En los alrededores de la encantadora Taxco se extiende el Parque Nacional Alejandro Humboldt, un amplio espacio verde ideal para acampar, caminar, observar la flora y fauna local, o simplemente disfrutar de un entorno silencioso. Con más de mil hectáreas de bosques de pino y encino, esta reserva ecológica protegida es un paraíso para quienes desean practicar ecoturismo, emocionantes deportes terrestres (como paseos a caballo y tirolesas) y admirar majestuosos escenarios naturales.
Además de ser un importante pulmón para la región, este parque provee uno de los manjares más populares de la zona: los jumiles, insectos comestibles con un marcado sabor a canela. En los restaurantes taxqueños los jumiles se preparan en salsa o se acompañan con guacamole y tortillas recién hechas a mano.
En el área, donde además de la espesa vegetación se encuentran lagos, ríos y cascadas, habitan numerosas especies silvestres como venados, águilas, iguanas, ardillas, conejos, mapaches, armadillos y gavilanes. No es raro encontrarles paseando, por lo que siempre hay que tener la cámara en la mano, lista para capturar una bella imagen.En los confines del parque se ubica la Cascada de Cacalotenango, una espectacular caída de más de 80 metros de altura que nace del arroyo Plan de Campos. Asimismo, en un cerro cercano se ubica un mirador natural que ofrece una vista privilegiada de la zona.