de chocolate, como el caso de la popular salsa Tabasco, que conserva el sabor suave y dulce que caracteriza a la golosina, pero que, en los paladares estadounidenses, deja un inconfundible sabor picante.

Un sorbo de historia

Descubierto por los olmecas, el chocolate se consumía originalmente como una bebida parecida a la cerveza: fermentado, se tomaba únicamente durante rituales.

Fue mucho tiempo después que se le agregaron otros ingredientes además del cacao y el agua. Olmecas, mayas y mexicas aderezaban la bebida con chile desde ese entonces, y algunas veces también con achiote y vainilla. Se endulzaba con miel, se bebía frío y era muy picante e incluso amargo.

Por eso, no era de sorprenderse que la receta cambiara al introducirse en Europa, donde se volvió dulce, caliente y comenzó a prepararse con leche en lugar de agua. Por estos tiempos también llegó el té a Europa desde China, y ambas bebidas se pusieron tan de moda como ahora, aunque eran menos accesibles. Durante el siglo XVII se seguía agregando chile al chocolate, en menores cantidades, claro está. Además, se le incorporaban otras especias fuertes como pimienta y ámbar gris, que no se eliminaron sino hasta 1660.

Así que te invitamos a que te atrevas a saborear esta pareja que ha sobrevivido a lo largo de la historia y te convencerás de que regresó para quedarse.

Tradición resucitada para beber

Familiarizados con el consumo de chocolate en tabletas (costumbre arraigada desde el siglo XIX), puede sorprender el resurgimiento de esta nueva tendencia. Aunque en lugares como las cafeterías mexicanas Cielito Querido reaparece como bebida –y se los agradecemos porque la receta, además de vintage, es deliciosa– la innovación está quizá en agregarlo a la golosina como tal.

Pero ¿qué podemos esperar de una cultura en la que todo tiene su versión enchilada? Con darse una vuelta por cualquier tiendita de la esquina puede comprobarse que al menos la mitad de los “dulces” son en realidad salados ¡y picositos!