Cualquiera de las 4 estaciones del año es buen tiempo para pescar en esta zona del Pacífico mexicano. En altamar puedes capturar piezas que oscilan entre los 35 y los 50 kilos. De mayo a enero, el marlín negro y el azul son las piezas más comunes. De noviembre a enero es época de Dorado. El atún de aleta amarilla, que llega a pesar hasta 150 kilos y pone a prueba las aptitudes de los más experimentados, se captura entre noviembre y junio. La pesca desde playa o en lagunas puede retribuirte un pez gallo, barracuda, un bonito o hasta un jurel, que bien podría rondar los 12 kilos.
La proliferación de la vida marina regional y la seriedad de los pescadores ha logrado una sólida infraestructura que, año con año, provee a los turistas de lanchas, guías y excursiones. Si tu intención es disfrutar de una pesca sin grandes pretensiones, únete a los lugareños en los muelles y playas. Para una excursión en aguas más profundas, contacta a los pescadores quienes podrán organizar todo un tour con alimentos incluidos a sitios bien ubicados por la abundancia de pesca. Afortunadamente, las aguas cercanas a las costas contienen altos nutrientes, por lo cual no necesitarás ir kilómetros mar adentro para encontrar buenas presas.
Existen en Ixtapa y Zihuatanejo un gran número de proveedores especializados en pesca. Por ejemplo, el Cooperativo de pescadores Azueta tiene botes equipados con radios VHF y GPS. Muy cerca de ahí, el Cooperativo Triángulo del Sol organiza excursiones de un día en botes de 8 a 12 metros de eslora. Del lado de Ixtapa, pequeños grupos pueden agendar excursiones en la playa Vista Hermosa. En ambos poblados se contrasta la vocación marina. Mientras Zihua mantiene su identidad de pueblo pesquero, Ixtapa estrena una moderna marina con infraestructura capaz de dar servicio a las más complejas naves de exigentes navegantes.