A México con amor: ¿quién dijo que San Valentín sólo era para dar chocolates?

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Baja California, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Quintana Roo, Tlaxcala

Febrero | 2017

Que si fue por alguno de los tres Valentines que lucharon por el amor… que si las fiestas sangrientas de Roma para llamar a la fertilidad… No importa el origen del 14 de febrero y porqué se utiliza para festejar a los enamorados, los datos son inexactos, pero lo cierto es que es la fecha romántica por excelencia.

Basta ya de osos peluches cursis y chocolates (aunque esos siempre suman), aprovechemos para viajar a los rincones más románticos de México. Grinchs de los enamorados, absténganse.

El Paseo Degollado de Guadalajara, Jalisco
Además del día del amor, es el aniversario de la fundación de la Ciudad de Guadalajara, así que se realizará el festival GDLUZ (14 al 18 de febrero). Aprovechen para lanzarse al Paseo Degollado, un hermoso corredor que conecta a la Plaza Tapatía con la Plaza Fundadores, ahí se instalará la pieza “Andador de Luz”, donde los espacios y arquitectura serán intervenidos con reflejos análogos.

http://www.gdluz.mx/

Los viñedos de Valle de Guadalupe, Baja California

Si hay lugar romántico en el mundo, son los viñedos, y los del Valle de Guadalupe ofrecen estampas majestuosas. Son varias las bodegas que se afincan ahí y sus servicios van desde recorridos por las vides, paseos a caballo, catas, comidas y algunas cuentan con hospedaje. Si se organizan, pueden recorrer toda la ruta del vino, probando lo mejor de los caldos mexicanos.

Los cielos de Huamantla, Tlaxcala

Si ustedes andan en las nubes de tanto amor, hagan realidad esa metáfora recorriendo en globo los bellos paisajes campiranos de Tlaxcala. Desde el pueblo mágico de Huamantla hay varios puntos para comenzar los vuelos. La experiencia es redonda, ya que también es zona de haciendas donde ofrecen hospedaje para dormir, literalmente, como reyes.

La arquitectura colonial frente al mar de San Blas, Nayarit

A pesar de que su historia está ligada a una tragedia –una mujer que perdió a su prometido mar adentro y esperó toda su vida a que regresara–, el puerto de San Blas es un paraíso. No es el típico pueblo de pescadores, porque su arquitectura conserva la estirpe colonial. De hecho, todavía se puede romancear paseando por el antiguo fuerte.
San Blas está enclavado en la costa del Pacífico mexicano con 40 kilómetros de litoral de playas vírgenes, bocas de esteros, arroyos y montañas. Además, es santuario de aves que se pueden ver fácilmente, algunas de ellas endémicas.

Los atardeceres de Playa Maroma, Quintana Roo
Su infraestructura en forma de cabañas combinadas con arena blanca la convierten en un sitio especial para vivir el amor. El mar es calmo, por lo que da la sensación de que se nada en una alberca. Hay muchas cosas que se pueden hacer: ir a un spa, darse un baño de vapor con barro volcánico, montar a caballo o simplemente sentarse a ver el atardecer.

El Callejón del Beso de Guanajuato, Guanajuato 
El viaje romántico clásico entre los clásicos es el de visitar el Callejón del Beso en Guanajuato, un lugar donde vivieron los Romeo y Julieta mexicanos. Para rememorar ese amor terminado en tragedia, la tradición invita a las parejas a darse un beso cada uno desde un balcón. 
Ciertamente, dicho callejón es un detalle de una ciudad apta para caminar de la mano y besarse por sus túneles y callecitas empinadas.

Picnic nocturno en Chapultepec, Ciudad de México
El 11 de febrero se realizará una edición más de la noche de picnic que se lleva a cabo en el Jardín Botánico de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec. Comienza a las 20 y se termina a las 23. La entrada es gratuita y pueden llevar sus alimentos, aunque también venden canastas con vino tinto, mantel, velas, copas, dos chapatas, chocolates, fruta y bolsa para basura. 
Un evento similar se realizará en el Bosque de San Juan de Aragón, misma fecha, mismo horario.

Paseo en bote por el lago de Valle de Bravo, Estado de México 
El lago es el imán más fuerte de Valle de Bravo y hay varias opciones para disfrutarlo. Pueden tomar un lindo paseo a bordo de una lancha o un yate pequeño, que salen desde el embarcadero principal. Otra opción es el pequeño malecón de El Santuario, donde se ofrecen románticos paseos en yates. Si su onda es más aventurera, existe la posibilidad también de practicar esquí, veleo, kayak y recorridos de alta velocidad en motos acuáticas.

Amamos a México por sus rincones románticos