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Tradiciones
Maya-Zoque a flor de piel
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Poesía,
plástica, música, teatro y danza; indígenas despliegan alegría y conocimiento
CIUDAD DE MÉXICO, México, 05 de diciembre de
2007.- La dieciochoava edición del
Festival Maya–Zoque, en el municipio de Las
Margaritas, ha cumplido su propósito de ser la gran fiesta de los pueblos de
Chiapas. Las genuinas, profundas y matizadas poesías, danzas, música,
plástica y ritualidad indígenas, han sido “flor de la fiesta”,
“recreación al mundo” y “conocimiento” de la herencia
zoque y maya, ejes temáticos de este festejo que a través del arte revive, fortalece
y comparte la esencia de los grupos étnicos del sureste de México.
Oriundos y visitantes de la citada región tojolabal, hoy sede orgullosa de un maduro festival, han
apreciado las semejanzas y diferencias entre una y otra etnias, sus formas de
expresión cultural o lingüística y sus rasgos raciales los hermanan como
hijos de una misma cultura, y sus particularidades tradicionales o sociales
los distinguen como pueblos que han evolucionado según su circunstancia,
según su historia.
En el
escenario situado en la plaza central del municipio, los escritores Juana Peñate, Alberto Gómez Pérez, Noel Inocencio Morales y
Miguel Gómez Gómez, leyeron parte de su obra
poética y narrativa, publicada por el Conaculta-Chiapas
a través del CELALI, así como literatura inédita.
Posteriormente, siete agrupaciones representativas
de los zoque, ch´oles, chujes,
tojolabales y yucatecos del Mayab,
mostraron parte de sus prácticas festivas, como son: la danza “El
campesino”, que el grupo zoque de Chapultenango
ejecuta el último sábado de cuaresma con personajes como las abuelas, el
pájaro anunciador, el venado, el tigre, el rayo y el viento, que representan
el trabajo del campesino para conseguir sus alimentos; la misma comunidad
presentó la danza de “La niña”, oficiada por dos hombres vestidos
de mujer y con máscaras de rasgos españoles femeninos, acompañados por la
música de piteros y tamborileros, que suele
bailarse antes de la cuaresma de las 14 horas hasta el amanecer para recibir
el miércoles de ceniza.
La mayordoma de las alfareras
de Guayacán, un grupo tradicional de mujeres de Amatenango
de la Frontera, ofició un rezo por las mujeres de Chiapas, “dignas
representantes de la artesana que trabaja por los suyos”; enseguida, al
son de la marimba bailaron alegres zapateados aderezados con
“bombas” de la tradición popular. Por su parte, las chujes del Río Lomalinda, La
Trinitaria, rebozo en cabellera, lucieron sus luminosos y complejos bordados,
mientras bailaban sones en honor a San Mateo. La grandeza de nuestros pueblos
se percibe además en la participación de la niñez en la manifestación de sus
tradiciones, pues cuando no participan activa y voluntariamente en las
danzas, lo hacen indirectamente pendiendo de la espalda de sus madres, atados
con un rebozo, mientras ellas bailan y trasmiten la memoria de sus ancestros.
Para más información:
Lic. Berenice Moreno Ocaña
Tel cel: 961 11 3 42 92
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