En Puebla se respira una seductora mezcla de lo viejo y lo nuevo; aquí coexisten universidades, restaurantes de moda, hoteles boutique y encantadores mercados que reciben a los visitantes con los brazos abiertos. La ciudad alberga 2 mil 600 edificios catalogados como históricos. Asimismo, su primer cuadro es uno de los tesoros coloniales de México, lo que le valió ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Mientras las ciudades mexicanas crecen, Puebla se muestra más receptiva y fácil de recorrer por los peatones. Si prefieres no caminar, cada media hora sale del zócalo un turibús de dos pisos, el cual realiza un recorrido por la ciudad con narraciones pregrabadas. La Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción fue construida entre 1575 y 1640; sus torres, que miden 73.9 metros, son las más altas del país y de toda Latinoamérica. Son admirables sus pisos de mármol, la decoración interior en hoja de oro y el impresionante altar mayor, diseñado por Manuel Tolsá, que retrata a los reyes y reinas de la Europa del siglo XVII.
El Palacio Municipal fue en un inicio sede del gobierno español. El edificio actual data de principios del siglo XX, tiene una arquitectura neoclásica y una fuerte influencia francesa, muy en boga durante el gobierno de Porfirio Díaz. En su interior se encuentra un patio con una magnífica escalera de mármol. Uno de los templos más exuberantes es el de Santo Domingo, que data de 1650. Más famosa que el templo es su deslumbrante Capilla del Rosario, que exhibe una mezcla de mosaicos pintados, esculturas y adornos en hoja de oro de 22 kilates sobre estuco. Éste constituye uno de los más grandes logros del arte barroco en América y una de las maravillas que la ciudad ofrece a sus visitantes.
La Biblioteca Palafoxiana fue la primera pública del nuevo mundo. Fue construida en el siglo XVII y en su tiempo resguardó la más fina colección de manuscritos del continente americano. Hoy su inventario resguarda más de 43 mil tomos e incluye textos incunables del siglo XV. Se localiza en el segundo piso de la Casa de Cultura, al costado derecho de la catedral.
Otras obras maestras de arquitectura colonial que puedes admirar en Puebla son el exconvento de Santa Rosa, que hoy alberga el Museo de Artesanías; el convento secreto de Santa Mónica, erigido en el siglo XVII; el Museo Universitario, más conocido como Casa de los Muñecos, uno de los más peculiares ejemplos de arquitectura civil del barroco novohispano; la iglesia de San Francisco, que se encuentra en la parte más vieja de la ciudad y la Casa del Alfeñique, que debe su nombre a su abundante y fina ornamentación de argamasa blanca, misma que recuerda los dulces típicos de Puebla llamados “alfeñiques”.