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Itinerario, Zacatlán de las Manzanas, Puebla

Viernes

8:00 pm. El frío serrano

Al llegar a Zacatlán tuvimos que desempacar inmediatamente los suéteres porque el frío nos caló. Luego de registrarnos en el Hotel Colonial Posada Don Ramón, a unas cuadras del Centro Histórico, salimos en busca de comida. Nos encontramos con el Café del Zaguán, donde sirven antojitos regionales; pero la estrella de su carta es el café; ahí mismo lo tuestan, muelen y envasan. Ordenamos un plato de chalupas (unas delgadas tortillas con pollo) y otro de tlacoyos (gorditas de masa bañas en salsa), junto con una bebida que se volvería mi fiel compañera durante el viaje: la manzanita Zacatlán, una gaseosa elaborada con dicha fruta.


Sábado

10:00 am. Unas enigmáticas piedras

Mucho nos habían hablado del Valle de Piedras Encimadas, y conocerlo fue uno de los pretextos que utilizamos para ir a Zacatlán. Está a 25 minutos del pueblo y se llega tomando la carretera rumbo a Camotepec. La entrada es libre y su mayor atractivo son unas rocas monumentales que están una sobre la otra, formando figuras (paloma, Popeye el Marino, dinosaurio y todo lo que la imaginación permita). Fuimos a una llamada Portal del Tiempo, formación en arco que te da la oportunidad de dejar atrás los errores del pasado y hacer peticiones al futuro.

En este parque se pueden hacer muchas actividades: desde una caminata por los valles, hasta rentar caballos. Hay una granja infantil para alimentar a pequeños animales, comederos, tirolesa y un área para cocinar, así como zona de acampar.

2:00 pm.
Comida en las alturas

Elegimos el restaurante El Mirador que, como su nombre lo indica, está en lo alto y ofrece una linda vista de la barranca Los Jilgueros. Nos sentamos en una mesa cerca de la ventana y admiramos esa hermosa panorámica mientras comíamos unas enchiladas. Antes de salir nos paseamos por la tienda de artesanías y no pude evitar comprar unos gajos de manzanas cristalizados con azúcar.

4:00 pm.
El museo más caro del mundo

La entrada al Museo de Relojería Alberto Olvera Hernández, queda pagada con el tiempo que uno destina ahí, pero si tenemos en cuenta que el tiempo es oro, al final resulta que el costo es elevado, aunque cada minuto derogado vale la pena. Está en la primera fábrica de relojes monumentales de América Latina, cuya marca es Centenario, y ofrece un pantallazo a las formas en las que históricamente el hombre ha medido el tiempo. Al principio los relojes eran públicos y sólo se encontraban en las calles; después surgió la necesidad de particularizarlos y comenzaron a crearse relojes caseros, hasta que nacieron los relojes individuales. A mí me parece que este invento debió ser tan revolucionario como la posibilidad de llevar un teléfono en el bolsillo.

5:00 pm.
El champán mexicano

Como Zacatlán es rico en manzanas, sus habitantes tuvieron que inventar qué hacer con esa sobreproducción; fue así como nació la tradición de las sidras y posteriormente los licores de frutas. Fuimos a la Sidrera San Rafael en la calle Luis Cabrera, donde elaboran bebidas desde 1933. Probamos varios licores, pero el que más nos gustó fue el de café. Además nos dieron una receta para un coctel: se licúa el licor con una pizca de canela, vainilla, una medida de ron y hielos, ¡y a disfrutar!

6:00 pm.
El olor del horno

En el número 6 de la calle Melchor Ocampo encontramos la Panadería Vázquez, que desde 1910 elabora el tradicional pan de queso; lo sorprendente es que lo siguen haciendo con horno de leña. Como en ese momento estaban saliendo las piezas calentitas, nos dejaron entrar literalmente hasta la cocina para conocer dicho horno. Salimos con una gran bolsa de pan, una mermelada de toronja y otra de piña.

9:00 pm. El show de los autómatas

Por la calle Nigromante, afuera del Museo de Relojería, estaba convocado un grupo de gente y, como nos gustan las masas, nos unimos. Cuál sería nuestra sorpresa cuando al dar la última campanada del reloj, de la parte alta de la finca comenzaron a salir muñecas de tamaño natural ataviadas con trajes regionales bailando música mexicana. Es el llamado show de los autómatas y son muñecos que se sincronizan con un reloj. Este espectáculo se repite los sábados y domingos a las 12:00 del día, pero es más bonito verlo de noche porque incluye juegos de luces.


Domingo

10:00 am. A conocer el templo

Antes de irnos del pueblo echamos un vistazo al templo franciscano y su ex convento, el cual fue recientemente remozado y en sus paredes se descubrió un mural, probablemente de manufactura indígena. Es el ex convento más antiguo del estado y el primer templo basilical en México. Al entrar, una imponente pila bautismal da la bienvenida; es de techos altos y tiene arcos a los lados.

12:00 pm. Último contacto con la naturaleza

No quisimos regresar a casa sin conocer la cascada Tulimán, una caída de 350 metros dividida en tres cuerpos. Hay un sendero muy seguro para llegar y requiere una caminata de 10 minutos. Estas cascadas están dentro de un parque ecológico con juegos infantiles, tirolesa y un árbol hueco en el que caben hasta 15 personas. Una de sus actividades más divertidas consiste en trepar un árbol al que le clavaron pequeñas maderas: parece un acto sencillo pero no lo es, pues requiere de mucha fuerza; después hay que descender al estilo rappel. Fernando Navarro, uno de los cuidadores, nos contó que este lugar busca preservar la naturaleza y ser una fuente de trabajo para los lugareños; así, la naturaleza les genera constantes ganancias mientras la cuidan y mantienen.

 

  • La tradición de las sidras y los licores de frutas es otro de los atractivos de este pueblo.