Los utensilios que los mexicanos tenemos en nuestras cocinas, la ropa que vestimos o los nombres de nuestros pueblos, le dan al visitante la noción de que la conquista española no fue del todo exitosa. Algo –o mucho- subsiste hasta nuestros días. El Museo de Arte Popular juega un importante papel al conservar y promover las artesanías y el folclor de nuestros pueblos. Artículos de alfarería, cestería, textiles elaborados en telar de cintura, piezas de ebanistería, el colorido papel picado o sombreros tejidos, son sólo algunas de las piezas que, más allá del valor utilitario, nos hablan de tradiciones que han ido pasando de generación en generación para encontrar sitio en la cultura de los mexicanos del siglo XXI. Ese legado cultural es parte de la identidad que los habitantes de este país mostramos al mundo con nuestra peculiar forma de vida.
Las exposiciones, agrupadas por tema, cubren las distintas disciplinas artesanales: de la “Ruta de Don Vasco” en Michoacán, a las hamacas elaboradas en las planicies yucatecas; del barro negro de Oaxaca, a los tambores de los indios Yaquis, los coloridos vestidos chiapanecos o las guitarras de Paracho y las Jaranas del sur de Veracruz, o las chamarras (Cueras) de Tamaulipas. Será un placer descubrir que, en realidad, el país está conformado por “muchos Méxicos”. Además de estas exposiciones, a menudo la cartelera presenta eventos culturales.
El edificio del museo es de interesante arquitectura Art-Decó y se sitúa en Av. Independencia esquina con Revillagigedo, a una cuadra de la Alameda Central, muy cerca del Palacio de Bellas Artes y el Paseo de la Reforma. La entrada cuesta 40 pesos y los domingos es gratuita. Para adquirir piezas de artesanía, encuentras opciones en: las tiendas de FONART, El mercado de los sábados en Plaza San Jacinto (San Ángel) o el mercado de La Ciudadela (muy cerca del Metro Balderas).