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Los ecosistemas mexicanos son un tesoro para el mundo.
México posee una increíble variedad de escenarios que van desde las selvas
hasta los desiertos, pasando por los bosques y las zonas cubiertas por nieves
perpetuas, los principales ecosistemas del planeta.
México es uno de los países cuyas características
geográficas han creado ambientes muy especiales, con cualidades que se
aproximan a los que existen en otras partes del mundo. Comenzando con sus
grandes cadenas montañosas y la diversidad de altitudes y fenómenos geológicos
que se derivan de ello, la naturaleza mexicana es un desfile permanente de
riqueza como no se ha visto en el mundo entero.
Hacia el sureste del país se extiende un fértil conjunto de
selvas altas, de hojas perpetuas, las cuales poco a poco se van convirtiendo en
las selvas bajas de la costa del Pacífico, y en las sabanas o llanuras de
pastizal de la costa del Golfo. Por otro lado, en los litorales de los océanos
que bañan el territorio nacional, más de un millón de ha. pertenecen a pantanos
y manglares donde se combinan las aguas dulces de los ríos con las saladas del
mar.
Entre las cordilleras que atraviesan el territorio, se
suceden los bosques templados y fríos, que componen la vegetación más común del
centro de México.
Todo el norte de México por su parte, se compone de
ecosistemas desérticos, desde los menos agrestes, como el Valle del Mezquital,
en Hidalgo, donde abundan huizaches y biznagas, hasta los más secos e
inhóspitos, como el Desierto Chihuahuanse, continuación del Desierto de Altar,
entre Chihuahua y Sonora.
Finalmente, en la cima de los tres volcanes más grandes de
México, el Citlaltépetl o Pico de Orizaba, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl se
encuentran los glaciares perpetuos, el más grande de ellos, de 9.5 km2, a 5, 675 msnm.