Alimentos para los fieles difuntos

Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz

Octubre | 2018

Ya es Día de Muertos y tenemos listo todo para el altar: el papel picado, el copal, flores de cempasúchil, veladoras y las fotos de quienes están invitados a nuestra casa.
Pero falta la comida. Y si bien es cierto que en teoría puede ponerse todo tipo de platillos, hay algunos especiales por ser de la temporada, por ser mexicanos y por ser deliciosos.

¿Qué platillos prefieren nuestros difuntitos?

El menú más común de un altar contiene moles (negros, rojos, verdes, pipianes), arroz, pozole, chiles rellenos y tamales. De bebidas se agregan atoles, chocolate, café y, si a nuestro difunto le gusta empinar el codo, se le agrega tequila o mezcal.

Para los niños además hay dulces: el de temporada es calabaza en tacha, pero también se le obsequia pan de muerto, frutas caramelizadas o alegrías de amaranto.

Lo mejor es que cada estado tiene sus propias versiones, y ahí revive hasta el más enterrado:

En Hidalgo, por ejemplo, el altar de la fiesta de Xantolo se acompaña con mixiotes de cordero, pan casero redondo o los sabrosísimos zacahuiles. Son platillos semejantes a los de la Huasteca Potosina, que agregan atoles de naranja y piña, o mezcales, para alegrar a las almas difuntas.

En Oaxaca siempre pueden probarse sus moles: el más preparado en la fecha es el negro o de chichilo, servido con guajolote. También hay dulce de yema y nicuatole, un postre prehispánico de maíz.

En Michoacán nunca puede faltar la atápakua, una salsa espesa de chicles con carne; el churipo, caldo de chile guajillo, verduras y res, o ese sabroso tamal que llaman nacatamal, y que llevan a los panteones en el primer aniversario del difunto.

Puebla también agasaja a sus muertos con mole. Lo acompañan con tamales de haba, pipianes verdes, y para los muertitos agregan estos panes que llaman tlacotonales, además de jamoncillo y palanquetas.

Basta ir a poblaciones huastecas como Xilitla en San Luis Potosí, Tuxpan en Veracruz, Huautla en Hidalgo, la Sierra Gorda en Querétaro o Xicotepec de Juárez en Puebla. En los mercados de estas comunidades suele haber zacahuil en la mañana.

Ve temprano que se acaba pronto. Es una experiencia deliciosa, de la que siempre querrás más.