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¡Vive
el Rito de la Pesca de la Sardina Ciega!
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Fiesta de origen prehispánico que forma parte del culto de
los habitantes a diversas deidades de la naturaleza (lluvia, agua, tierra y
luna), a quienes piden un año de buen
augurio en todos los aspectos de su vida.
CIUDAD DE MÉXICO, México, 25 de
febrero de 2008.- En el estado de Tabasco, dentro del Área Natural protegida
del Parque Estatal de la Sierra, en la zona de Villa Luz, Tacotalpa,
se encuentra una peculiar cueva conocida como la Cueva de las Sardinas
Ciegas, la cual es de renombrado interés internacional por contar con uno de
los micro-ecosistemas más singulares del planeta, compuesto por varias
especies que viven en condiciones de oscuridad total, de entre las cuales
sobresale una especie de sardina que al parecer es ciega.
Aquí se lleva a cabo una de las tradiciones
más antiguas de Tabasco, “El Ritual de la Pesca de la Sardina
Ciega”, fiesta de origen prehispánico que forma parte del culto de los
habitantes a diversas deidades de la naturaleza (lluvia, agua, tierra y
luna), a quienes piden un año de buen
augurio en todos los aspectos de su vida.
El ritual se lleva a cabo entre
los meses de marzo y abril de cada año, el domingo anterior a la Semana Santa
(domingo de ramos). Este comienza desde muy temprano en las albercas de aguas
sulfurosas. Allí se raspa el barbasco que se empleará para pescar (el
barbasco -- paullinia mexicana -- es una planta que contiene retenona, toxina natural que inhibe el oxigeno en los
tejidos, ocasionando que los peces se adormezcan).
Luego de la obtención del
barbasco, con música de tamborileros se camina hasta la entrada de la Cueva
donde se llevará a cabo este tradicional baile: los danzantes llevan un
canasto de mimbre típico de la región adornado con flores y una vela, además
de llevar el barbasco, envuelto en hoja de plátano.
El primero que danza en el ritual
es el más viejo, o sea, el patriarca, los demás sólo observan y después se
integran bailando en círculo. Concluida la danza, el patriarca eleva el
canasto con flores, la vela y un sahumerio en señal de saludo a los dioses de
la tierra, el agua, la luna y la lluvia; una vez que cesa la música, pide a
los espíritus que moran en la cueva su venia para entrar con una plegaria en
zoque, que en español dice así:
Buenos días abuelo
Buenos días abuelo
Buenos días abuelo
Recibe nuestro saludo
Y escucha lo que te
venimos a pedir:
Nuestras familias
tienen hambre,
Nuestros hijos tienen
hambre,
Y en el nombre del dios
y el agua,
Y en el nombre del sol
y de la luna,
Y en el nombre de
nuestra madre tierra,
Danos nuestros
pescados.
Déjanos entrar a tu
casa para tirar
La cueza en tu arroyo.
¡Muchas gracias abuelo
Muchas gracias abuelo!
En tu nombre traemos
nuestras ofrendas
Con todo nuestro
corazón
Después de dicha la plegaria todos
se dirigen a la cueva y entran hasta donde la oscuridad lo permite, en ese
momento encienden las velas y se escucha el murmullo de las voces de quienes
muelen y preparan el
barbasco para arrojarlo al agua,
provocando así que los peces se narcoticen y salgan a las orillas, entonces
los danzantes sacan sus canastos y los llenan con las sardinas ciegas,
después todos festejan la pesca y regresan a sus casas.
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